jueves, 4 de septiembre de 2008

ADIOS


En las colas del INEM pasan cosas. Allí conocí a Luciano. Tenía manos de duende, no quiso saber mi edad y todas las noches olvidaba dónde vivía.

-¿Sabes? Si en cuatro amaneceres vuelvo a mi casa y llueve es señal de que me tengo que marchar. Hay que saber medir los tiempos y algunas señales.

Le dieron un puesto como repartidor de páginas amarillas.

- Es increíblemente maravilloso. No te imaginas la de acertijos que esconden estos mamotretos -me contaba risueño.

Nos lo pasamos bien juntos varios días de todas las maneras posibles. Después desapareció.

Hoy me han dejado unas páginas amarillas en el portal. He subido a casa con el corazón saltando, he tirado el bolso y me he descalzado. He abierto el libro en busca de una señal.

Ha comenzado a llover.