lunes, 29 de septiembre de 2008

B DE BESO



Nunca han besado a mi tía Maria. Ya de pequeñita las monjas le decían:

- Pero con ese cuerpo que Dios te ha dado, ¿qué le puedes pedir a la vida?

La cabeza de mi tía es como una lentejita y su cuerpo como una sandía, bien gorda; todo ello en menos de cien centímetros. Cuando era pequeña y tenía su misma altura cantábamos siempre esta canción:

"Marieta no seas coqueta, porque los hombres son muy malos...prometen muchos regalos y lo que dan son muchos palos".

Como dice otra: mirar rasgado, patitas chuecas, Maria va.

Se sienta en la parada de autobús, y allí pasa las horas. Sé a lo que se dedica. Cuenta besos de amor.

Cuando llegue a un número determinado cree que llegarán sus besos.

Y allí espera sentadita en su infancia perenne. Cuelgan las piernas de su realidad inventada. Su infinito mundo de posibilidades descifra bellezas invisibles.
Mientras, no tiene más dudas que la de una boca.

domingo, 28 de septiembre de 2008

UNA MUJER VA AL MÉDICO

Me he leído un libro que me ha encantado. No he dormido casi, es que me lo tenía que acabar. Aunque sabes desde el principio que va a suceder. He pensado también más de lo debido. Me he vuelto a amordazar las ganas de saber. La ignorancia es la madre de las ciencias.

El libro se titula “Una mujer va al médico” y es de Ray Kluum. Es una historia verdadera. Es la historia del autor: “Sea lo que sea lo que penséis de mí, ésta es mi historia, un crudo relato sobre el amor”. De una manera desnuda y sin eufemismos habla del cáncer de mama, de las relaciones de pareja, de las monofobías y de la vida de los treintaañeros actuales.

No sé lo que soy, nunca lo he tenido muy claro, pero cierto es que soy una master hipocondrías. En mi mesita siempre duerme a mi lado el termómetro y alguno de mis acompañantes en más de una ocasión me ha gritado: “Cómo te vuelvas a tomar la temperatura te meto el termómetro por el culo”. De momento no ha llegado la sangre al río.

Mi miedo más atroz tiene todas las raíces en la enfermedad Me da igual morirme pero me muero de pena cuando estoy enferma. Si te mueres acaba todo, pero si no te encuentras bien no. La enfermedad es la única maldad del mundo que nos hace dependientes y vulnerables. Prefiero morir joven a eternizarme en dolor en una enfermedad sin remedio. Y ahí toco la eutanasia por todos los lados y siempre a favor. Todos tendríamos que tener la posibilidad de elección ante una muerte digna.

En “El País” hablan hoy de escritores suicidas. David Foster Wallace ha ennegrecido las letras del otoño. Quizá sea debido a que la relevancia de los escritores es más cierta que, por ejemplo, la de los fontaneros. Tendría que investigar sobre el tema pero tampoco me apetece mucho. Ayer también vi un reportaje en el que decían que uno de los porcentajes más altos de suicidios europeos lo tiene Hungría. No sé, a mi los mundos estadísticos me aburren bastante. Y es domingo, está nublado, se ha muerto Paul Newman y estoy oscura y para dentro de cualquiera de mis mundos.

Mi amiga Lola me contó el otro día que en un crucero de esos de amor y lujo Scott Fitgerald le preguntó a una mujer si tenía vida interior. Ella se pensó la pregunta un buen rato y de manera lacónica le contestó: Sí, cuando estuve embarazada.

Y entonces, ¿que hay dentro de vuestro mundo interior?

viernes, 26 de septiembre de 2008

EL HORNO MÁGICO



Estaba aburrida, mucho. Así que decidí limpiar el horno feroz lleno de incrustaciones grasientas. Distraída, columpiándome en mis tonterías, me senté en las baldosas frías y ajadas de la cocina. Mi imagen debía reflejarse en el cristal, pero asombrada comprobé que no era así. El cristal reflejaba a otra persona, un hombre. Me hablaba en susurros de un viaje con el mismo calor, con los mismos errores y los mismos fracasos quemados. Sus manos se extendieron hacia mí, mientras observaba mi rostro.
No hicieron falta palabras. Sin pretextos, la imagen del otro lado acercó su mano confiada atravesando el horno. Miré aquella mano y supe que, aún no siendo de mi cuerpo, era la continuación de mi brazo, de mi propia carne, y debía aferrarme a ella.
Con una sonrisa en los ojos alargué mi mano hacia la suya. Y serena, llena de paz, crucé aquel horno… mientras en mi cuerpo renacía un calor que podría llegar a 180 grados.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

