jueves, 26 de febrero de 2009

LAS ALTURAS


Se besaron por primera vez en una terraza con forma de mundo muy cerca de los planetas. Dentro comenzaban con la coca. Ellos en vez de esnifar se empezaron a lamer. Era primavera y y la niña Clavel estaba sola. Le dijo que de vez en cuando iba de putas y en su primera cena descubrió que no sabía comer con palillos. A Clavel todo aquello le pareció extremadamente encantador. Ya, tampoco eran referencias muy loables, lo sabía.

Mientras estuvo con él siempre buscaron aquel ático de la Gran Vía. Por más que alzaba la vista y miraba, no aparecía por ninguna parte. Caminaban pegados y sus besos le hacían cosquillas en el cuello. No podía parar de buscarle la boca cuando las risas no lo impedían.

Ahora ya nunca se encuentran. A veces sale a la calle por si acaso encuentra algún asteroide que le lleve a un planeta. Luego vuelve a salir por si acaso estuviera detrás de alguna esquina. Hoy, sin querer, ha descubierto aquel pedazo de mundo pegado al cielo del centro de Madrid, donde cada uno sacó su muestrario completo de páginas en blanco.