miércoles, 16 de julio de 2008

Y YA NO ME HACES REIR



“A batallas de amor
campos de plumas”
GÓNGORA


A veces pienso en ti. Cuando camino por la ciudad, me da la sensación de que las calles son tuyas, que en cualquier momento aparecerás, como aquel día, con la intención de susurrarme una minuciosa lista de caricias al oído. Ya ves, cada uno gasta la vida como quiere. Yo suelo contarme mentiras cada noche antes de dormir.
La nueva casa es muy bonita, tiene menos luz y es más pequeñita que la anterior, pero resulta más acogedora y tiene más regusto a mí. Todavía hay cosas que buscan su sitio, como yo, pero de a poco todo se va a poner en orden, al igual, espero, que su dueña.
Camino y puedo cambiar mi destino por culpa de un coche mal aparcado, mientras, me acuerdo de aquella frase que me pusiste en un e-mail: “Quiero ver como caminas sin que sepas que estoy a diez metros de ti”. Ando con un garbo solitario que te imagina sin querer detrás de cada esquina.
Me sorprendo haciendo divagaciones insatisfactorias, intentando encontrar un significado a tu ausencia infinita. Cada día mi armario es más grande. Ya sabes. donde pongo el armario pongo el corazón. Ahora los dos se hacen compañía bien solos.
Te podría contar que mi salón tiene una luna de sol y un árbol que balancea sus hojas según mis estados de ánimo. Qué logré escabullirme del sentido de la decoración y puse en mi nuevo cuarto las cortinas “striptihombres”, (tras las cuales ya nunca me volverás a mirar), que ahora, están encima de mi cabecero, para dar la bienvenida a la tierra de mis sueños. Que sigo jugando a perder entre las baldosas del azar y que las arrugas me están empezando a ganar la carrera.
He escrito dos cuentos, y sigo amontonando yogures, que caducarán a las puertas de mi estómago, antes de que tú decidas tocar la puerta de mis anhelos y todavía no he aprendido a encender sola ninguna caldera.
En ocasiones me entra un poco de rencor y se me acaban las mentiras, te miro desde unos ojos verdaderos y no sé me ocurre nada más que contar. En esos momentos mi alma se desnuda recordando todos tus bellos eufemismos, siempre falsos.
Ya se ha acabado el invierno y con la nueva estación vienen otros colores más serenos, otras añoradas tranquilidades y una paz, que si bien es individual, reconforta más que la mentira compartida.
Sigo pensando que pensarás, aunque bien podría escribir de manera más certera, que lo que pienso es, si en algún momento del día te paras a pensarme.
Está tardando en cicatrizar todo, probablemente sea debido a la escasa línea de coordenadas que te encargaste de no descifrar, para así, nunca sentirme sabedora del mapa de tus sentimientos.
Te echo de menos, desde este saquito de imaginaciones y ficciones que no me veo capaz de cerrar, al decirme todas las noches en mi recuento de añoranzas, que la vida siempre sorprende, que tú me has querido, que en algún momento construimos algo más que una ilusión, y que al final, como en las películas americanas, y al contrario que en las europeas con final abierto, vendrás a salvarme y a quererme durante toda una eternidad.
DE SOY YO Y YA NO SÉ QUE HACER CONMIGO