YO FUI PRESIDENTA


Pensar es un lujo, pero un lujo deseable. Eso iba pensando ayer en el coche cuando iba al dentista y pasé por Carabanchel. Una pintada:
ZAPATERO NO EXISTE, SON LOS PADRES
Durante una época de mi vida trabajé allí, en Carabanchel, en una calle de esas que se van quedando antiguas y se van cociendo marginales y taberneras. Nuestro portal...mejor lo describo:
La señora Isabel era la del quinto, una mujer bastante mayor y que hablaba un poco raro. Comenzaba como una metralleta pero se quedaba enseguida sin cartuchos y dejaba las conversaciones a medio gas. Era además la que limpiaba la escalera. Por las mañanas cuando yo llegaba, allí me la encontraba. Tenía la hija mayor soltera con el pelo más rubio falso que he visto en mi vida. Yo creo que ese pelo producía radiactividad, estoy segura. Era un poco plasta la señora Isabel y muchos días me decía que no me pusiera pantalones tan ajustados que luego me veía su marido y la que tenía que pagar era ella. Movía la fregona al limpiar poco, pero cuando hablaba la cogía como si fuera un micrófono.
En el cuarto estaba Pepita, que tenía un hijo que se llamaba Pepe. Los dos bebían. Más que madre e hijo parecían marido y mujer. Pepita cuando no bebía era absolutamente encantadora, cuando bebía también, lo que pasa es que beoda, me daba mucha pena. Era de esa mujeres que cuando las ves piensas: Qué guapa tuvo que haber sido. Pepe no, Pepe era feo, ya de joven. Un día a mediodia oí gritos, salí y encontré a Pepita espatarrada en la barandilla. Venía de comprar pis y se había meado en el pan. Por mucho que quiera no voy a poder olvidar esa imágen. Hay que contar bien las copas que compras.
Enfrente de Pepita y Pepe vivía el segurator-terminator. Con éste, mi compañero de curro y yo, flipábamos de manera espectacular. Al lado del bloque había un chino y estábamos convencidos de que se compraba allí los galones de plástico. El tipo éste andaba de puntillas, parecía que se había caído de una tarta de primera comunión y tenía una mala hostia increíble. Además cuando discutíamos con él por algo, decía gritando que cuidadito con él, que tenía armas de fuego en su casa. Todos pensábamos que maltrataba a su mujer, una chica que no levantaba nunca la mirada del suelo y que se limitaba a graznar cuando la saludabas.
Angelines era la del tercero. Se había casado con un hombre medio tullido con mirada turbia. La leyenda decía que había sido medio prosti- o prosti entera y que el tullido le había sacado de la barra americana. No sé si sería verdad pero el matrimonio había durado dos hijos y cada uno por su lado. Era muy triste Angelines y muy pintada por todas partes, también muy delgada. Sé que se murió de cancer. No sé por qué, me enteré. También me puso triste. Estoy segura de que nadie fue a su entierro.
Olga y sus niñas en el segundo. Olga era la característica verdulera de pro. Que guerrillera y que gritos pegaba de buena mañana. Yo con Olga me partía de la risa. Se pasó todo el tiempo que trabajé allí leyendo un libro de mujeres Cobra o algo así. Cada vez que me pillaba por banda me contaba todas sus reflexiones de mujeres animalas. Lástima no haberlas apuntado porque eran dignas de resaltar en negrita.

Y en el primero nosotros, los de la oficina, pegando la hebra con todos. Y nada que un día me nombraron presidenta. Y tuve que hacerles hasta un referendum, pero esa es otra historia y ya se me hace tarde...

Y ayer lo pensaba....y que la vida es puro espectáculo....

martes, 23 de septiembre de 2008

VEN




VEN

Garantízame una bosanova
fabricada con sol y sueños
con alguna nota marginal

Ofréceme un viaje imaginario
por las vías de un tren tardío
con mareas cálidas
y caminos por descubrir

No te asustes
si uso alguna estrategia
o no dejo que me apuntes
en ninguna lista o estadística

Déjame ser una iluminada que anhela ir
lejos de todo lo posible.

Permíteme que me pierda en mis ensoñaciones
que no tienen solución científica demostrable.

Abre los ojos, la vida se acerca disimulando.

domingo, 21 de septiembre de 2008

MI PRIMER BOLSO


Tenía trece años y era el primer sábado de mi vida que salía con bolso. Creía firmemente que para ser feliz necesitaba mucha personalidad, unas botas de tacón que hicieran mucho ruido y un bolso hippie. Linea recta a la felicidad.




Iba en el Circular, de vuelta a casa como todos los sábados de mi vida pero de manera diferente. Llevaba un bolso vacio que me hacía sentir mayor. Entonces entraron todos mis amigos del club. Los que sabían que no hacía mucho me limpiaba los mocos a escondidas con la manga del jersey del uniforme, los de las guerras de apolos, los que siempre me decían que mis rodillas estaban llenas de costras y que hacía trampas jugando al baloncesto. Muerta de vergüenza, saqué el poco dinero que llevaba en el bolso y lo tiré al suelo para que no me vieran con él. Cuando me bajé lloré de la pena. Era un bolso bien bonito.




Este fin de semana he sentido esa misma sensación en dos ocasiones. La vergüenza tonta me ha golpeado fuerte. No pasa nada, ha pasado el mismo Circular para recordarme que tengo que recoger un bolso que está repleto con toda mi estupidez.

viernes, 19 de septiembre de 2008

DESNÚDEME, DESDÚDEME




Me esperaba apoyado en mi coche. Yo creía que se había olvidado de la cita. Le he conocido esta mañana mientras desayunaba. Me ha preguntado si tenía novio. Me he reído en su cara y le he contestado soberana que a las mujeres hay dos cosas que no se les puede preguntar.

-¿Cuál es la segunda? -me ha devuelto aventurero.
- La edad.

Se armó de valor y entre bromas me ha invitado a tomar una copa esta noche, con el pretexto de enseñarme sus dibujos. Me ha dicho entre risas y con gesto pícaro: “anoche estuve con otra mujer, pero es que, todavía no te conocía”.

