viernes, 17 de julio de 2009

ARRUGAS

Ayer me leí este comic.
Me encantan los comics. No los puedo coger en las bibliotecas porque me da mucha tristeza devolverlos si me gustan y me da pena comprarlos y que se acaben tan pronto, por eso leo muchos menos de los que me gustaría.

Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, es internado en una residencia de ancianos por su familia tras sufrir una nueva crisis de Alzheimer. Allí, aprende a convivir con sus nuevos compañeros –cada uno con un cuadro “clínico” y un carácter bien distintos– y los cuidadores que les atienden. Emilio se adentra en una rutina diaria de cadencia morosa con horarios prefijados –la toma de los medicamentos, la siesta, las comidas, la gimnasia, la vuelta a la cama…– y en su pulso con la enfermedad para intentar mantener la memoria y evitar ser trasladado a la última planta, la de los impedidos, cuenta con la ayuda de Ernesto, su compañero de habitación…
Paco Roca aborda en Arrugas temas delicados, hasta ahora escasamente tratados en historieta, como son el Alzheimer y la demencia senil. Y lo hace de un modo intimista y sensible, con algunos apuntes de humor pero sin caer en ningún momento en la caricatura. El aire de verosimilitud que se respira en el relato se ha visto propiciado por un cuidadoso trabajo de documentación.
Las historias transmiten ternura, una esperanza que no cesa en la vida y un cariño a nuestros mayores que cada vez se cotiza menos.
Cuando acabé el comic me acordé mucho de mi abuelo, hace siete años que murió. En este mes le dio un infarto cerebral del que nunca se recuperó. Mi abuelo sólo montó una vez en su vida en avión. Cuando llegó a casa vino corriendo a mi habitación y me dijo:
- Tengo un regalo para ti.
Había guardado la comida del avión para regalármela.
Ha sido el regalo más bonito que me han hecho en mi vida.