jueves, 17 de abril de 2008

TACOMA TRAILER



“¿Te parece bien que te quiera nada más que una semana?”


Sin quitarme el abrigo rojo, enciendo como todas las mañanas el ordenador. Tengo los dedos fríos, mis movimientos son lentos. Otra noche que no dormí bien. La mesa sigue desordenada con cientos de papeles que esperan mi atención, pero mi interés se centra en tu ciudad y en el tiempo que hará esta mañana a la que tú todavía no te has incorporado y que yo ya estoy gastando con desgana. El cierzo te molestará cuando cojas tu moto, pero al contrario que aquí el sol brillará salvaje. Te imagino yendo a trabajar con una velocidad moderada y rutinaria. Tu cuerpo orgulloso y enjuto hinchado de mediocridad. El crujir de las hojas mezclado con el ruido del tubo de escape y algunos fragmentos de aquella ilusión desbrozada por la precisión de tu cobardía.
La niebla envuelve mi ciudad al amanecer y así será a lo largo de la semana. No importa, los 300 kilómetros de tu apatía me han dejado fuera de cobertura por un tiempo, las ganas no me pesan y la tristeza es mi penumbra continua. Y la distancia ¿sabes? Es como el viento ese de tu ciudad que apaga un fuego pequeño pero aumenta el grande. Mi llama está quemándome el alma. No te puedo incendiar con una hoguera de amor calcinado. Y el silencio….
Leo también un horóscopo que es el tuyo pero que no sé si refleja tu pensamiento. Dice que una vez ordenes tus sentimientos, tus armas de persuasión serán irresistibles. Miro el móvil que sigue huérfano de noticias. Sigo aparcada en doble fila esperándote y el guardia de mi dignidad me está destrozando con multas que engrosan mi decepción.
Me viene a la memoria la única noche que descansé en tu cama. Me preguntaste como definiría el amor. Me vino a la cabeza una estúpida película americana de la que ni siquiera recuerdo el título. En ella, la protagonista sube por primera vez con su novio a un avión. Él le dice que ese viaje es especial, porque en el trayecto pasarán por las montañas del Colorado y las vistas son espectaculares. Sin dejarle elegir, él coge el asiento de ventanilla. Cuando están sobrevolando las cimas él comienza a celebrar la panorámica. Ella apenas lo puede apreciar pues su asiento está separado de la ventana y él no hace por cambiárselo. Las lágrimas de ella caen coronando los riscos del egoísmo de él.
Yo quiero que te mueras de ganas y me enseñes todas las montañas del Colorado te dije mientras paseaba juguetona los dedos por tus costillas.
Tú te levantaste de la cama y pusiste un CD, era un tema de Leonard Cohen: Tacoma Trailer era tu definición de amor
No hablaste de nuestra historia. Nunca definías tus sentimientos de forma generosa. Vivíamos una aventura que se esbozaba pequeñita para una canción tan bella. Tacoma Trailer sonaba melancólica como una sirena de alarma, mientras la distancia que nos separaba se recorría con una palabra corta que en mayúsculas y dulcemente impregnaba el adiós.
Llegó el momento de enseñarme tus montañas. Durante aquellas noches extraordinarias me hablaste de aquel lugar, de lo feliz que te hacía, de todo lo que me querías enseñar, pero el asiento de espectadora que me asignabas era demasiado humillante. No tuve valor para tirarme al vacío desde un avión sin vistas.
El murmullo de mis quejas me deshacía. El ronroneo de mis súplicas no te hizo dudar.
No hay mensajes en el contestador que digan “si estuvieras aquí, las montañas se desnudarían para nosotros”
He decidido que no quiero ver más cordilleras. Recortan los retazos de cielo y las esperanzas. No hay cables que se tiendan como pasarelas para no despeñarse en una improvisada huída.
He creado un trailer con los recuerdos de la película que me imaginé. En él como en el poema de Desnos había una vez (tal vez sólo una vez) una mujer y un hombre que se amaban. Habitaba en ese lugar el aliento amable de tu noche. Paseaba tranquila entre todas tus imágenes y dormía en una cama que vertía un deseo destinado sólo a mí, cine de sábanas blancas para adultos…. sin esfuerzo vuelvo a encontrar lo que amé en ti. Se llama Tacoma. Tiene la impresionante forma de las montañas del Colorado y todo mi amor.