jueves, 30 de octubre de 2008

miércoles, 29 de octubre de 2008

CONSTANCIA

A los ocho años mi padre me apuntó a un curso de mecanografía. Tenía que traer un cojín de casa para llegar a la máquina. Cuando le enseñaba los ejercicios a la profesora, me daba un beso y me acompañaba a mi asiento de la mano.
Fue por aquella época cuando descubrí que me encantaban las palabras y que iba a ser un gran desastre en muchos aspectos de mi vida. Hoy me escribo triunfadora. Resulta admirable la constancia con la cual me he mantenido fiel a esa decisión.

lunes, 27 de octubre de 2008

SUEÑO



La iglesia es extraña. Los invitados me repugnan. Detesto las bodas. Llego al centro del templo. Los bancos chirrían contra el suelo. Un círculo se cierra. Estoy rodeada de madera que gime. La mujer grita. No le puedo ver la cara. Grita. Los clavos de Cristo hay que meterlos en aguarrás. Lo grita de nuevo. No hay novios. El cura pedalea para calentar. Periodistas llegando desde la bóveda. Llegan los novios. Ambos son bizcos. Todos ríen. Mi hermana está junto a mi. Antes no la había visto. Nos miramos. Sabemos que si ves a un bizco hay que tocarse la teta izquierda. Asentimos. Tengo que cortarme el pelo. No recuerdo la última vez que me depilé el bigote. Mi vestido se abre por la espalda. No llevo ropa interior. Cámaras. La tela se rompe.

Pataleo para poder sacar el pie, pero las sábanas están enrolladas y agarro la almohada con más fuerza. Está húmeda por el sudor. Abro un sólo ojo y miro el móvil para descubrir los números que gritan la hora que es. Las sábanas me siguen molestando porque aprietan mi angustia. Me incorporo. Ya sé que día es hoy . Veo el vestido blanco. Recuerdo aquella frase:
- Voy a quedar con un idiota a tomar una copa. Quiero decirle que no me vuelva a llamar nunca más.

Es demasiado tarde...

ALGO ME ENSEÑÓ EL RECUERDO


"Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no guarecen, yo hablo" A. Pizarnik

viernes, 24 de octubre de 2008

ALGUNAS VECES

Suelo tener pretensiones de felicidad en días absurdos, de esos de cansancio acumulado, de tos y estornudos. Días en los que la caravana está al otro lado de la autopista, en los que los semáforos no se convierten en paradas conflictivas. Días en los que no te importa estar lejos de cualquier cosa parecida al éxito

jueves, 23 de octubre de 2008

MIS LUGARES PREFERIDOS I : HOTEL KAFKA


"Aprender sin pensar es inútil. Pensar sin aprender, peligroso."


Las teorías sirven para irritar a los incrédulos, seducir a los estetas y en muchas ocasiones para que simplemente nos ríamos de ellas.


Sin embargo lo propio de las verdades desconcertantes es que rehúyen de cualquier análisis. En mi cabeza anidan unas cuantas teorías-punto-pelota y varias realidades. Una de ellas es que me encanta maravillarme. Es cómoda esa realidad aunque fluctúa según las situaciones.

A mi me da pudor hablar de las cosas que me gustan y que son verdaderas. Es que soy apasionada y la palabra se me queda tonta y no alcanza las ganas.


Hoy quiero hablar de uno de mis sitios preferidos de Madrid, Hotel Kafka. Hablo con conocimiento de causa porque me he paseado por todos los talleres literarios y Escuelas de Literatura de Madrid. Conocí a Eduardo Vilas antes de que fuera el director del Hotel. Fue mi profesor. Hace unos años quedamos y me contó la idea. Su escuela literaria iba a ser diferente a todas las demás. Realmente lo ha conseguido. Hotel Kafka es joven e innovador. Tiene un aire newyorquino y un ambiente, a veces, hasta disparatado. Su edad le impide formalismos.


Es cierto que se lo curran mucho en el hotel. Si un día decides pasarte por ahí, puedes ver que en este lugar pasa de todo. Conocerás algún escritor rabiosamente actual, verás una gran librería con muchos títulos indispensables, quizá alguién esté colgando sus cuadros en las paredes para una próxima exposición y hasta algún despistado preguntando si le pueden dar una habitación...

Ayer por ejemplo estuve allí y me lo pasé tan bien que hoy pienso volver. Comienzan la nueva
temporada de presentaciones de libros. Yo no me lo voy a perder. Además, hay vino, sandwiches de tres pisos y alguna botella de whisky escondida que sale sola en momentos de exaltación.

