martes, 2 de septiembre de 2008

NO SIN MI MÓVIL



Debo confesar un pequeño secreto: a veces cuando bebo más de la cuenta, me encierro en los baños de los bares y mando mensajes catastróficos. Las consecuencias no me afectan hasta la mañana siguiente, en el momento en que miro el móvil como si fuera una enfermedad terminal o un arma atómica que ha destruido toda mi dignidad sin contemplaciones. Si además haces un veinticuatro horas sin dormir puedes mandar hasta versos satánicos. Mi amiga Arancha dice que tendría que haber un limbo que acumulara ese tipo de mensajes. Desde el “limbo centralita” te devolverían otro mensa que dijera: “¿Pero, estás seguro de que quieres mandar este mensaje?”

Al menos no soy la única. En los tiempos que corren, llamar o poner mensajes de madrugada se ha convertido en todo un fenómeno social, pero viene a ser como el refrán, “a las dos todos son feos y a las seis no hay feos para todas”. Si recibes una llamada después de las seis de la mañana…..malo, malísimo….

He buscado en internet y he encontrado que algunas empresas de telefonía móvil luchan por introducir elementos disuasorios. Virgen Mobile ofrece a sus clientes australianos la posibilidad de bloquear ciertos números hasta las seis de la mañana. Otra empresa ha lanzado un teléfono con “analizador de aliento” que prohíbe teclear teléfonos cuando el nivel de alcohol supera el límite deseado. Ya han vendido doscientos mil ejemplares en Corea.



¿Algún voluntario/a para regalarme uno?