Hemos ido, bueno, me ha llevado, a una taberna de la Cava Baja. Es un lugar con sabor, muy frecuentado por gente por ejemplo, casquivana. Cada vez que paso por allí, y tiempo hacia que no iba, el lienzo se me asemeja a los viejos cafés parisinos donde para el arte. Sólo que aquí no hay el glamour francés, sino la realidad andaluza, un fuerte olor a vino de barrica y a grasa de cecina con la que uno diría que pintaron de abstracto las paredes.

Nos hemos sentado en un rincón. Un lugar en semipenumbra, alejado de la barra y en cuyas perchas me hubiese gustado dejar un sombrero, uno de esos de los años 30, fieltro gris festoneado por una tirilla negra (siempre quise ser personaje de novela negra). Hemos comido y bebido tinto y después nos han puesto whisky.

Me ha mostrado sus dibujos. Los lleva en una preciosa carpeta de papel reciclado en la que ha pintado el perfil de un hombre fumando. Después hemos empezado a hablar de cosas intrascendentes y a esto me ha preguntado si creo en la parapsicología, en la adivinación del futuro. Seguidamente me ha cogido la mano y me ha dicho que me la iba a leer.

Debo confesar que cuando ha ido pasando su índice por mi palma en un gesto creo que más que premeditado, he sentido un escalofrío adolescente. Me ha mirado con los ojos cargados de lástima. Una punzada de miedo me ha estremecido, no sabía qué estaba descubriendo. Me ha predicho larga vida, un intento de ruptura conmigo misma, mucho amor de alguien muerto y un futuro que por fin llegará sin silencios. En un par de ocasiones he intentado retirar la mano, eran unos gestos instintivos, el segundo más que el primero, porque fue cuando, con la excusa de que no veía bien, ha ido bajando su mano hacia mis piernas, hacia mis muslos a los que la luz blanca de la bombilla daba una textura de nácar.

- Vente, vamos a tomar la última copa me ha dicho.

He estado torpe poniendo excusas, tanto que cuando me he dado cuenta, ya estaba en el portal de su casa, con la puerta de la calle cerrándose tras de mí y sus labios apresando los míos. Me gusta la guerra de iniciativas. Siempre me encantó. Nos hemos enredado en la retaguardia de un abrazo y a punto hemos estado de caernos al suelo. “Desnúdate” me ha dicho con voz temblorosa. Le he dicho que no, que quería que fuera él, el que me quitase la ropa.

Y yo arrancársela a él y entre besos y besos nos hemos ido despojando de las inhibiciones y entre caricias hemos parado el tiempo. Por dos veces han quedado exhaustos nuestros cuerpos.

Me he despedido de él con prisas. Ha vuelto a mirarme con ojos deshauciados y sus palabras se me han clavado como un arpón.

- No puedo colorear la oscuridad de tu pasado.

jueves, 18 de septiembre de 2008

DIARIO DE UNA CHICA DE POLÍGONO



“Yo no quiero ganarme la vida, ya la tengo”
BORIN VIAN

6.30 Los ojos son persianas, no encuentro agridulces pretextos para quedarme en la cama.6.45 Se me caen las ideas y mi sombra se queda en la almohada 7.00 La piel se despereza en el desierto de la rutina. 7.05 El agua inunda la pereza. 7.10 Hidratar anhelos. 7.15 Cepillar las encías, las pestañas, el pelo y la sonrisa. 7.30 Resbalar por el fregadero. Café y tostada. Ordenar las ganas. Tragar. Tragar. Tragar 7.45 Vestido de flores, sandalias que corren y pendientes que suenan. 7.50 El bolso no baila al viento 8.00 Atasco. Tanatorio. Fábricas. Camiones y legañas. Los Planetas me regalan Un buen día. Cinturón industrial 8.30 Llego tarde. No importa. No saben que llevo las uñas de los pies pintadas y no dejaré que se cubran de tierra.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

LA INESTABILIDAD INFRAVALORADA



Casi toda la atención de la humanidad está orientada a la búsqueda de respuestas. Igual ahí está la trampa. En qué las preguntas ya están hechas, y las tomamos prestadas, sin pensar en que las variables son eso, volubles como la imaginación, y ahí entro en mi tema, contar historias, que en realidad, no son más que preguntas.
IMÁGEN: DIMITRI DANILOFF

