miércoles, 8 de abril de 2009

AMBIGÜEDADES


MUSEO REINA SOFIA

Primera planta, exposición de Zobel.

El ascensor acristalado le remite a la plaza, cuenta los escalones y aquellos momentos. Su pelo revuelto, retorcido y aspero; salvaje. El viento que roza a los transeúntes y su aliento.Unos jóvenes se abrazan con la dulzura de aquellos besos. Los pendientes estrafalarios de una muchacha y sus orejas. La tarde agoniza y el tiempo ya no existe entre las paredes transparentes.
Vuelve al interior y encuentra lo que buscaba fuera. Aquello que nunca pudo nombrar. No se siente culpable. Hizo lo que le dió la gana porque ella se lo permitió. Oscila... entre sus labios, dientes, manos y esos ojos francotiradores, que desprenden luces largas a los que vienen en sentido contrario.
Ella piensa en aquellos domingos muertos como paredes vacías.
Él sonríe... si tuviera cola como un perro, la agitaría.