viernes, 27 de febrero de 2009

QUE MALA ES LA FIEBRE Y CUANTAS TONTERÍAS POR DESCUBRIR



En el capítulo final de la octava temporada de la legendiaria "Dallas" Bobby Ewing (Patrick Duffy) moría en un accidente de coche. Era uno de los protagonistas pero como quería triunfar en el cine (risas enlatadas) los guionistas le buscaron una muerte tradicional y a otra cosa mariposa. Como en la siguiente temporada no se comieron un colín y obviamente Hollywood podía sustentarse sin Patrick los productores decidieron llamarlo otra vez para incorporarlo de nuevo a la serie. Cualquier espectador de culebrón sabe que resucitar es tan sencillo como comprarse una lata de tomate Hacendado, sin embargo en esta ocasión habiamos visto el cadaver y el funeral lo que no facilitaba las cosas. Por supuesto siempre está la alternativa del gemelo perdido o del gemelo malvado (la mejor de todas) pero si audiencia soberana echaba de menos a Bobby, el que tenía que volver era Bobby y no un desconocido por muy Patrick Duffy que fuese. ¿Y cual fue la solución mas alocada que pudieron encontrar? Pues que todo era un sueño. TODO. No un capítulo no. Una temporada entera. Este es uno de los momentos que junto con la archiconocida abdución de Fallon en "Los Colby" y la aparición de un ejercito de terroristas moldavos que le estropeaban la boda a Catherine Oxenberg en la quinta temporada de "Dinastia" guardo en mi corazón como la santísima trinidad del absurdo. Con esta educación televisiva todo puede pasar...


FALLON AN THE UFO


A TI TE GUSTARÍA SABERLO