martes, 19 de mayo de 2009

UNA MAÑANA


Camino Polento escribía todos los días el mismo cuento. Comenzaba así: Todos ustedes conocen esa inevitable melancolía que se apodera de nosotros al recordar tiempos felices. La catástrofe llegó una mañana anodina en la que me desperté y nunca más fui feliz. Era tan sólo una mañana como otra cualquiera.