lunes, 29 de septiembre de 2008

B DE BESO



Nunca han besado a mi tía Maria. Ya de pequeñita las monjas le decían:

- Pero con ese cuerpo que Dios te ha dado, ¿qué le puedes pedir a la vida?

La cabeza de mi tía es como una lentejita y su cuerpo como una sandía, bien gorda; todo ello en menos de cien centímetros. Cuando era pequeña y tenía su misma altura cantábamos siempre esta canción:

"Marieta no seas coqueta, porque los hombres son muy malos...prometen muchos regalos y lo que dan son muchos palos".

Como dice otra: mirar rasgado, patitas chuecas, Maria va.

Se sienta en la parada de autobús, y allí pasa las horas. Sé a lo que se dedica. Cuenta besos de amor.

Cuando llegue a un número determinado cree que llegarán sus besos.

Y allí espera sentadita en su infancia perenne. Cuelgan las piernas de su realidad inventada. Su infinito mundo de posibilidades descifra bellezas invisibles.
Mientras, no tiene más dudas que la de una boca.