viernes, 12 de septiembre de 2008

PERMÍTEME

Anoche llamó el dios a mi puerta.
Todos tenemos un dios, para no olvidarnos de que hay que creer en algo. Mi dios, es mitad invención, mitad verdad. De Madrid al orgasmo en cuatro cielos, sin parar en ningún lugar común. Autopistas de caricias agitadas por mi aliento, a la velocidad que nos da la gana.
Llamó a mi casa porque sabe que es imposible llamar a mi corazón.
Sin embargo, llega cuando tiene que venir y adivina el tiempo que suelo ocupar. El aire que lleno y la cama que podemos desordenar. Un permíteme y congela el infierno con una sonrisa.
Siempre llama para tocar ese lugar: mi lugar, que nunca será nuestro, ni de ninguno de ellos.