Esta es la invitación, si supiera pondría la portada del libro, porque merece la pena y es una edición preciosa, pero llevo dos horas intentándolo y no me sale. Maravillada que me encuentro ante mi ignorancia. La entrada es libre.

Hotel Kafka acoge la presentación de el Libro de Ciencias, editado por Eduardo Vilas.
Presenta el acto el novelista Javier Azpeitia. Fecha: Jueves 23 de Octubre. A partir de las 20:00.En Hortaleza, 104. Metro Alonso Martínez.




No puedo escribirlo todo, mejor vaís y conocéis el Hotel y ya nos contamos. Por cierto, no pienso deciros donde se esconden las botellas.














miércoles, 22 de octubre de 2008

EL AZAR


El día que se rompió mi sandalia paseando por la calle, la casualidad me llevó directamente a un perfecto desconocido. Nos presentó un encontronazo de papeles que volaban, un bolso rodando y la calderilla dispersa como hilo musical.

No surgió el amor, porque eso sería demasiado obvio y un lugar común bastante feo. Un “tomamos algo” nos sirvió de excusa para conocernos, hablar de mundo-tonterías e intercambiarnos direcciones que sabíamos que nunca utilizaríamos.

Exactamente después de un té de hierbabuena, dos pacharanes y un vaso de agua, cada uno siguió por el camino que llevaba horas antes…
Al despedirse, mientras me miraba muy serio a los ojos, susurró: "la calle ya está preparada, de manera especial, para tus pasos con sandalia rota".

martes, 21 de octubre de 2008

MIS MUJERES PREFERIDAS I- CONSUELO SUNCÍN


CONSUELO SUNCÍN (SAINT EXUPERY)- LA MEMORIA DE UNA ROSA


Las lecciones de este poema en prosa son fáciles de resumir: “Lo esencial es invisible a los ojos”, dice el Principito. Y también: “Sólo los niños saben lo que buscan”.

Consuelo Suncín, hija de un país de volcanes (el planeta del Principito tiene dos) no sólo fue retratada en esta obra. Fue, también, la musa inspiradora de Saint-Exupéry: “Es la rosa, seguro, con su coquetería, su vanidad...sus espinas, su tos "(ella era asmática). Pero también es el alma del libro.



Saint Exúpery afirmó: ‘"viví sin nadie con quien hablar verdaderamente hasta la aparición de este pequeño ser misterioso que me pidió que le dibujara un cordero’”. Pero hay una clave que es, quizás, la más compleja. El zorro se lo hace ver y repetir al Principito: “Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...”

La rosa no es un personaje fácil. Es bella, pero se cree única, sin saber que hay cientos y miles de flores como ella. “No es muy modesta”, descubre el Principito. Sufre por “su vanidad un poco recelosa”. Al poco tiempo, “a pesar de su buena disposición para amarla... había comenzado a sospechar de ella... ‘No debería haberla escuchado’”, reconoce. Huye entonces de su lado. Inicia su gran periplo por el universo y termina por darse cuenta de la verdad: “No supe comprender nada... ¡Nunca debí huir! ...Yo era demasiado joven para saber amarla”.

Ya no es el personaje imaginario el que habla. Es el propio Saint-Exupéry. Y no se refiere a una rosa cualquiera sino a la salvadoreña Consuelo Suncín, su esposa, quien esperará inútilmente su regreso de la guerra en 1944.


Para “Tonio”, como ella lo llamaba, la relación no fue fácil. Para ella, un infierno luminoso y axfisiante. El suyo fue un romance apasionado, iniciado en Buenos Aires, espoleado por la adrenalina de un vuelo loco sobre la ciudad y el Río de la Plata. En aquél vuelo sucedió lo siguiente:
-Deme un beso, dice el piloto.
-Está loco. En mi país, sólo se besa a la gente que uno quiere.
-Yo sé por qué no quiere usted besarme: soy demasiado feo. Silencio.
-Entonces, si no quiere besarme, voy a clavarme en el Río de la Plata y nos ahogaremos todos.
Lo miré antes de contestar. Vi dos lagrimas en sus ojos brillantes.Entonces, precipitadamente, entre atemorizada y conmovida, deposité un beso tímido en la mejilla de mi piloto. Y añadí suavemente: usted no es feo.
Lo que les costaba era convivir en tierra firme. Es el desesperado mensaje que surge del libro, escrito en un momento de reencuentro. Cuando el Principito les habla a las rosas, comparándolas con la suya, está en realidad pidiéndole a Consuelo que lo entienda:

-“Ustedes son bellas, pero están vacías... Nadie querría morir por ustedes. Por supuesto que cualquiera al pasar podría creer que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes juntas.... Porque es mi rosa”.

