miércoles, 23 de julio de 2008

COMO UNA CORTESANA


Como una cortesana con kimono veraniego abro el diario de mi vida y atraco en aquellos anhelos que nunca salieron de puerto. Una lista de amores que se posaron como un marcador de páginas en mi corazón:

El que jugaba conmigo a rescate, los hermanos otoño-invierno, el que comía con los ojos cerrados, el que tocaba mis rodillas como si fueran de cristal, el profesor de anécdotas, el que tropezaba mientras reía, el chico del autobús de las cinco, el silencioso de las fiestas, el que andaba como un pato, el que me estrujaba como una naranja de zumo, el músico de peinados imposibles, el payaso sin fronteras de aquel tren de Atocha, el que estiraba las noches, el capitán de los bosques, el que bailaba sólo con el pie izquierdo, el francés que nunca me quiso besar, el poeta que no me utilizó como musa, el de la sonrisa de Gioconda, el pintor desconocido, el que follaba como si se hubiera tragado a Rocco Sigfredi, el que llegaba y ya me iba a abandonar, el cantante artista, el que lloraba y me decía: no me vas a querer nunca, el ingeniero de palas y palancas, el lord vagamundo,el que me quería ordenar, el que seducía a todas como si fueran ningunas, el que me mandaba postales desde áreas de servicio, el que me quería meter en un sobre rojo, el que llamaba a cobro revertido con unos sueños encontrados a la vuelta de la esquina....

Como una cortesana en kimono veraniego pongo todas aquellas ilusiones entre paréntesis. Sonrío al saber que mi amor se puede estirar mejor que un gato.