martes, 16 de septiembre de 2008

EL OTOÑO SIEMPRE HIERE


No es lo peor que esto suceda así,
sino que pudo suceder de otra manera"
J. Hierro, El libro de las alucinaciones.
Cuando escucho noticias de la bolsa en la radio me acuerdo de mi concepto de "bolsa" de niña. De las bolsas de Macro que tenían dibujadas familias, que a su vez imaginaba portando otras bolsas con familias y así sucesivamente hasta dibujar el mundo entero. No era muy descabellada la idea. Aunque las bolsas del capitalismo y el consumismo brutal comienzan a estar agujereadas.
Quizá no siempre como dice Raúl Guerra, pero sí a menudo el otoño hiere. "Y así, qué más que estarse con los brazos caídos, el corazón amontonado y ese sabor de polvo que fue rosa o camino-" escribía Cortázar, y tantos otros que describen la herida de esta estación.
Caen monederos hacia la nada, los mercados bursátiles ennegrecen los titulares, se pierden las hojas de la esperanza. Nos quedamos todos con esa otra cara, a veces mueca, que busca refugio en la soledad y el silencio, la que se esconde o desea el anonimato. ¿Qué es lo necesario? Y la nostalgia y la incertidumbre toma el mando...
La crisis financiera actual, que ha tenido su epicentro en los EE.UU., se ha expandido mundialmente provocando una crisis de confianza que ha originado una importante inestabilidad. Todo ello se debe a la existencia de negocios especulativos que proveyeron de una inmensa cantidad de beneficios pero que, al mismo tiempo, conllevaban elevados riesgos como era el caso de las hipotecas basura.
No voy a dar ninguna clase de economía, porque tampoco sabría hacerlo. El guión ya se sabe y está escrito en todas partes. Se acabó la época del dinero barato. Los efectos especiales de los banqueros sin escrúpulos y los especuladores han estallado. La sangre de los que viven por encima de sus posibilidades será el edredón del invierno. Mejor gastar sueños que cuentas bancarias adelgazadas por la liposucción de la realidad.
Me refugio estos dias en los últimos coletazos de las terrazas de verano que guardan entre las sillas su filosofía barata de botella y la frivolidad de los que son todavía jóvenes y quizá vean como todo puede cambiar. Tres muchachas, por ejemplo, ayer, haciendo una lista de los hombres con los que se habían acostado. Riéndose a carcajadas, al comprobar que con todos ellos casi podían formar una comunidad autónoma. Sonriendo al porvenir de la incertidumbre, sin ser todavía penetradas por este presente que se dibuja como futuro devastador. Escucho y al tiempo recuerdo a Oscar Wilde: " A mí dadme lo superfluo, que lo necesario todo el mundo puede tenerlo".
Pues sí, este otoño parece que hiere, veremos como se adjetiva el invierno.

lunes, 15 de septiembre de 2008

INSTRUCCIONES PARA SABER SI UN ANGEL DUERME




Capítulo primero

A las siete de la mañana Cecilia Mickleburgh y su grano de cocaína hirviendo entre sus cejas volvían a casa. Cecilia se había pasado la noche entera sacando la tripa grotescamente para revelarse contra el mundo y contra los ojos de su novio, que no se movían del ombligo tatuado de la pelirroja de vientre plano. Cecilia tiene madre chilena y padre irlandés. Y se cree mucho más inteligente que cualquiera de los siete novios que ha tenido. Cecilia se fue de la fiesta y dejó a su novio con un bonito eslogan ¨ Cara de queso gruyére, no tienes dos dedos de frente.¨
¨ Esta noche voy a cometer un asesinato.¨ Escribió esta frase en un papel de ¨ Vendo buhardilla en el centro ¨ que arrancó de un buzón. En el baño de un after hours Cecilia cambió el asesinato por un suicidio; salió a la calle, esperó que pasase el primer hombre y se lo subió a su casa.

Capítulo segundo

El chico que encontró tenía aspecto de homeless, con barba larga incluida. A la mañana siguiente el homeless corrió al cruce de la Castellana con la plaza de Neptuno y robó para Cecilia unos tulipanes. Se los dejó con una carta a los pies de su cama y un ejemplar de "Los subterráneos" de Kerouac. A los pocos días Cecilia le buscó por las calles, le encontró y le invitó a una lasaña. El homeless, que se comía por separado el relleno de las láminas de pasta, volvió a pasar la noche en su casa. Mientras Cecilia dormía, el homeless rellenó un cuaderno para ella. Lo tituló: Instrucciones para saber si un ángel duerme. Había ocho dibujos de Cecilia durmiendo. La dibujó desde las doce a las ocho de la mañana. Y volvió a irse.
Cecilia volvió a buscarle. Le encontró y le invitó a quedarse unos días con ella. Cecilia movía continuamente los muebles de su casa, se inventaba tareas para no parar quieta. El homeless le quitaba de la mano el spray de limpiar cristales para que no trabajara tanto y le acariciaba la tripa con movimientos circulares hasta que se quedaba dormida.

Capítulo tercero

El homeless llevaba un mes en la casa de Cecilia, era incontrolable pero la quería como un caballero, como los hombres de las películas. El homeless salía de casa y Cecilia siempre pensaba que no volvería. Pero él volvía con historias bonitas para ella. Ponían música y bailaban y hacían crepes con mermelada. Hasta que una camisa blanca lo cambió todo.
Cecilia le compró una camisa blanca muy elegante, y estaba empeñada en que él se la pusiera. Empezaron las peleas: ¨ Si te gustase de verdad harías eso por mí, te pondrías la camisa blanca ¨. El homeless entraba en pánico ante la idea.
Una noche Cecilia se sentó en la taza del váter, se acurrucó en una manta y se puso a llorar. El homeless empezó a silbar. Entró en el baño, se afeitó, se cortó el pelo y se puso la camisa blanca.


Capítulo cuarto

El homeless y Cecilia Mickleburg se casaron después de un año. Él tenía cinco camisas y comía lasaña con toda soltura. Se acabaron los tulipanes. Los Subterráneos, los dibujos de Cecilia durmiendo, las caricias circulares en la tripa. Ahora tenía el aspecto de un caballero, pero la quería como un homeless. Con un amor roto y sin raíces.
Una noche después de ver un documental de lagartijas, Cecilia se puso una chilaba que compró en Marrakech, firmó un documento donde le cedía su casa, y se marchó.