Aunque toda su vida afirmó que prefería a las mujeres altas y rubias, Saint-Exupéry se fascinó por esta mujer-colibrí que lo miraba como a un gigante que tuviera la cabeza en las nubes y, rara vez, los pies en la tierra. La sentó a su lado en la cabina del piloto para regalarle la noche oscura del mar a cambio de un beso eterno y complicado.

De Consuelo, Saint Exúpery afirmó: "Una conversación sobre ella, no acabaría nunca"




lunes, 20 de octubre de 2008

PERFUME


La vainilla, el espliego, el verdin, la canela. A veces un aroma delgado como agua, como nube, tal vez lluvia. A veces un violento perfume que recuerda la piel de una gacela, pero siempre...la vainilla, el espliego, la canela... con verdin.

viernes, 17 de octubre de 2008

100 Y LOLA


Llegan los cien, y así de extensa y con pocas arrugas, toca momento de reflexión.
Me abrí el blog para hablar de mi libro, como Umbral. Luego también para hablar de mis cursos. En ocasiones para contar tonterías. No quiero contar esas veces. No sea que cuente cien de golpe y me venga toda la vergüenza que se había escapado antes.
Durante estos cien y dentro de ellos, una de las cosas más bonitas que me ha pasado es conocer a Lola. De blog a blog. Nos unieron las imágenes, después los textos y más tarde las charlas.
Lola es como el mejor resumen de todas las historias que se escapan día a día. Es que ella de pequeña se aprendía el diccionario, para saber de la vida, de todas sus rarezas y excentricidades.
Brindemos pues por los cien, por todos los que me habéis acompañado en este tiempo, por Lola y por todas sus mujeres en plural.
CLINK!!!!!





miércoles, 15 de octubre de 2008

TRILCE DE LA LATINA







Mañana cumplo cien entradas, en éste, mi lugar. Hoy cumpliré un sueño.



Os dejo un bonito regalo de alguién que me inventó a través de mis cuentos. Hoy estoy tan contenta que tengo que descansar.




Gracias siempre Itodei. Gracias a todos los que me vienen a visitar. Un beso tan grande como mis sueños.




En los últimos retazos del invierno, pertrechada tan solo con un canasto de mimbre, recorre las calles de La Latina al encuentro de las primeras notas que sazonarán exquisitas coreografías literarias. Bailoteos armónicos entre verbos, sujetos y predicados. Brotes tiernos, algunos de ellos amargos, que nos trasladan a diferentes decorados. Taxis, ascensores, alcobas, camerinos… cualquier escenario es perfecto para plantarse hábil de prosa y ligera de pluma.

En recónditos jardines urbanos encuentra refugio y en las terrazas de media tarde, el escaparate perfecto para regar sus relatos. Caleidoscopios con trocitos de fabulas, relatos y cuentos que giran repiqueteando cuando avanza el argumento. Su especialidad son los bocados de realidad. A sus lectores sirve una mesa de excelentes adjetivos, variada en palabras, puntual en metáforas y salpimentada en tiempos verbales.

TRILCE. Como el poema de César Vallejo. Triste y dulce en partes desiguales. Cocktail embriagador que a nadie deja indiferente. Deliciosa como la nata que abraza las fresas. Tristona… no lo creo. Quizás contigua a los acordes de un acordeón parisino entonando el vals de Amelie. En algunos eventos de postín, se hace llamar Reinalia Ninguna. En los hoteles se registra como Alma Tarimba. Diferentes matices de una niña que se viste traviesa. Onomatopeyas que imitan el sonido descarado de sus protagonistas.

Capaz de mordisquear nuestra curiosidad, al abordar personajes, cuida las distancias. De cualquier narración saca una templada serie de naturales. Con habilidad se balancea desde desenlaces evidentes hasta finales sorprendentes, chirriantes e incluso estridentes. Como el fresco sabor de una manzana cortada directamente del manzanal, su lectura es firme, jugosa y crujiente. Redacción primaveral, caricia para los oídos.

