martes, 16 de diciembre de 2008

TRÁEME


El encanto o el placer son gozados plenamente por quien sabe respetar del amor su fantasía, su capricho y su libertad natural...”

Me dices que no podrás venir. Te vas a Ámsterdam con ella. Cierro los ojos para no imaginar.
- ¿Dime que quieres que te traiga?- me comentas...- ¿Un tulipán?

Guárdate las flores para ella.

Tráeme una sonrisa de alguna prostituta del barrio rojo que no esté rota como yo. El olor de los canales al amanecer. Alguna canción extranjera que surja de un vino amable. El sonido de una bicicleta anónima que no ruede cansada. Caricias silentes llenas de complicidad. El deseo en estado puro. Tráeme cosas pequeñas que yo me encargo de hacerlas grandes. Regresa a mi lleno de curiosidad y anhelante.

De momento, y a lo largo de este tiempo, te iré construyendo una textura y un cuerpo. Cuando esté sola recordaré tu boca, antes de acostarme, por si en sueños vinieran tus besos.

Vuelve pronto, por favor, y ten la delicadeza de presentarte tal y como te imagino todos los días.