martes, 14 de octubre de 2008

INTIMIDAD



A YO le gusta pasear desnuda en casa. No por nada, el calor. Anda despistada. No es consciente de lo apetecible que es cuando su imagen traspasa ventanas ajenas. YO nunca se entera de mucho o sólo rinde cuentas a lo que le da la gana. Es traductora de novela rosa y aprovecha la oscuridad para adelantar su trabajo.

Desnuda, encima de la cama, YO ordena y desordena las hojas de la traducción mientas corrige y cambia. Es una imagen francamente bella: Una mujer de piel dorada, en una cama blanca, ordenando cientos de folios de colores.

Muchas veces YO se desespera entre traducción y traducción. Su actual novela es un infernal tostón al que no sabe como hincarle el diente: Los pegajosos protas del bodrio llevan treinta páginas entre preliminares de polvos, calentón interrumpido y coito desvanecido. Al final la pseudo escritora lo resuelve de forma rápida y sucia, en la parte de atrás de un garito, donde algunos vomitan las cervezas y otros mean.

- Así se les pique el preservativo, escupe tras un bostezo tedioso.

Con esta dinámica pasan los días. Sin grandes novedades.
Hoy YO tiene correo. Hay un gigante sobre rojo en su buzón. Tras el rojo una foto. En la foto una mujer desnuda, color miel, rodeada de hojas de colores.

Ese día YO no traduce, no se desnuda, no duerme. Sólo mira la foto, tratando de descubrir como le han arrancado la piel, dejando su intimidad en huesos.