En ocasiones nos brinda la oportunidad de adentrarnos en su alcoba. Su almohada registra los sueños que cada fin de fiesta cabalgan por su habitación. Cine de sábanas blancas para adultos. Malabarista de las palabras con patente de corso para peinar diferentes cubiertas. Relatos sin dueño hacen cabriolas buscando llamar su atención. Descosidos intentos de ser adoptados por un estilo que encandila. Abierta la jaula, todos anhelan reposar en su cuaderno de notas.

Aprovechando la complicidad de las noches sin luna, discreta, se infiltra de blanco y negro entre mujeres largas de piernas altas. Ataviada con medias de lycra y tacones de aguja para hilar fino sin perder puntada. Yo siempre pensé que sería como las chicas de sus fotos. Sólo me equivoqué en el color...

martes, 14 de octubre de 2008

INTIMIDAD



A YO le gusta pasear desnuda en casa. No por nada, el calor. Anda despistada. No es consciente de lo apetecible que es cuando su imagen traspasa ventanas ajenas. YO nunca se entera de mucho o sólo rinde cuentas a lo que le da la gana. Es traductora de novela rosa y aprovecha la oscuridad para adelantar su trabajo.

Desnuda, encima de la cama, YO ordena y desordena las hojas de la traducción mientas corrige y cambia. Es una imagen francamente bella: Una mujer de piel dorada, en una cama blanca, ordenando cientos de folios de colores.

Muchas veces YO se desespera entre traducción y traducción. Su actual novela es un infernal tostón al que no sabe como hincarle el diente: Los pegajosos protas del bodrio llevan treinta páginas entre preliminares de polvos, calentón interrumpido y coito desvanecido. Al final la pseudo escritora lo resuelve de forma rápida y sucia, en la parte de atrás de un garito, donde algunos vomitan las cervezas y otros mean.

- Así se les pique el preservativo, escupe tras un bostezo tedioso.

Con esta dinámica pasan los días. Sin grandes novedades.
Hoy YO tiene correo. Hay un gigante sobre rojo en su buzón. Tras el rojo una foto. En la foto una mujer desnuda, color miel, rodeada de hojas de colores.

Ese día YO no traduce, no se desnuda, no duerme. Sólo mira la foto, tratando de descubrir como le han arrancado la piel, dejando su intimidad en huesos.

lunes, 13 de octubre de 2008

RECUERDOS


"Lo único que no existe, es el olvido"


Lo que es familiar no mueve la atención han dicho hoy en el desayuno de la oficina. Me he mordido la lengua. Los parámetros de la normalidad son subjetivos. Todo depende de la rutina en que te muevas. Mientras evito la mirada de mi detestada jefa, vuelvo a mi niñez…

Los Ángeles de Charlie de fondo y papá arreglándose en frente del espejo. Cuando salía se ponía una cabeza con pelo, en casa tocaba la cabeza calva. Su uniforme de trabajo eras camisas de terciopelo con golondrinos y cuellos erectos. Pantalones de pata ancha y hueveras estrechas, sus preferidos.

Me gustaba verle arreglarse. Para mí, era una especie de superhéroe. El hecho de tener un padre que tuviera patillas erectas, dos cabezas, y zapatos con tacones me hacia creer que éramos especiales y diferentes. Además, como trabajaba de noche podía estar más tiempo con nosotros. En casa me molestaba que siempre estuviera atento al teléfono. También que recibiera visitas de mujeres de pelos cardados y vestidos difíciles de doblar.
Mi madre nunca decía nada. Silenciosa, casi etérea, doblaba calcetines y lloraba cuando en las películas románticas se besaban. Solía susurrar a media voz mientras se sorbía los mocos: “nos inflingen deseos que nos afligen”. No entendía nada de lo que decía, pero cada vez que estaba a su lado, me entraban ganas de hacer pis. Tremendo.

Cuando mi padre llegaba por las mañanas, a veces, si la noche se había dado bien…(para mí eso significaba que sus Ángeles como los de Charlie, habían detenido a malvados tras una persecución gloriosa protagonizada por su cabeza con pelo), nos traía un montón de chucherías: Paragüitas de chocolate envueltos en papeles vistosos con un lacito en el mango, bombones rellenos de licor, y lo que más me fascinaba unos palitos de colores que recogía del bolsillo de su chaqueta.