Coloma Fernández Armero.

viernes, 12 de septiembre de 2008

PERMÍTEME

Anoche llamó el dios a mi puerta.
Todos tenemos un dios, para no olvidarnos de que hay que creer en algo. Mi dios, es mitad invención, mitad verdad. De Madrid al orgasmo en cuatro cielos, sin parar en ningún lugar común. Autopistas de caricias agitadas por mi aliento, a la velocidad que nos da la gana.
Llamó a mi casa porque sabe que es imposible llamar a mi corazón.
Sin embargo, llega cuando tiene que venir y adivina el tiempo que suelo ocupar. El aire que lleno y la cama que podemos desordenar. Un permíteme y congela el infierno con una sonrisa.
Siempre llama para tocar ese lugar: mi lugar, que nunca será nuestro, ni de ninguno de ellos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

PERSÉPOLIS


"En la vida te encontrarás con muchos gilipollas. Si te hacen daño piensa que es su estupidez lo que les impulsa a hacerte daño, así no responderás a su maldad. Porque no hay nada peor en el mundo que la amargura y la venganza.Sé siempre digna e íntegra contigo misma"
En esas estamos...
Para mi querida Arancha porque el Facebook es un mundo y siempre nos quedará Tarifa.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

OTROS LUGARES

Anoche escuché esta noticia en la radio:

Mañana (hoy) comenzará a funcionar el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) o "Máquina de Dios", destinado a desentrañar los enigmas del origen del Universo, es decir, cómo fue que se creó la materia y qué pasó con la antimateria en el momento del Big Bang, hace 13.700 millones de años. El LHC es el mayor acelerador de partículas del mundo y está emplazado en la frontera franco-suiza. Este colosal instrumento, en el que han trabajado unos 5.000 físicos e ingenieros desde hace más de una década, es el mayor proyecto científico de los últimos años.
Hay algunos científicos que no están de acuerdo con este proyecto. Afirman que el acelerador de partículas representa una grave amenaza para la Humanidad. Según estos científicos este experimento podría desencadenar un agujero negro con consecuencias apocalípticas, ya que la Tierra acabaría literalmente engullida por este sumidero cósmico.
Luego llegó la tormenta. El caso es que me fui de sueños por otros mundos. Al Universo creado en los textos de Henri Michaux.

Os dejo un poema y un texto suyo para que cada uno se monte su peli antes de que nos alcance el agujero negro que probablemente será el imaginario de algunos iluminados.

MI PORVENIR
Acabaré de una vez por alcanzar un país de sonrisas.
Una brisa formada de caricias ya me lleva hacia él.
Se me invita, está ahí, me aguardan, se sabe que llego.
Porvenir, puesto que debes, puesto que vas a invadirme,
lleguemos a tiempo, escucha, más de prisa, acércate, atráeme,
porvenir, puesto que debes, puesto que vienes...

EN OTROS MUNDOS: LOS HIVINIZIKIS
Siempre tienen prisa, siempre van por delante de sí mismos, febriles, corriendo de un lado a otro, atareados, perderían hasta sus manos. Es imposible darles una satisfacción algo prolongada.
Entusiastas, impetuosos y "en punta", pero siempre por poco tiempo. Diplomáticos-mariposas, colocan por todas partes jalones que luego olvidan, tienen una policía y un estado mayor con decenas de códigos secretos extremadamente ingeniosos de los que nunca saben cuál hay que aplicar y que cambian y alteran constantemente....
Ni siquiera en la magistratura se ha llegado nunca a posser un estado de ánimo realmente equilibrado.
Si tienen que juzgar a un criminal, el presidente se pone nervioso, "No entiendo, nada, dice, supongamos que yo soy el criminal". Pide un cuchillo, simula el crimen, se agita, sale, vuelve a entrar, huye, se hace detener por los guardis y no es nada raro que el acusado aproveche para poner pies en polvoroso, a veces vestido de presidente.
Porque éste se toma su papel completamente en serio, se quita su toga de magistrado y exclama: "No soy más que un simple criminal", y la policía le muele a palos y se identifican tan bien unos con otros que no se sabe realmente de quién ni de qué se trata; el magistrado, tan celoso de su función, es lapidado por la multitud por ese espantoso crimen que ha confesado y que ha vuelto a cometer imprudentemente. Los testigos, como es lógico, contentos de que la cosa haya quedado tan clara, juran solemnemente que él era el que vieron entrar en la casa del crimen y exigen su ejecución inmediata.
Otras veces el acusado declara: "Señor presidente, casi no he apretado, mire así ". Mientras tanto, ya tiene las manos crispadas en torno al cuello del presidente, que se retira medio muerto e incapaz de pronunciar sentencia. Pero la multitud, enardecida, por ese espectáculo que no ha comprendido, exige que ambos, esos malditos pendencieros, sean encarcelados por varios años. Los abogados que lo han complicado todo, son expulsados y la sala se vacía tormentosasmente.
Mientras escribo me viene a la cabeza Rodríguez Menéndez, también Garzón. Se me instala la tormenta en la cabeza, se aceleran las neuronas. No hacen falta agujeros negros para parecernos demasiado a los Hivinizikis.

