viernes, 27 de febrero de 2009

QUE MALA ES LA FIEBRE Y CUANTAS TONTERÍAS POR DESCUBRIR



En el capítulo final de la octava temporada de la legendiaria "Dallas" Bobby Ewing (Patrick Duffy) moría en un accidente de coche. Era uno de los protagonistas pero como quería triunfar en el cine (risas enlatadas) los guionistas le buscaron una muerte tradicional y a otra cosa mariposa. Como en la siguiente temporada no se comieron un colín y obviamente Hollywood podía sustentarse sin Patrick los productores decidieron llamarlo otra vez para incorporarlo de nuevo a la serie. Cualquier espectador de culebrón sabe que resucitar es tan sencillo como comprarse una lata de tomate Hacendado, sin embargo en esta ocasión habiamos visto el cadaver y el funeral lo que no facilitaba las cosas. Por supuesto siempre está la alternativa del gemelo perdido o del gemelo malvado (la mejor de todas) pero si audiencia soberana echaba de menos a Bobby, el que tenía que volver era Bobby y no un desconocido por muy Patrick Duffy que fuese. ¿Y cual fue la solución mas alocada que pudieron encontrar? Pues que todo era un sueño. TODO. No un capítulo no. Una temporada entera. Este es uno de los momentos que junto con la archiconocida abdución de Fallon en "Los Colby" y la aparición de un ejercito de terroristas moldavos que le estropeaban la boda a Catherine Oxenberg en la quinta temporada de "Dinastia" guardo en mi corazón como la santísima trinidad del absurdo. Con esta educación televisiva todo puede pasar...


FALLON AN THE UFO


A TI TE GUSTARÍA SABERLO

jueves, 26 de febrero de 2009

LAS ALTURAS


Se besaron por primera vez en una terraza con forma de mundo muy cerca de los planetas. Dentro comenzaban con la coca. Ellos en vez de esnifar se empezaron a lamer. Era primavera y y la niña Clavel estaba sola. Le dijo que de vez en cuando iba de putas y en su primera cena descubrió que no sabía comer con palillos. A Clavel todo aquello le pareció extremadamente encantador. Ya, tampoco eran referencias muy loables, lo sabía.

Mientras estuvo con él siempre buscaron aquel ático de la Gran Vía. Por más que alzaba la vista y miraba, no aparecía por ninguna parte. Caminaban pegados y sus besos le hacían cosquillas en el cuello. No podía parar de buscarle la boca cuando las risas no lo impedían.

Ahora ya nunca se encuentran. A veces sale a la calle por si acaso encuentra algún asteroide que le lleve a un planeta. Luego vuelve a salir por si acaso estuviera detrás de alguna esquina. Hoy, sin querer, ha descubierto aquel pedazo de mundo pegado al cielo del centro de Madrid, donde cada uno sacó su muestrario completo de páginas en blanco.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA LATINA

Jardines del Palacio de Anglona

Fui a vivir a la Latina porque siempre quise escaparme de un libro. Porque tengo un poco de Fortunata y casi nada de Larra. Desde entonces leo, como y escribo menos; pero bebo, camino y sueño más. Todas las estaciones comienzan bellas en las terrazas. A veces me da la sensación de que me saludan las piedras de mentira y los vagabundos de verdad. Les sonrío siempre cuando tras su escudo de tinto barato me gritan toreros: ¡reina mora! En ocasiones por las noches a cambio de un cigarro te cantan una de Los Enemigos, y me hacen una gracia infinita. Vuelvo a sonreír, porque siempre hay motivos.