No sé de donde saqué la idea de que si chupaba mucho esos palitos, podía apreciar el sabor más rico del caramelo más especial jamás inventado. Me los llevaba a clase y mientras doña Loli explicaba geografía, yo nada más hacía que chupar y chupar hasta que mi imaginación descubría el sabor deseado. Algunas veces los demás niños me pedían el palito. Yo les decía que no se lo podía dar porque era un tesoro de una misión de mi padre y sólo yo por ser su hija los podía saborear hasta descubrir el gusto deseado. Hasta que un día Doña Loli me dijo que de donde sacaba tantos palitos de mezclar copas y que le parecía de mala educada que los tuviera siempre en la boca. Ahora que lo pienso Doña Loli me recuerda a la capulla de mi jefa, tienen la misma pinta de mamoncetas.

Hasta que un día las mujeres de los vestidos imposibles de doblar vinieron con mi padre a recogernos al colegio. Mamá estaba en el hospital. La diferencia de colores entre “Charlie y sus Ángeles” y las demás madres, hizo que me diera muchísima vergüenza acercarme a ellos y que me escocieran las orejas. Notaba como las demás madres nos miraban. Un olor agrio a alcohol emanaba de ellos y su nube de colores ácidos. Me hubiera gustado tener un palito de esos de sabores invisibles en la boca, pero ese día se me había olvidado. Mientras me acercaba a ellos la madre de Pablito vino corriendo y se llevó a su hijo de mi lado .Su mirada me hizo sentirme podrida. No quería estar allí.
Papá no era como Charlie y las mujeres de pelo cardado no parecían ángeles sino guarras. Cuando llegué a su lado alguien dijo algo con un agresivo tono de desprecio. Al igual que cuando mi madre hablaba me entraron ganas de hacer pis y no me pude contener. Risas alrededor mío. Mi desconcierto. Y yo triste y mojada detrás de ellos arrastrando la cartera. Pero lo peor vino después. Esa sensación de sucia y meada que descubrí tras los palitos de mover copas y mi familia.

viernes, 10 de octubre de 2008

ILUSIÓN





A mediados de diciembre justo a punto de cumplir seis años, Lupita cogió la gripe. La fiebre le había trastocado los horarios de sueño. Una noche sin querer escuchó lo que sus padres hablaban.


- Este año quizá le debieramos comprar algo más.


- ¿ Piensas que por que los reyes le traigan juguetes no sufrirá por nuestra separación?


- No sé...


Lupita no dijo ni una palabra a la mañana siguiente cuando su padre le trajo el desayuno a la cama, ni cuando su madre le apremió para que pasara a ducharse al baño. De manera expectante contaba los días para ponerse buena y regresar al colegio.


El día llego. A la hora del recreo insistió en llevar a un escondite a María y Daniela porque tenía algo muy importante que contarles. Un secreto bien bien grande.


- Lo que os voy a decir no se lo podéis contar a nadie.

- ¿A ver, qué es?

- Es que es algo muy gordo, pero creo que si os lo digo será mejor.

- Venga, suelta.

- Chicas, los reyes magos son mis padres, así que pedidme lo que queráis.

jueves, 9 de octubre de 2008

RECTITUD

Siempre me gustaron las rectas.Tan correctas ellas, tan exactas.Con rectas aprendí que podrían construirse los más disímiles cuerpos geométricos.Un cubo, una pirámide, y hasta una casa.Tuve una madre muy recta y rectos maestros.Al final, mi desviada adolescencia acabó rectificando.Llegué a ser, lo que se dice, un hombre recto; listo para el matrimonio.Todo fue bien hasta que llegaste tú:Nadie me había dicho que la recta es solo un pequeño trozo de curva y que lo importante era saber cuándo cambiar de dirección.No me hablaron del espacio, ni de las órbitas.Ni de las caderas que tuercen hasta al más recto de los hombres.Ni de esos volcanes apezonados, en nada rectos.Estoy a punto de quedar solo en este mundo porque mi rectitud me impide orbitar:Claro; no es posible dar la vuelta a un corazón rectilíneamente.Ya ves, mujer de claras curvas.Que esos aguaceros de disculpas no son más que discontinuidades de estas rectas mías,Que han tenido que aprender a borrarse algunos trozos para trazar; a tu gusto, alguna que otra imperfecta flor.

MIGUEL ERASMO ZALDIVAR CARRILLO (Cuba)

miércoles, 8 de octubre de 2008

TODA HISTORIA ES SIMPLE Y SE ME OLVIDA

Toda historia es simple y se me olvida.

En aquel entonces todavía cercano; me fui a tomar café, aunque sólo tomé licor. Usted me esperaba como siempre con una historia prendida entre ambos, que servía de contexto y de excusa para no sentirnos tan culpables.

