martes, 25 de agosto de 2009

EL HOMBRE ES UN ANIMAL COMPLICADO



Tengo un vicio confesable, otros no. Todos los días miro más de una vez premiosliterarios.com. Cuando empecé a escribir me moría de ganas por salir en ella. Todas las mañanas cuando llegaba al polígono me sentaba frente al ordenador y ponía Rosa Aliaga ganadora. ¿Qué pasa? Puedo gastar mi estupidez como me de la gana.



Y así de todas las veces me he hecho amiga de Manuel Terrin Benavides y cuando gana de nuevo un premio es como si lo ganara yo. A veces hemos ganado los mismos premios y para mí es como ganar una doble medalla de oro.



El hombre es un animal complicado dice en uno de sus cuentos. Algún joven concursante le ha llamado 'cazapremios'. «Y yo les digo: Claro que lo soy; ¿qué hay de malo en eso?». Así de claro lo tiene Manuel Terrín. De 76 años y con 1.530 concursos ganados, considera que su talento para la poesía es «algo innato».



De niño trabajó como pastor y más tarde, a los 18 años, como barquero. Los ingresos de este trabajo le permitieron pagarse un maestro que le daba clases particulares por la noche. Luego estudió Electrónica. «No tenía medios ni de lejos para hacer una carrera. Estudié el equivalente a la Formación Profesional de ahora. Tenías que saber qué era un vatio para entrar de aprendiz en algún sitio», asegura Terrín. Cuando empezó a desarrollar su afición por los versos, se consideraba un «poeta dominguero». «La verdad, también aprovechaba para escribir los ratos que me dejaba libre el trabajo», reconoce. Guardaba sus poemas en cuadernos y carpetas hasta que un amigo le animó a presentarse a un concurso. «Yo tenía un gran complejo, pero me presenté al primero y lo gané. Ahí empezó todo, en el año 70», recuerda. Al principio ganaba entre 12 y 15 al año, y ahora llega a los 70. El poeta, que vive en Albacete desde hace más de cuatro décadas, desmiente que se pueda vivir de los premios. «Hay veces en las que sólo te dan un trofeo o un diploma. Las cuantías grandes son para los libros, pero ya no tengo ganas de escribirlos.



Y sigue siendo un perfecto desconocido. Yo no encuentro nada más literario que Manuel Terrin y es que el hombre es un animal complicado.



En La lotería de Babilonia, Borges describe un sistema de apuestas dedicado a repartir la mala suerte, de modo que los agraciados se quedan sin trabajo o pierden una mano, dependiendo de lo afortunados que sean. El éxito de esta lotería negativa es tal que el Gobierno, consciente de que su obligación es facilitar el acceso a la desdicha a todos les contribuyentes, con independencia de sus recursos económicos, se ve obligado a universalizarla como una especie de Seguridad Social, con cargo a los Presupuestos Generales.



Afirma Millás: "Parecía que algunos premios literarios cumplen en la actualidad una función adversa. Un señor gana un concurso de narrativa convocado por la Diputación de Toledo, pongamos por caso, y no se entera ni su padre, no digamos el New York Times. Paradójicamente, es menos famoso que antes de ganarlo, con el agravante de haberse embolsado quinientas mil pesetas, o cinco millones, según la crueldad de Ayuntamiento que lo convoque. Muchos pensarán que eso sucede porque hay más premios que escritores o porque la noticia no es que alguien publique un libro, sino que muerda el lector. Pero no es por eso, sino porque vivimos ya en la Babilonia de Borges sin saberlo. "



Me gusta pensar que premiosliterarios.com es la tumba de los escritores desconocidos. Yo quiero su oficio y pertenecer a su clan.