martes, 24 de febrero de 2009

COMO ESA SONRISA QUE NO SABE BAILAR


Pues bien, nos conocimos en uno de esos pastos urbanos entre apretujones y copas vacías, ya sabe, donde se cuecen las mentiras de segunda mano y las vanidades de bisutería. En aquellos momentos aprendimos a buscarnos sin encontrarnos y a citarnos manteniendo el riesgo del azar, nada fuera de los normal, supongo que ya me entiende... asumí que el destino me llevaba a él, sintiendo que la multitud de mis nervios disfrazaba mi inquietud. Poco más, dibujé en las calles el bullicio de mi corazón. Luego desapareció y me encontré con todos mis nervios, mi bullicio desconectado y mi inquietud cargada de bateria.
- Ya ve, fue un inquieto romance. Tan breve que sólo el aire llegó a acariciar, y como siempre anda la primavera revoltosa enredándolo todo. No sé explicar como me siento pero tengo la sonrisa apagada o fuera de cobertura.
- Tome hierba de San Juan por el día para la alteración nerviosa y por las noches antes de acostarse una valeriana y tila. Si le sirve de consuelo la primavera no dura mucho.
- ¡Ah! Por cierto el próximo día que venga al médico no diga que es una urgencia. Con la estación vienen las alergias y tengo la consulta llena con casos más importantes que el suyo. Buenas tardes.
- Pues nada. Adiós.
El doctor Montero del Valle se incorpora para despedirla y da orden a la enfermera de que pare unos minutos la consulta. Abre la ventana y se pone a fumar. Cuando acaba va hacia el estante de los historiales médicos y coge uno que resalta por estar bastante manoseado: Alma Tarimba salud óptima, carece de alergia a los medicamentos, hipocondríaca crónica... Se ríe. En el margen anotado con rasgos imprecisos y a lápiz, pone: MI IDIOTA PREFERIDA. Coge un bolígrafo y anota: CON LOS AÑOS EMPEORA.


viernes, 20 de febrero de 2009

CARNESTOLENDAS


CATARSIS, esa es la palabra que mejor define todos los carnavales. Limpieza general de la casa y del alma.
El denominador común de todos los CARNAVALES que en el mundo son y han sido, es la limpieza general y a fondo. Es la ocasión en que se revuelven todos los armarios y todos los rincones de la casa y se encuentra uno con su pasado.
Cuando los CARNAVALES no se habían comercializado aún y convertido en espectáculo, lo que se hacía era disfrazarse con las ropas viejas propias o ajenas que uno encontraba en los baúles cuando emprendía la gran limpieza anual de la casa marcada por la cuaresma (para los romanos el mes de febrero es el de la limpieza; y los musulmanes también empiezan su Ramadán con la limpieza general).

Era obligado una vez al año, antes de la primavera, sacar todos los trastos viejos de casa, quitar los desconchones de las paredes, encalarlas por dentro y por fuera y dejarlo todo reluciente para cuando los dioses pasasen la solemne inspección en sus carrozas sobre las que danzaban los fieles en su presencia.
Por eso en unos CARNAVALES las escobas son grandes protagonistas, y es un honor y señal de buen augurio tener la escoba como pareja del baile. También vale una botella...

En todos los CARNAVALES se da jovialidad a la limpieza general poniéndose trapos que ya no se llevan, y se aprovecha para vivir unos días en unos hábitos que no son los propios y con unas caretas que no nos corresponden.

Es la gran CATARSIS de los CARNAVALES. Sumerjámonos en ellos...



jueves, 19 de febrero de 2009

PROSA DE TRANSIBERIANO Y DE LA PEQUEÑA JUANA DE FRANCIA


Por Blaise Cendrars

Dedicada a los músicos

En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia
Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento
Me hallaba en Moscú,
en la ciudad de los mil tres campanarios y las siete estaciones
Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres
Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca
Que mi corazón, alternativamente,
ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú
Cuando se pone el sol.
Y mis ojos iluminaban antiguos senderos.
Y yo era tan mal poeta
Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas.
El Kremlin era como una inmensa torta tártara
Crujiente de oro.
Con las grandes almendras de las catedrales
inmensamente blancas
y el oro empalagoso de las campanas...
Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode
Yo tenía sed
Y descifraba caracteres cuneiformes
Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo volaron sobre la plaza
y también mis manos alzaban el vuelo, con susurros de albatros
y esto era las últimas reminiscencias del último día
Del postrer viaje
y del mar.

