viernes, 24 de abril de 2009

NO ME ACUERDO DE OLVIDARTE


“He visto una película
que ha terminado apenas hace un siglo. No sabes
qué lento corre el mundo sin ti, novia lejana”
LUIS ALBERTO DE CUENCA

Nuevo curso de escritura creativa
No se parecía en absoluto a Audrey Hepburn, no. Ella lo sabía y le daba igual. Inventábamos muchos juegos de velocidad y futuro sin necesidad de pasar unas “Vacaciones en Roma”. Hacíamos de nuestra rutina una “Charada” irresistible que nos hacía subsistir desbrozando sueños ahuecados de esperanza. No era como “Sabrina” no. Franca y directa como una herida abierta a la eternidad.
“Lo vamos a conseguir” me susurraba en la habitación azul de aquella pensión destartalada mientras reía sin parar, y yo me sumergía entre sus muslos de fresa. Probablemente “la lluvia en Sevilla seguía siendo una maravilla”, pero nosotros nos calábamos de otras humedades que confirmaban algún anhelo despistado.
Cuando le hablaba de mis guiones me miraba sorprendida y asentía con un escueto “bien” al tiempo que sus ojos voladores me admiraban sin atreverse a mentir. No era Audrey Hepburn no. Otras historias hicieron que nos fuera imposible compartir un “Desayuno con diamantes” aunque más de una mañana me levanté con su mullido recuerdo enredado entre mis sábanas.
Ponían en la Filmoteca un ciclo de la Hepburn. Aquellos añorados martes con Audrey, ella y yo. Copiaba los gestos de la pantalla para luego regalármelos con infinitas posibilidades. No actuaba como Audrey Hepburn, no.
Vuelvo al cine Doré, “sólo en la oscuridad” y la sala no me deja olvidar desde esta butaca. Audrey me mira desde la pantalla y tras sus ojos, los de ella y aquellos días en los que éramos. “Dos en la carretera” y un tiempo sin curvas ni bifurcaciones. Calidoscopio de sentimientos, titiritero de cinemascope.
No tenía el físico de Audrey Hepburn no. Ni estaba tan delgada, ni aquellos grandes ojos,ni su breve y explícita nariz, ni una mínima y escueta cintura infantil, pero sigue siendo “Myfairlady”.