domingo, 2 de noviembre de 2008

UNA MUJER



Yo sé que existe esa mujer. La veo casi siempre que estoy aburrida. No puedo dar detalles de su rostro porque está formada de expresiones cogidas a retazos. No es indiferente. Sé que tiene los ojos grandes y está sentada con expectativas en la tarde. Se parece un poco a los personajes femeninos de Stendhal.

Se inclina vertiginosamente sobre las posibilidades de cada ser y se entristece por todo aquello que la tapadera de las costumbres y los recuerdos atrofian.