No obstante, yo era un poeta muy malo.
No sabía llegar al fondo de las cosas.
Tenía hambre
Ya todos los días ya todas las mujeres en los cafés ya todas las copas

Habría querido beberlas y romperlas
Ya todas las vitrinas ya todas las calles
Ya todas las casas ya todas las vidas
Ya todas las ruedas de los coches que giraban
como torbellinos sobre los malos empedrados

Habría querido hundirlas en un gran horno de espadas
y habría querido moler todos los huesos
Y arrancar todas las lenguas
y licuar todos esos grandes cuerpos extraños
y desnudos bajo la ropa que me vuelve loco..
Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa…

Y el sol era una inmensa herida que se abría como un brasero.
En aquel tiempo yo era un adolescente
Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi nacimiento
Estaba en Moscú, donde quería alimentarme de llamas
y no me bastaban las torres y las estaciones que cubrían mi ojos de estrella
En Siberia rugía el cañón, había guerra
A Hambre frío peste cólera
y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas

En todas las estaciones veía partir todos los últimos trenes
Ya nadie podía salir porque no se vendían más boletos
Y los soldados que se iban hubieran preferido quedarse...
Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorode.
Yo, el mal poeta que no quería ir a ninguna parte, podía ir a todos lados
Y también los comerciantes todavía tenían dinero suficiente
Para ir a intentar hacer fortuna.
Su tren salía todos los viernes de mañana.
Se decía que había muchos muertos.
Uno llevaba cien cajas de despertadores y cucús de la Selva Negra

Otros cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield
Otros ataúdes de Malmoe llenos de latas de conservas y sardinas en aceite

También había muchas mujeres
Mujeres entrepiernas en alquiler que también podían usarse
Ataúdes
Todas pagaban impuestos

Se decía que había muchos muertos allí
Ellas viajaban con tarifa reducida
Y todas tenían una cuenta corriente en el banco.

Pues bien, un viernes de mañana me llegó la hora por fin
Estábamos en diciembre
y también yo partí para acompañar al viajante joyero que iba a Jarbín

Teníamos dos asientos en el expreso y 34 cofres de joyería de Pforzheim

Pacotilla alemana «Made in Germany»
Me había vestido de punta en blanco, y al subir al tren se me perdió un botón
[
- Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo pensé en ello desde entonces-

Yo dormía sobre los cofres y me sentía muy contento
de poder jugar con la browning Niquelada que también me había dado

Me sentía muy feliz despreocupado
Creía jugar a los bandoleros
Habíamos robado el tesoro de Golconda
Y, gracias al transiberiano, íbamos a ocultarlo del otro lado del mundo

Yo tenía que defenderlo contra los ladrones del Ural
que habían atacado a los saltimbanquis de Julio Veme
Contra los Junguzes, los boxers de la China
Y los rabiosos pequeños mongoles del Gran Lama
Alibabá y los cuarenta ladrones
Y los fieles del terrible Viejo de la montaña
Ysobre todo, contra los más modernos
Los rateros de hotel
Y los especialistas de los expresos internacionales

Y sin embargo, y sin embargo
Estaba triste como un niño
Los ritmos del tren
La «médula ferrocarrilera» de los psiquiatras americanos
El ruido de las puertas de las voces de los ejes rechinando sobre los rieles congelados
Ell ferlín de oro de mi futuro
Mi browning el piano y los juramentos de los jugadores
de cartas en el compartimento de al Iado «
La deslumbrante presencia de Juana
El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente
por el corredor y me miraba al pasar

Murmullos de mujeres
Y el silbido del vapor
Y el eterno ruido de las ruedas locas en los carriles celestes
Los vidrios están escarchados
¡La naturaleza no existe!
Y detrás, las llanuras siberianas el cielo bajo y las grandes sombras de los
Taciturnos que suben y bajan
Estoy acostado sobre una manta de viaje
Colorinche
Como mi vida
Y mi vida no me abriga más que esa manta
Escocesa
Y toda Europa entrevista por el parabrisas de un expreso a toda máquina

No es más rica que mi vida
Mi pobre vida
Esta manta
Deshilachada sobre cofres llenos de oro
Con los que viajo
Sueño
Fumo
y la única llama del universo
Es un pobre pensamiento...

