jueves, 5 de junio de 2008

LA TERRAZA




Anoche mi amiga Arancha y yo inaúguramos su terraza nueva. ¿A que es preciosa?.

Madrid tiene los cielos más bonitos del mundo, a veces parece que están pintados en lienzo. Encima de su terraza todo el cielo para nosotras. Al fondo San Francisco el Grande y enfrente un vaciado de la que será nuestra futura residencia de ancianos. Tenemos medio concertada una rampa desde su casa, para entrada inmendiata cuando nos convirtamos en mujeres tenaladys y necesitemos cuidados variados. No es el caso, todavía.

Nos bebimos una botella de vino, comimos pescado con naranja e hicimos diversos estudios sociológicos absurdos. Arancha dice que los de Valencia besan mal.Luego nos pusimos a pensar en si la ideología política influía en el comportamiento sexual e hicimos un breve resumen de nuestras satisfacciones personales. No sacamos conclusiones determinantes. El caso es que yo soy ambidiestra para muchas cosas, o zurda corregida y disléxica a mi pesar. Así que me cuesta infinito posicionarme en un lugar u otro. Contamos cosas de África. Háblamos de la brújula de la economía y de la inevitable crisis que al menos a mí me da por todas partes. Luego volvimos a imaginarnos las vacaciones y pensamos que los sillones se podían convertir en cama balinesa. Para entonces el cielo se había apagado por completo y decidí irme a casa. Mientras volvía me dió por pensar en Hillary Clinton, en la ideología de becarias de su marido y en su esfuerzo infinito para convertirse en árbol caído. No es que sea afín, es que me dan pena los fracasos de los demás. Por empatía.

Decidí dormir en el lado contrario al que acostumbro. Por dislexia o por aburrimiento.