viernes, 7 de noviembre de 2008

PROBLEMAS

“Pero también la vida nos sujeta porque precisamente no es como esperábamos”
Una vez, de niña, me pasó una cosa mágica. Tenía diez años y catorce verrugas. Solía esconderlas como podía, aunque era una tarea bien difícil.

Un día, la señora Nuncia, me dijo muy seria que si le hacia caso se me quitarían. Sólo debía coser una bolsita de tela bonita y luego meter catorce piedrecitas dentro de ella, irme de paseo y tirarla donde me pareciera. Luego esperar. Así lo hice. No pude evitarlo y me escondí para ver quien cogía la bolsa. Carmelita la hija del estanquero fue la que se fijó en ella, enseguida la cogió. A la mañana siguiente desperté sin ellas. Carmelita no fue a clase porque según su madre le había pasado algo en las manos.

Desde entonces he cosido treinta y ocho bolsitas de flores y he metido ciento veintisiete piedrecitas.
No ha funcionado. Los problemas no desaparecen como las verrugas.