martes, 9 de septiembre de 2008

HUELGA DE TI EN PROEMENOS

ILUSTRACIÓN : CARMEN MONTERO


Tres puntos. Interrogación. Como iba diciendo, no dije nada. A veces, a ratos, a partes iguales, supongo, casi. Vuelta atrás, no pienso, punto y seguido. No lo llegué a intentar, no recuerdo, exclamación, ni siquiera de noche, un día tras otro, exclamación.
Un frenazo. Me bajo ¿A dónde vas? Dóndes y ocasos. Qué de ninguna manera, repito, no se parece a lo que imaginas. Sigue con tu vida. Puntos suspensivos. Estoy cansada, como para cerrar los ojos. ¿Cuántos días? Todos tus recuerdos.
Dejo de pensar, no queda tiempo, imagino, muero, descubierta sin ti. Sí estuviera tan cansada como para borrarme en ti, y dormir, sin soñar, que ya no cuento en ninguna de tus caricias. ¿Cuántas semanas? Todos nuestros momentos. No me queda tiempo. Paréntesis. El tiempo, un defecto de la memoria, punto y seguido. Los recuerdos, unos ojos y tu tacto. Paréntesis.
Si no estuvieran tan gastados tus besos y mentiras, guión no perdería tantos segundos de sueños valiosos.
Y pensar las cosas al revés, para que se me note mucho el sentimiento. Paréntesis. Sentimentalismo, que queda vulnerable y tonto. Paréntesis. Ya no quiero, hombres huecos y besos vacíos. Ya no pierdo más en esto. El tiempo, mi tiempo.
Las percepciones no son sino puntos de vista. Punto y coma, coordenadas de mapas equivocados, guión, nunca entendí tu caligrafía, guión, siempre anduve perdida en ti. Punto y aparte
Una tonta. Exclamación. Yo Exclamación. Te cambio por setenta y cuatro manzanas y un deseo. Punto. Mi pecado. Mayúsculas. Yo, una egoísta. Paréntesis, el que no sea egoísta que tire la primera manzana. Paréntesis.
Tres puntos: te echo de menos. Dos puntos: escuece. Punto final: sintigo

viernes, 5 de septiembre de 2008

LA ULTIMA NOCHE DEL MUNDO


Como no me escandalizo de nada, soy depositaria de muchas historias. Últimamente me pasa con las historias lo mismo que con las citas. No se de quién son y no sé si me las he inventado.
Esta mañana cuando venía a trabajar me acordé de una historia que me contaron hace tiempo. Una mujer con un futuro profesional superlativo dejó toda su estabilidad, hizo la mochila y se fue a recorrer mundo de la mano de un hombre pirata y casado.
Fueron varios meses con aventuras que no se pueden escribir. El caso es que una noche en un coche después de hacer el amor pusieron la radio y en el silencio de los cigarros ambos prestaron atención. El locutor preguntaba a los oyentes que harían la última noche del mundo. En el coche también se hicieron la misma pregunta:
- ¿Tú qué harías?- le preguntó ella.
- Irme de putas - contestó él.
No fué la última noche del mundo, pero si la última noche de su historia.
Últimamente estoy muy "suscep" y eso que no estoy enamorada, ni nada. Será que me he hecho yonki del sentir. Releo a Bradbury y me parece absolutamente enternecedor. Hoy viene al caso:
La Última Noche Del Mundo (Ray Bradbury)

- ¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo?- ¿Qué haría? ¿Lo dices en serio?- Sí, en serio.- No sé, no lo he pensado.El hombre se sirvió un poco más de café. En el fondo del vestíbulo las niñas jugaban sobre la alfombra con unos cubos de madera, bajo la luz de las lámparas verdes. En el aire de la tarde había un suave y limpio olor a café torrado.- Bueno, será mejor que empieces a pensarlo.- ¡No lo dirás en serio!El hombre asintió.- ¿Una guerra?El hombre sacudió la cabeza.- No.- ¿La bomba atómica o la bomba de hidrógeno?- No.- ¿Una guerra bacteriológica?- Nada de eso -dijo el hombre, revolviendo suavemente el café-. Sólo, digamos, un libro que se cierra.- Me parece que no entiendo.- No. Y yo tampoco, realmente. Sólo es un presentimiento. A veces me asusta.A veces no siento ningún miedo, y sólo una cierta paz. -Miró a las niñas y los caballos amarillos que brillaban a la luz de la lámpara-. No te lo he dicho. Ocurrió por primera vez hace cuatro noches.- ¿Qué?- Un sueño. Soñé que todo iba a terminar. Me lo decía una voz. Una voz irreconocible, pero una voz de todos modos. Y me decía que todo iba a detenerse en la Tierra. No pensé mucho en ese sueño al día siguiente, pero fui a la oficina y a media tarde sorprendí a Stan Willis mirando por la ventana, y le pregunté: ¿Qué piensas, Stan?, y él me dijo: Tuve un sueño anoche. Antes que me lo contara yo ya sabía qué sueño era ése. Podía habérselo dicho. Pero dejé que me lo contara.- ¿Era el mismo sueño?- Idéntico. Le dije a Stan que yo había soñado lo mismo. No pareció sorprenderse. Al contrario, se tranquilizó. Luego nos pusimos a pasear por la oficina, sin darnos cuenta. No concertamos nada. Nos pusimos a caminar, simplemente, cada uno por su lado, y en todas partes vimos gentes con los ojos clavados en los escritorios, o que se observaban las manos, o que miraban la calle. Hablé con algunos. Stan hizo lo mismo.- ¿Y todos habían soñado?- Todos. El mismo sueño, exactamente.- ¿Crees que será cierto?- Sí, nunca estuve más seguro.- ¿Y cuándo terminará? El mundo, quiero decir.- Para nosotros, en cierto momento de la noche. Y a medida que la noche vaya moviéndose alrededor del mundo, llegará el fin. Tardará veinticuatro horas.Durante unos instantes no tocaron el café. Luego levantaron lentamente las tazas y bebieron mirándose a los ojos- ¿Merecemos esto?- preguntó la mujer.- No se trata de merecerlo o no. Es así, simplemente. Tú misma no has tratado de negarlo. ¿Por qué?- Creo tener una razón.- ¿La que tenían todos en la oficina?La mujer asintió.- No quise decirte nada. Fue anoche. Y hoy las vecinas hablaban de eso entre ellas. Todas soñaron lo mismo. Pensé que era sólo una coincidencia. -La mujer levantó de la mesa el diario de la tarde-. Los periódicos no dicen nada.- Todo el mundo lo sabe. No es necesario. -El hombre se reclinó en su silla, mirándola.- ¿Tienes miedo?- No. Siempre pensé que tendría mucho miedo, pero no.- ¿Dónde está ese instinto de autoconservación del que tanto se habla?- No lo sé. Nadie se excita demasiado cuando todo es lógico. Y esto es lógico. De acuerdo con nuestras vidas, no podía pasar otra cosa.- No hemos sido tan malos ¿no es cierto?- No, pero tampoco demasiado buenos. Me parece que es eso. No hemos sido casi nada, excepto nosotros mismos, mientras que casi todos los demás han sido muchas cosas, muchas cosas abominables.En el vestíbulo las niñas se reían.- Siempre pensé que cuando esto ocurriera la gente se pondría a gritar en las calles.- Pues no. La gente no grita ante la realidad de las cosas.- ¿Sabes? Te perderé a ti y a las chicas. Nunca me gustó la ciudad, ni mi trabajo, ni nada, excepto vosotras tres. No me faltará nada más. Salvo, quizá, los cambios de tiempo, y un vaso de agua helada cuando hace calor, y el sueño. ¿Cómo podemos estar aquí, sentados, hablando de este modo?- No se puede hacer otra cosa.- Claro, eso es; pues si no estaríamos haciéndolo. Me imagino que hoy, por primera vez en la historia del mundo, todos saben qué van a hacer de noche.- Me pregunto, sin embargo, qué harán los otros, esta tarde, y durante las próximas horas.- Ir al teatro, escuchar la radio, mirar la televisión, jugar a las cartas, acostar a los niños, acostarse. Como siempre.- En cierto modo, podemos estar orgullosos de eso? como siempre.El hombre permaneció inmóvil durante un rato, y al fin se sirvió otro café.- ¿Por qué crees que será esta noche?- Porque sí.- ¿Por qué no alguna noche del siglo pasado o de hace cinco siglos o diez?- Quizá porque nunca fue 19 de octubre de 1969 y ahora sí. Quizá porque esa fecha significa más que ninguna otra. Quizá porque este año las cosas son como son, en todo el mundo, y por eso es el fin.- Hay bombarderos que esta noche estarán cumpliendo su vuelo de ida y vuelta a través del océano, y que nunca llegarán a tierra.- Eso también lo explica, en parte.- Bueno -dijo el hombre incorporándose-, ¿qué haremos ahora? ¿Lavamos los platos?Lavaron los platos y los apilaron con un cuidado especial. A las ocho y media acostaron a las niñas y les dieron el beso de buenas noches y apagaron las luces del cuarto y entornaron la puerta.- No sé? -dijo el marido al salir del dormitorio, mirando hacia atrás, con la pipa entre los labios.- ¿Qué?- ¿Cerraremos la puerta del todo, o la dejaremos así, entornada, para que entre un poco de luz?- ¿Lo sabrán también las chicas?- No, naturalmente que no.El hombre y la mujer se sentaron y leyeron los periódicos y hablaron y escucharon un poco de música, y luego observaron, juntos, las brasas de la chimenea mientras el reloj daba las diez y media y las once y las once y media.Pensaron en las otras gentes del mundo, que también habían pasado la velada, cada uno a su modo.- Bueno -dijo el hombre al fin.Besó a su mujer durante un rato.- Nos hemos llevado bien, después de todo- dijo la mujer.- ¿Tienes ganas de llorar? -le preguntó el hombre.- Creo que no.Recorrieron la casa y apagaron las luces y entraron en el dormitorio. Se desvistieron en la fresca oscuridad de la noche, y retiraron las colchas.- Las sábanas son tan limpias y frescas?- Estoy cansada.- Todos estamos cansados.Se metieron en la cama.- Un momento -dijo la mujer.El hombre oyó que su mujer se levantaba y entraba en la cocina. Un momento después estaba de vuelta.-Me había olvidado de cerrar los grifos.Había ahí algo tan cómico que el hombre tuvo que reírse.La mujer también se rió. Sí, lo que había hecho era cómico de veras. Al fin dejaron de reírse, y se tendieron inmóviles en el fresco lecho nocturno, tomados de la mano y con las cabezas muy juntas.-Buenas noches -dijo el hombre después de un rato.-Buenas noches -dijo la mujer.
Qué bello ¿verdad?
Yo en la última noche del mundo, volvería de nuevo a citar a la literatura, o lo que es lo mismo toda mi vida, y me quedaría con esto:
UN LARGO DÍA FINLANDÉS
Necesito un día finlandés,
necesito un largo día finlandés,
tan largo como 40 días corrientes.
Quiero un largo día finlandés
para seguir hablando contigo;
tus palabras me ayudan mucho.
Te comenté algo del paraíso y tú me dijiste,
ten cuidado con el paraíso
el infierno puede estar allí.
¿Es posible cambiar de vida?
¿Cuántas veces se puede empezar de cero?
Tú eres mi amiga, te quiero.
El cielo de Finlandia siempre es azul
y en verano el sol parece una naranja,
y la luna lo mismo, otra naranja.
Quiero un largo día finlandés
con dos naranjas en el cielo,
quiero seguir hablando contigo.
Bernardo Atxaga
Para no ponerme triste, en el momento justo antes de irme.
¿Y tú, tú que harías la última noche del mundo?

