martes, 16 de junio de 2009

ILUSIONES DE PAPEL



Clavel nunca tenía disfraz cuando llegaban los carnavales al colegio. Llegada la fecha se ponía mala de mentira para no morirse de vergüenza. No quería ir a la fiesta con la ropa de siempre.

Mamá llegó a buscarles a la hora de comer y sonriendo dijo:
─ Os he comprado unos disfraces para mañana.
Clavel no quiso saber más. Tenía disfraz y aquello le provocaba una felicidad infinita.

Tenía entonces Clavel siete bragas, con los siete días de la semana y los siete enanitos. Las odiaba tanto como no tener disfraz. El hecho de que tuviera asignada una braga para cada día de la semana, le provocaba una espantosa sensación que intentaba modificar, poniéndose cada día una braga diferente al día de la semana que tocaba.

No durmió esa noche, tampoco la siguiente. No podía olvidar la humillación que había vivido con aquel asqueroso disfraz de papel. Duró dos segundos sin romper, dejando al aire sus estúpidas bragas con el enanito gruñón del lunes al descubierto. Al menos era jueves.