lunes, 23 de junio de 2008

LA LISTA DE LA COMPRA


Los centros comerciales y los supermercados me ponen más triste que los cementerios. De niña me gustaba Macro y sus bolsas que tenían dibujada una familia, que a su vez imaginaba con otras bolsas con familias dibujadas que a su vez llevaban otras con más familias ... Así hasta el infinito de todas las caricaturas de familias en el país de los sentimientos microscópicos y las luces de neón. Como no los soporto cuando tengo que hacer la compra, hago listas de diez cosas para salir huyendo por la caja rápida.Hay que ir a la carrera para que no se te pegue el submundo de los centros comerciales a los zapatos.

MI LISTA DE DIEZ

Una mascarilla que de brillo a mis palabras y me convierta en escritora de preservalibros.

Un ambientador que huela a limpio y buenas noticias para el armario. Donde tengo el armario pongo el corazón.

Un vino de buen beber para que vengan, y vengan todos los que quiero hacer sentir bienvenidos. (Hay que elegir el color)

Mermelada de frutos rojos para tapar el pan de huecos y vacíos.

Un calendario de sensaciones con días partidos por las carcajadas.

Café con sabor amor roto sin raíces.

Detergente con instrucciones para lavar más blanco que mi madre. Para matizar.

Manzanas, verde doncella. Sin prejuicios.

Pack de cuatro yogures de sabores ficticios que no caduquen antes de llegar a las puertas de mi estómago. Efecto vientre plano.

Raid Controler angustias y desesperaciones.

¿Y tu lista de diez?