domingo, 1 de junio de 2008

LA RUEDA DEL SER



En Melinda Melinda uno de los personajes dice que las personas soñadoras no pueden llegar a alcanzar la felicidad, porque siempre habrá alguna inquietud, sueño, o anhelo que les haga perder la cabeza. Quizá sea así, pero la esperanza de ideas nuevas y caminos por descubrir, aunque sean equívocos, también puede ser una manera de encontrar la felicidad. A mi me gusta esta opción más que una rutina consolidada.


Perder también es bonito. En cada perdida siempre se pueden encontrar acontecimientos por los que mereció la pena intentarlo. Todo es posible, lo que hace que la vida esté llena de una esperanza que no cesa... a veces se puede convertir en desengaño, pero siempre vuelve a renacer.


Perder es el futuro imperfecto de la perífrases creer tener, creer conocer, creer compartir...y suele asociarse con el estado crítico de las expectativas que a su vez sirven como común denominador a la palabra esperar.


Nietzsche decía: Todo va, todo vuelve, eternamente rueda la rueda del ser. Todo muere, todo vuelve a florecer, eternamente corre el año del ser.

Asi que todos nos encontramos en el año de nuestro ser. Tendremos que aprovecharlo.