martes, 27 de mayo de 2008

LARS Y UNA CHICA DE VERDAD


Nunca sé cuando me tengo que enfadar y creo que me estoy haciendo mayor mucho más tarde que los de mi alrededor, aunque he descubierto últimamente maldades absolutas como qué el acné y las arruglas no son incompatibles y puedo contar más de diez canas en mi cabeza. Hay indicios...

El otro día ví Lars y una chica de verdad, una brillante alegoría a la soledad, conmovedora y a ratos muy divertida.

Hay una escena que me encantó. En ella Lars el protagonista, le pregunta a su hermano cuando sintió que era mayor por primera vez y si fue a través del sexo. El hermano le contesta que no es eso, que él cree que se hizo adulto cuando comenzó a tomar decisiones que no eran exactamente buenas para él, sino para los que le rodeaban.

Esta semana siento que estoy rodeada de gente adulta que está tomando decisiones para ayudarme en todos mis miniplanes.

A lo mejor un día de estos crecen y se convierten en grandes proyectos.

Gracias en ocasiones se queda pequeñito y atontado.