jueves, 29 de enero de 2009

MIS MUJERES PREFERIDAS VI:ALFONSINA STORNI

LA MUJER DE AGUA
Nace en Suiza. Con cuatro años su familia se traslada a Argentina. De origen muy humilde y con un padre alcohólico y violento. A los diez años comienza a trabajar en el café que regentan su padre y sus hermanos. Durante años trabaja en un taller de costura.
A los quince años y con la suerte de las casualidades sustituye a la actriz de una pequeña compañía que está de paso y se embarca con ella de gira por todo el país. Después de haber sufrido acoso sexual de un cacique, decide volver a su ciudad (Santa Fe) donde comienza estudios de Magisterio. Para poder pagarlos trabaja de celadora en la misma escuela, pero el dinero no le alcanza y los fines de semana comienza a trabajar de cabaretera. En esa época funda el Comité Feminista de Santa Fe.

Consigue ser maestra rural y publica algunos poemas en la prensa local, en esa misma época se queda embarazada sin estar casada. Asume de manera solitaria el compromiso del embarazo. Es mujer y quiere ser escritora sin dejar de ser mujer. Aquel tiempo es verdaderamente duro, pero se refugia en la soledad y en el amor que siente hacia su hijo a punto de nacer. Sigue sobreviviendo con trabajos ocasionales y se hace responsable de un Hogar para huérfanos belgas. La tensión de ser madre soltera a veces se le vuelve insostenible, el trabajo más difícil lo endulza con su decicación a la poesía amorosa: "para no morir".
ASPECTO
Vivo dentro de cuatro paredes matemáticas
alineadas a metro. Me rodean apáticas
almillas que no saben ni un ápice siquiera
de esta fiebre azulada que nutre mi quimera.
Uso una piel postiza que me la rayo en gris.
Cuervo que bajo el ala guarda una flor de lis.
Me causa cierta risa mi pico fiero y torvo
que yo misma me creo pura farsa y estorbo.


En 1918 empieza a ser reconocida como poeta. la invitan frecuentemente a recitar sus poemas en locales socialistas, bibliotecas de barrio, modestas salas de teatro. Muchas mujeres la escuchan y se sienten identificadas con ella.

Publica cuatro poemarios en cinco años, escribe febrilmente, casi con desesperación, en los cafés, en el tranvía, entre clase y clase. Sus poemas son elaborados con precisión y mimo: los pule, los retoca, revisa los detalles y agotan su escaso tiempo. Resulta difícil armonizar los sentimientos y la razón: "Se me va de los dedos la caricia sin causa..."

"Soy superior al término medio de los hombres que me rodean, y físicamente, como mujer, soy su esclava, su molde, su arcilla. No puedo amarlos libremente, hay demasiado orgullo en mí para someterme". Es una voz que oscila entre la actitud combativa y arrogante y el dolor existencial. Sólo conseguirá ser cuando es escritora. "Escribir es defender la soledad en que se está" dice María Zambrano. Alfonsina asume ese aislamento, abre un hueco, un vacío donde mirar hacia dentro, reconocerse en su propio destino en soledad.

Gana dos premios Nacionales de poesía y eso hace que su economía mejore. Viaja a España en 1930 y más tarde a Italia.

En el verano de 1935 mientras descansa en la orilla del mar y las olas acaricias sus pies, de pronto una fuerte ola la golpea y un dolor agudo le atraviesa el pecho. Le diagnostican un cáncer de mama con ramificaciones. La operan. Tiempo silencioso, rodeado de miedo. Decide vivir sola. no quiere morir pero se niega a seguir violentos tratamientos médicos. Escribe a un amigo: "Parece que el mar dormita con el atardecer, que no tiene abismo, que es todo paz y serenidad...".

El 26 de enero de 1938 recibe una invitación desde Uruguay. La tres poetas más importantes de la América hispana se reúnen por primera vez: Gabriela Mistral, Juana de Ibarbourou y Alfonsina. En septiembre de ese mismo año publica su último poemario y reúne, ayudada por su hijo lo mejor de su obra en una antología poética.
El dolor sigue su curso mientras viaja a Mar del Plata. Dolor. Escribe su último poema: "Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame...".La madrugada del 25 de octubre, una furiosa noche de primavera, llega a la punta del espigón del Club de Argentina de Mujeres frente a la playa de la Perla. No lo piensa más y se queda allí entre los peces y los pulpos. Por fin vuelve al mar. Ya puede descansar.
Información extraída de Mi casa es el mar. Tania Pléitez. Espasa Biografías
ALFONSINA Y EL MAR
Mercedes Sosa
Por la blanda arena que lame el mar
su pequeña huella no vuelve más
Un sendero sólo de pena y silencio
llegó hasta el agua profunda
Un sendero sólo de penas mudas
llegó hasta la espuma
Sabe Dios qué angustia te acompañó
qué dolores viejos calló tu voz
Para recostarte arrullada
en el canto de las caracolas marinas
La canción que canta en el fondo
oscuro del mar la caracola
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños dormida,
Alfonsina, vestida de mar
Cinco sirenitas te llevarán
por caminos de algas y de coral
Y fosforescentes caballos marinos
harán una ronda a tu lado
Y los habitantes del agua van a jugar
pronto a tu lado
Bájame la lámpara un poco más
déjame que duerma, nodriza, en paz
Y si llama él, no le digas que estoy
dile que Alfonsina no vuelve
y si llama él, no le digas nunca que estoy
Di que me he ido
Te vas Alfonsina con tu soledad
¿qué poemas nuevos fuiste a buscar?
Una voz antigua de viento y de sal
te requiebra el alma y la está llevando
Y te vas hacia allá como en sueños
dormida, Alfonsina, vestida de mar