lunes, 3 de noviembre de 2008

SEDUCCIÓN



Maria Luisa se gastaba cientos y cientos de euros en ropa interior, en gimnasios, en masajes, en cremas. Todo ello para gustar a su marido.

Julián últimamente llegaba tarde de trabajar y la ignoraba.

Maria Luisa nunca podría imaginar que Julián andaba absolutamente fascinado con la nueva secretaria, una joven destartalada con aspecto de extrarradio, que provocaba en él intensas erecciones, cuando por las mañanas, repasaba la suciedad de sus uñas con la tapa del bolígrafo bic.