Desde el fondo de mi corazón me brotan lágrimas
Si pienso, Amor, en mi querida;
Ella no es más que una niña, a quien encontré así
Pálida, inmaculada, en el fondo de un burdel.
No es más que una niña, rubia, risueña y triste,
No sonríe y nunca llora;
Pero en el fondo de sus ojos, cuando te deja beber en ellos,
Tiembla un dulce lis de plata, la flor del poeta.
Es dulce y muda, sin ningún reproche,
Con un largo estremecimiento cuando tú te aproximas;
Pero cuando yo voy hacia ella, por aquí, por allá, festivo,
Ella da un paso, luego cierra los ojos, y da un paso.
Porque es mi amor, y las otras mujeres
Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos llameantes,
Mi pobre amiga está tan desamparada,
Está toda desnuda, no tiene cuerpo, es demasiado pobre.
No es más que una flor cándida, endeble,
La flor del poeta, un pobre lis de plata,
Muy frío, muy solo, y ya tan mustio
Que me brotan las lágrimas si pienso en su corazón.
Y esta noche es similar a otras cien mil cuando un tren rasga la noche
[
- Caen los cometas-
Y el hombre y la mujer, aún jóvenes, se divierten haciendo el amor.

El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre
en un pueblito de pescadores
En Flandres
El sol es un quinqué humoso
Y en lo más alto de un trapecio una mujer representa la luna.
El clarinete la corneta una agria flauta y un mal tambor

Y aquí está mi cuna
Mi cuna
Siempre estaba cerca del piano cuando mi madre como
Madame Bovary tocaba las sonatas de Beethoven
Yo pasé mi infancia en los jardines suspendidos de Babilonia
y la rabona, en las estaciones frente a los trenes a punto de salir

Ahora hago correr todos los trenes detrás de mí
Bale-Tombuctú
También jugué a las carreras en Auteuil y Longchamp París-Nueva York
Ahora hago correr todos los trenes a todo lo largo de mi vida Madrid-Estocolmo
Y perdí todas mis apuestas
Sólo queda la Patagonia,la Patagonia, que convenga a mi inmensa tristeza,
la Patagonia, y un viaje por los mares del Sur
Estoy en camino
Siempre estuve en camino
Estoy en el camino con la pequeña Juana de Francia
El tren pega un peligroso salto y vuelve a caer sobre todas sus ruedas

El tren vuelve a caer sobre sus ruedas
El tren siempre vuelve a caer sobre todas sus ruedas
«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»
Estamos lejos, Juana, viajas desde hace siete días
Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te alimentó del
Sagrado Corazón contra el cual te acurrucaste
París desapareció y su enorme fogata
No quedan más que las cenizas constantes
La lluvia que cae
La turba que se hincha
La Siberiaque gira
Los pesados manteles de nieve que ascienden
Y el cascabel de la locura que tintinea como un último deseo en el aire azulado
El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos
Y tu pena ríe burlona.,.

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Las preocupaciones
Olvida las preocupaciones
Todas las estaciones agrietadas oblicuas sobre la ruta
Los hilos telegráficos de los que cuelgan
Los postes grotescos que gesticulan y los estrangulan
El mundo se estira se alarga y se retira como un acordeón
atormentado por una mano sádica
En las resquebraduras del cielo, las furiosas locomotoras
Huyen
y en los agujeros,
las vertiginosas ruedas las bocas las voces
y los perros de la desdicha que ladran a nuestras espaldas
Los demonios están desencadenados
Chatarras
Todo es un acorde falso
El «brun-run-run» de las ruedas
Choques
Rebotes
Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo...

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Pero sí, me pones nervioso, bien lo sabes, estamos muy lejos
La locura recalentada ruge en la locomotora
La peste el cólera se alzan como brasas ardientes en nuestro camino
Desaparecemos en la guerra totalmente en un túnel
El hambre P.uto se aferra a las nubes en desbandada
y estiércol de las batallas en montones apestosos de muertos
Haz como él, haz tu oficio...

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Sí, estamos muy lejos, estamos muy lejos
Todos los chivos emisarios reventaron en este desierto
Oye los cencerros de ese rebaño sarnoso Tomsk
Tcheliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Udinsk Kurgán Samara Pensa-Tulún

La muerte en Manchuria
Es nuestro desembarcadero y nuestra última guarida
Este viaje es terrible
Ayer por la mañana
Iván Ulitch tenía los cabellos blancos
y Kolia Nicolai Ivanovitch se roe los dedos desde hace quince días...
Haz como ellos la Muerte el Hambre haz tu oficio
Cuesta cinco francos, en transiberiano, cuesta cien rubIos
Afiebra los bancos y enrojece bajo la mesa
El diablo está en el piano
Sus nudosos dedos excitan a todas las mujeres
La Naturaleza
Las Busconas
Haz tu oficio
Hasta Jarbín...