jueves, 4 de septiembre de 2008

ADIOS


En las colas del INEM pasan cosas. Allí conocí a Luciano. Tenía manos de duende, no quiso saber mi edad y todas las noches olvidaba dónde vivía.

-¿Sabes? Si en cuatro amaneceres vuelvo a mi casa y llueve es señal de que me tengo que marchar. Hay que saber medir los tiempos y algunas señales.

Le dieron un puesto como repartidor de páginas amarillas.

- Es increíblemente maravilloso. No te imaginas la de acertijos que esconden estos mamotretos -me contaba risueño.

Nos lo pasamos bien juntos varios días de todas las maneras posibles. Después desapareció.

Hoy me han dejado unas páginas amarillas en el portal. He subido a casa con el corazón saltando, he tirado el bolso y me he descalzado. He abierto el libro en busca de una señal.

Ha comenzado a llover.


martes, 2 de septiembre de 2008

NO SIN MI MÓVIL



Debo confesar un pequeño secreto: a veces cuando bebo más de la cuenta, me encierro en los baños de los bares y mando mensajes catastróficos. Las consecuencias no me afectan hasta la mañana siguiente, en el momento en que miro el móvil como si fuera una enfermedad terminal o un arma atómica que ha destruido toda mi dignidad sin contemplaciones. Si además haces un veinticuatro horas sin dormir puedes mandar hasta versos satánicos. Mi amiga Arancha dice que tendría que haber un limbo que acumulara ese tipo de mensajes. Desde el “limbo centralita” te devolverían otro mensa que dijera: “¿Pero, estás seguro de que quieres mandar este mensaje?”

Al menos no soy la única. En los tiempos que corren, llamar o poner mensajes de madrugada se ha convertido en todo un fenómeno social, pero viene a ser como el refrán, “a las dos todos son feos y a las seis no hay feos para todas”. Si recibes una llamada después de las seis de la mañana…..malo, malísimo….

He buscado en internet y he encontrado que algunas empresas de telefonía móvil luchan por introducir elementos disuasorios. Virgen Mobile ofrece a sus clientes australianos la posibilidad de bloquear ciertos números hasta las seis de la mañana. Otra empresa ha lanzado un teléfono con “analizador de aliento” que prohíbe teclear teléfonos cuando el nivel de alcohol supera el límite deseado. Ya han vendido doscientos mil ejemplares en Corea.



¿Algún voluntario/a para regalarme uno?

EL FINAL DEL VERANO


La insolvencia de la piel de los eternos solteros cotiza alto en verano. Los idilios intermitentes crecen al calorcito y se ramifican como familias numerosas, bien sanos.
Tengo un amigo que se enamora a la velocidad que parpadea. Unos ojos y unas tonterias abren ante él un mundo de posibilidades que describe con una gracia pasmosa. Es precioso oirle contar las cosas bonitas de todos sus encuentros esporádicos con la ilusión de un niño en el día de reyes.
Este verano mi amigo estuvo en Barcelona. Allí paseó por la Sagrada Familia de la mano de un italiano. Desbroza el romance con frases por las que pasea con la intensidad de una vida.
- Y en qué idioma hablábais?- le preguntamos
- Pues...... italiano fantasía.

lunes, 1 de septiembre de 2008

LOVE OF LESBIAN- MI PRIMERA COMBUSTIÓN


Autor de la letra - Santi Balmes
Autor de la música - Love Of Lesbian / Ricky FalknerLove Of Lesbian
+ Víctor Jiménez (guitarra)
+ Ricky Falkner (guitarras, coros)
+ Santos Berrocal (percusión).
MI PRIMERA COMBUSTIÓN
Seis años después reapareces y hablando sola resumes tu noria de vida en un solo café.Y curado al fin, me permito el lujo de observar tu pelo raro y creo que ahora fumas demasiado.Y hablas como si te hubiera preguntado de quién te vengabas todo el tiempo que yo estuve a tu lado.Y aun no sé a qué diablos viene ahora tu llamada, tiembla tu cuchara y eso nunca queda bien. Di, di la verdad, llevas tiempo sin romper muñecos. Pasados unos meses alguien me ajustó de nuevo y queda un poco lejos cuando me incendiaste y ya soplaron las cenizas, volaron las cenizas.

ADIVINANZA
¿Cuántas veces he escuchado esta canción?