miércoles, 25 de febrero de 2009

LA LATINA

Jardines del Palacio de Anglona

Fui a vivir a la Latina porque siempre quise escaparme de un libro. Porque tengo un poco de Fortunata y casi nada de Larra. Desde entonces leo, como y escribo menos; pero bebo, camino y sueño más. Todas las estaciones comienzan bellas en las terrazas. A veces me da la sensación de que me saludan las piedras de mentira y los vagabundos de verdad. Les sonrío siempre cuando tras su escudo de tinto barato me gritan toreros: ¡reina mora! En ocasiones por las noches a cambio de un cigarro te cantan una de Los Enemigos, y me hacen una gracia infinita. Vuelvo a sonreír, porque siempre hay motivos.