martes, 2 de septiembre de 2008

EL FINAL DEL VERANO


La insolvencia de la piel de los eternos solteros cotiza alto en verano. Los idilios intermitentes crecen al calorcito y se ramifican como familias numerosas, bien sanos.
Tengo un amigo que se enamora a la velocidad que parpadea. Unos ojos y unas tonterias abren ante él un mundo de posibilidades que describe con una gracia pasmosa. Es precioso oirle contar las cosas bonitas de todos sus encuentros esporádicos con la ilusión de un niño en el día de reyes.
Este verano mi amigo estuvo en Barcelona. Allí paseó por la Sagrada Familia de la mano de un italiano. Desbroza el romance con frases por las que pasea con la intensidad de una vida.
- Y en qué idioma hablábais?- le preguntamos
- Pues...... italiano fantasía.