lunes, 29 de diciembre de 2008

LA NIÑA CLAVEL IV



Otro domingo volvió para romper a la Niña Clavel. Para olvidarse de él, apagó la luz de su cuerpo y escondió unas cuantas lágrimas azules bajo la almohada. Entre las sábanas clavó una bandera descolorida y polvorienta que decía: se alquilan sentimientos que ya no son necesarios.

Al día siguiente la Niña:

- Se bebió cuatro copas de vino blanco con pajita.
-Fue a los chinos y compró pegatinas para las leyendas de su nueva vida.
- Escurrió algunos razonamientos morales.
-Tuvo miedo antes de que llegara la noche.
-Volvió a descubrir que lo que se entierra vivo no duerme bien.
-Se le olvidaron los por qués.
- Sacudió el polvo de todos sus idealismos y se sintió un poco mejor...


Al meterse de nuevo entre sus pesares supo que no hay ningún anclaje serio en estos días en los que prima la satisfacción inmediata y dónde sólo sobrevive quién tiene capacidad de improvisación.