Inglaterra y las colonias americanas adoptaron el calendario Gregoriano el 14 de septiembre de 1752. En esta adaptación de un sistema a otro se perdieron once días que nunca existieron; pero nosotros existimos, me contabas a la vez que me quitabas un mechón rebelde que ocultaba mis ojos siempre alunizados por tu presencia.

El tiempo sumó siete horas y descontó una. La hora de la verdad, que se perdió, rellena de la normal tontería, que dándolo todo, nos daba la risa.. No me sorprendió que no me aburrieras ningún cigarro. Y las carcajadas sin banderas fueron y me encendieron otro, y como bobos, contemplamos como caía en la palabra la ceniza, el beso en la caricia, el silencio en el deseo ardiente. Y entonces, ya no pensé en todo lo que podría alcanzar y no alcanzo, en todo lo que podría entender y no entiendo, en todo lo que podría ser y no soy.

Y me dio por reír. Algunos dicen que me río demasiado. ¿Pero quién no reiría cuando se vive como se quiere y no como se puede?

Lo que cuesta mantenerse con los pies sobre la tierra y el cielo sobre la frente, y si hablamos de un nosotros lejano y siempre imposible, ni te cuento. Sin embargo quizá fue cierto, sonreímos antes de dormir, sin importarnos a que hora nos levantaríamos mañana.

Quizá nada de aquello ocurrió. Y aquel fin de semana como otros tantos, imposibilitada por la pesadez de mi tristeza, solamente anduve desordenada, tomándome un café solitario, que acompañaba mis horas vacías y me transportaba a los once días que nunca existieron, y que al igual que yo, no tenían hueco en su realidad familiar.

Aunque toda historia es simple y se me olvida.


martes, 7 de octubre de 2008

VISUALIZACIÓN

Últimamente varios amigos me han hablado de lo mismo:
LA VISUALIZACIÓN
Visualización es la generación de una imagen mental o una imagen real de algo abstracto o invisible. Hay varias formas de visualización:
La
visualización científica se dedica a la transformación de datos científicos pero abstractos en imágenes. Ejemplos son el dibujo de diagramas para visualizar funciones matemáticas o gráficos 3D para visualizar el interior de un hombre.
La
visualización creativa es una técnica psicológica para alcanzar una condición emocional deseada a través de imaginar una imagen concreta. Por ejemplo, algunos deportistas se estimulan imaginando la ejecución perfecta de sus movimientos, y empleados estresados se relajan imaginando una escena tranquilizadora.
Dostál, J.
Education technology and senses in learning (Učební pomůcky a zásada názornosti).
De los escritores actuales me gustaría conocer a Andrés Barba. Me gustó mucho La hermana de Katia. He intentado leer algo más que no me ha gustado y me parece absolutamente precioso (término exacto atribuible a su físico). Una vez me lo encontré en San Bernardo. Le vi la cara de pasada y casi una calle después me dí cuenta de quien era. Cambié de manera veloz el sentido de mis tacones y fui corriendo detrás de él. Cuando llegué estaba como un tomate, me puse a su lado y le tiré de la manga: Me encantó La Hermana de Katia- dije. Ah gracias- contestó. ¿Quién eres? Sólo me salió decirle: yo no soy nadie y me di la vuelta y me fui. Pero luego le volví a ver o a visualizar...
Mi amigo Edu Vilas nos había invitado a la presentación de una editorial nueva en un sitio bonito. Iba en el coche con Carmen y con Ani y les dije muy seria. Pues a mí a quién me gustaría encontrarme es a Andrés Barba. En aquella presentación me di cuenta que letraheridos incluidos, los españoles perdemos los papeles en busca del canapé, y que si regalaran chinchetas daría igual. Todos nos llenaríamos los bolsillos de ellas... pero lo genial fue que cuando estábamos luchando por pedir una cerveza, en tercera fila, delante de la barra y justo detrás de mí, me encontré al mismísimo Andres Barba. Le volví a tirar de la manga y le dije muy seria: la única persona que quería encontrarme esta tarde. Le pareció mucho más importante conseguir su cerveza que charlar conmigo, pero a mí aquello me pareció una situación bien mágica. Cuando nos íbamos, él estaba al lado de la puerta y me llamó. ¿Escribes? me preguntó y me abofeteó la vergüenza tonta y no sé qué estupidez se quedó colgada entre él y mi abrigo rojo. En Fin y fin.
Uno de los últimos trabajos de Truman Capote fue «Plegarias atendidas», en cuyo epígrafe dice: «Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas»». La cita no es de Capote sino de santa Teresa, y el autor lo deja claro en la entrevista que se hizo a sí mismo en 1972, en su Autorretrato, donde escribe: «Antes de comenzar «A sangre fría», de hecho poco después de acabar «Desayuno en Tiffany´s», en 1957, comencé a preparar las notas y la estructura de una ambiciosa novela a la que puse por título -y hasta el día de hoy no se lo he cambiado- «Plegarias atendidas», que procede de una frase de santa Teresa: «Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas»».
A mi la frase me la dijo por primera vez mi amigo Juan Potau, le encontré una tarde en la Plaza de Los Carros. Yo le intenté explicar lo feliz que era porque había conocido a alguien que me gustaba mucho. Él me miró y me dijo que me invitaba a cenar, que había adelgazado y que tenía aspecto de muy cansada. Mi amigo Juan me dice que soy como las mujeres de Sthendal. Aquél día me dejó la frase colgada de una ilusión que nunca fue acertada. Se derraman más lágrimas por las plegarias atendidas que por las no atendidas.
El viernes por ejemplo, me volví a acordar de aquella frase y sonreí en silencio. !Que gran verdad amigo Potau!. Ya no tengo la misma plegaria y a partir de ahora me las voy a pensar un poco más mientras pongo en cuarentena todas las posibles visualizaciones que se me ocurran. De momento para alimentar mi alma de ferianta me dedico una canción,
y vuelvo a visualizarme en los carnavales que dan calor a las risas del invierno que se aproxima.

