miércoles, 28 de mayo de 2008

SOLO




Sologuapo era absolutamente precioso, tanto que sólo podía ser infinitamente egoista y egocentrico.Además tenía unos grandes titulares en conversaciones algo estúpidas que tapaban la esencia de un contenido vacio . Sologuapo pisaba con garbo moreno, maltrataba y se reía de toda mujer que se le pusiera por delante, es que él se sentía y veía como lo más, pero de lo MÁS. Hasta que conoció a Solotonta.


-Creo que me he enamorado. Por primera vez en mi vida he hecho el amor- le dijo.


Y aquello a Solotonta le parecíó absolutamente enternecedor.


Solotonta fue un par de veces feliz paseándo del brazo a Sologuapo entre sus amistades:
-Qué guapo es- le decían al oído y ella sonreía ofreciendo la foto perfecta de una pareja que era simplemente una fachada hueca como un trampantojo.


Solotonta comenzó a vivir por y para Sologuapo. Hay situaciones que no suman, más bien restan en el juego de la seducción

Sologuapo la miraba con ojos despectivos, cargados de reproches mientras le escupía: Me ahogas de amor.


Solotonta comenzó a guardar todos sus sentimientos. Se dormía por las noches a punto de estallar, contaba "tequierosimposibles" que no podían salir de su boca, descontaba proyectos que no podía proponer, guardaba todas las caricias que se quedaban atascadas en sus dedos y le gangrenaban el deseo. Daba igual, seguía luchando a vida o muerte por cogerle de la mano. Empezó a sentirse mal, como se sienten los perrillos abandonados a los que en algún momento hacen una caricia y de la emoción no pueden contener el pis.


Sologuapo seguía su vida individual. Todas las mañanas se miraba en el espejo y se animaba a si mismo: ¿Sologuapo qué hacemos hoy? - cerraba la puerta tras de sí con su egoismo aterrador mientras dejaba a Solotonta entre las sábanas de su soledad y su estupidez, pero las apariencias son un lugar tan cómodo para descansar...


Solotonta aguantó hasta el final. Llegó rápido y sin muchas explicaciones. No fue ella quién dió el portazo en el abandono inevitable. No fue tan duro como esperaba. De hecho fue una catarsis liberadora. Después de aquella historia con inevitable fecha de caducidad se sintió ligera.Si un sueño toca fondo sólo hay que buscar otro para coger aire. Se inventó otro nombre: Sólo era SOLA. Al lado como si fuera su apellido, se encontró con su DIGNIDAD.


He de confesar que alguna vez me he sentido como Solotonta.¿Y tú?