lunes, 6 de octubre de 2008

DESTIEMPO




La misma postura, los ojos legañosos tras otro sueño estúpido. El brazo en la misma posición y saber que, esta lava de insomnio que se aproxima, viene poblada de futuro. Me levanto. Todavía es de noche, salgo a la calle. Paseo sin rumbo en una ciudad con móviles que no saben de números ganadores, mensajes repletos de dudosas intenciones. Camino con una revolución a cuestas que no hace ruído. Es verdadera.

viernes, 3 de octubre de 2008

LAS MUJERES DE NUEVE OMBLIGOS NO PLAGIAMOS



En aquella fiesta, el pianista psiquiatra comenzó cumplimentando casillas y expectativas. En la perfección está la mentira. En la tontería, la vanidad. Rellene el cuestionario y aparecerá el hombre perfecto, decía su eslogan de hombre sin cuello.



Había escrito un libro. Lo quiero leer - le dije. Puso cientos de excusas para no enviármelo, entre ellas, que quizás yo podría copiarle. Conté doce EFECTIVAMENTE en su conversación. Raid Controler para cucarachas estúpidas con pretensiones




Aún sin muelas, tengo más de cuatro juicios. La conversación que mantengo conmigo misma es mucho más interesante.

Pianista, psiquiatra, patán pasó a la historia. Ni siquiera le expliqué de manera rabiosa que mi ego de nueve puertas es tan inmenso que nunca se permitirá el lujo de copiar algo que no saque directamente de la chistera de mi ombligo.



miércoles, 1 de octubre de 2008

HERMINIA


“Pequeña, le dijo. Hacer el amor es labrar un cuerpo y cosechar las estrellas”
ANGELA BOTERO
A Herminia no se le conocía un escote generoso, ni un bikini, ni por supuesto una ducha comunal en el gimnasio del colegio, después de las tablas de gimnasia o el partido de baloncesto.
A Herminia, sus amigas le decía que debía haber nacido en el siglo XIX, para llevar vestidos con alzacuellos y bañadores hasta los tobillos.
Llamaban “La Sepia” a la Herminia, porque parecía sacada de una de esas viejas fotografías de los álbumes familiares donde aparecen bisabuelos y tatarabuelos en sus años mozos.
A Herminia no se le conocía ni un pretendiente, ni un roce furtivo con un chico, ni una mirada más allá de la siguiente baldosa que pisaba.
-Coño con la Herminia.
Herminia tenía unos padres sencillos, buena gente del campo. Personal de pan con aceite por la mañana, migas al mediodía y hogaza de pan y navaja a la hora de cenar.
A Herminia, su padre le llamaba Limoncito y su madre Hormiguita y le daban las buenas noches con un beso en la frente, única zona a la intemperie cuando se echaba a dormir.
- Joder con la Herminia.
Herminia quería ser ingeniera en genética agroalimentaria y su abuela se santiguaba cuando se lo oía decir. Hasta que Don Jesús, el cura dijo que no era pecado tras consultar con el señor obispo.
A Herminia le encantaba experimentar con un esqueje de manzano con semillas de melón junto a una cueva de grillos y regar y regar para ver si crecía un arbolito. Hacia progresos.
-Cosas de la Herminia.
A Herminia le emocionaba que sus padres le contaran historias de su juventud a la luz del hogar. Una vez al mes, antes de limpiarle el cerumen a la abuela, se vestía de blanco a los pies de padre y madre a escuchar. Podía estar horas y horas embelesada, sobre todo cuando ella era la protagonista: “Tu mi limoncito” decía papá; “tú mi hormiguita” explicaba mamá. Y así hasta el alba una vez al mes, que era el gallo quien la mandaba a la cama con su kikirikiiiii a lo Pavarotti.
-Caramba con el gallo.
El padre de Herminia había sido pastor cuando mozo. Cuando moza la madre de Herminia era campesina. Entre el prado que pastaban las vacas del padre de Herminia y el terruño en el que recolectaba coles la madre de Herminia, había un huerto. Y en el centro del huerto había un limonero y cerca de él un hormiguero. Un día cuando la madre de Herminia le llevaba unas coles al dueño del huerto, coincidieron en el camino, junto al limonero y al hormiguero. Sólo que en horizontal.
- ¡Vaya con el pastor y la campesina!
El dueño del huerto murió el mismo día que nació la Herminia, de un cólico de coles, claro.... ya que desde el primer encuentro, (sólo que en horizontal) el pastor y la campesina no dejaron de verse, junto al limonero que tenía al ladito, ladito...un hormiguero, sin faltar ni un día, que el pastor y la campesina eran muy constantes y mientras las vacas en el prado haciendo tolón, tolón.... pero en vertical, claro está.
- - ¡Las vacas siempre tan tontas!
“Y así vino mi limoncito al mundo” le decía el papá a la Herminia, y su mamá le susurraba “entre coles y vacas, el limonero y el hormiguero”.
- ¡Qué lindo!
A Herminia le había advertido su abuela que no hiciera apuestas, que ella una vez perdió una que le duró nueve meses. Las amigas de Herminia le dijeron que no era capaz de desnudarse en menos de un minuto y ella dijo que se apostaba lo que fuese a que sí.
- ¡Pero que tonta fue!
Todas las chicas rodearon a la Herminia y le dijeron que las apuestas hay que pagarlas. Herminia se resistió tanto que hasta al tonto del pueblo le dio tiempo a pasar por allí. Tenía tanta ropa encima Herminia que parecía una cleptómana en una boutique.
- ¡Anda Jessica! Busca eso de cleptómana y butik
Herminia no se había quedado nunca en sujetador y bragas, ni delante del espejo. El tonto del pueblo no daba crédito a lo que sus ojos veían.... y Herminia tuvo que quitarse el sujetador.
-¡Ohhhhhhhhhhhh!
-¡Ahhhhhhhhhh!
Al tonto del pueblo aquellas cosas le parecieron dos limones. A Herminia también. Es que eran dos limones.
- Eso
Del limonero al hormiguero del huerto que estaba más abajo, había unos cuatro metros que el tonto y la Herminia recorrieron de la mano para llegar allí, pero en horizontal, claro está. El tonto del pueblo se aplicó tanto que más tarde terminaría la carrera de Física aplicada.
- ¡Jolín, Herminia, Jolin!
Herminia les tuvo que decir a papá y mamá que tenía dentro una semillita. Sólo había ido a recolectar coles. El papá de Herminia preguntó que quién había llevado las vacas a pastar. Al limonero del huerto se lo llevó por delante tanto temblor: “Zona sísmica” le dijo la maestra a la Herminia. El esqueje de manzano con las semillas de melón ya se había convertido en un arbolito. Los grillos engulleron a las hormiguitas.
En la boda más sonada de aquel año todos comieron de postre manzanas con un dulce sabor a melón mientras el tonto del pueblo sacaba a bailar a la Herminia y un denso olor a limón se introducía de manera misteriosa entre los invitados, al mismo tiempo que las hormiguitas descubrían las sobras de pan, aceite y chacina.
- ¡Que color el de la Herminia!
- ¡Qué espabilaooo el tonto del pueblo!
FUE NIÑO