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Pero... vete al diablo... déjame tranquilo
Tienes caderas angulares
Tu vientre es agrio y tienes blenorragia
Eso es todo lo que París puso en tu regazo
También un poco de alma... porque eres desdichada
Tengo piedad tengo piedad ven hacia mí sobre mi corazón
Las ruedas son los molinos de viento de Jauja
Y los molinos de viento son las muletas que hace girar un mendigo

Somos los lisiados del espacio
Rodamos sobre nuestras cuatro heridas
Nos cortan las alas
Las alas de nuestros siete pecados
y todos los trenes son los baleros del diablo
Corral
El mundo moderno
La velocidad no tiene la culpa
El mundo moderno
Las lejanías están demasiado lejos
y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer...

«Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?»

Tengo piedad tengo piedad ven a mí te contaré una historia
Ven a mi cama
Ven a mi corazón
Te contaré una historia...

¡Oh ven! ¡ven!

En Fidji reina la primavera eterna
La pereza
El amor extasía a las parejas en la hierba alta
y la sífilis ronda bajo los bananeros

¡ Ven a la islas perdidas del Pacífico!
Se llaman Fénix, Marquesas
Borneo y Java
y Célibes con forma de gato.

No podemos ir al Japón
¡ Ven a Méjico!
En sus altiplanicies florecen los tulipaneros
Las lianas tentaculares son la cabellera del sol
Se hablaría de la paleta y los pinceles de un pintor
Colores fragorosos como gongs,
Allí estuvo Rousseau
Allí deslumbró su vida
Es el país de los pájaros
El pájaro del paraíso, el ave lira
El tucán, el sinsonte
Yel colibrí anida en el corazón de los lirios negros
¡Ven!
Nos amaremos en las majestuosas ruinas de un templo azteca
Tú serás mi ídolo
Un ídolo abigarrado infantil un poco feo y extrañamente raro
¡Oh ven!

Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de los mil lagos,

Allí las noches son desmesuradamente largas
el antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor
aterrizaré
Y construiré un hangar para mi avión con los huesos fósiles de mamut

El fuego primitivo recalentará nuestro pobre amor
Samovar
Y nos amaremos muy burguesmente cerca del polo
¡Oh ven!

Juana Juanita Ninita nita tetita ninón
Mi chiquita mi cosita mi tesoro mi Perú
Arroró gurrumina
Pompón mi bombón
Mi preferida corazoncito
Nenita
Querida gatita
Mi lindo pecadito
Chuchita
Cucú
Se durmió

Se durmió
Y no se engulló ni una sola de todas las horas del mundo
Todos los rostros vislumbrados en las estaciones
Todos los relojes
La hora de París la hora de Berlín la hora de San Petesburgo
y la hora de todas las estaciones
Y en Ufa, el rostro ensangrentado del artillero
Y la esfera tontamente luminosa de Grodno
Y el eterno avance del tren
Todas las mañanas se ponen en hora los relojes
El tren adelanta el sol atrasa
No le hace, oigo las sonoras campanas
La enorme campana de Notre-Dame
La campaneta agridulce del Louvre que convocó la San Bartolomé

Los carillones enmohecidos de Brujas la Muerta
Las campanillas eléctricas de la biblioteca de Nueva York
Las campanas de Venecia
Y las de Moscú, el reloj de la Puerta Roja
que me contaba las horas cuando estaba en una oficina
Y mis recuerdos
El tren retumba en las placas giratorias
El tren rueda
Un gramófono gutural iza una marcha gitana
y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira locamente al revés

Deshoja la rosa de los vientos
Ya zumban las tormentas desencadenadas
Los trenes ruedan en torbellino sobre las redes enmarañadas Baleros diabólicos
Hay trenes que nunca se encuentran
Otros se pierden en el camino

Los jefes de .estación juegan al ajedrez
Chaquete
Billar
Carambolas
Parábolas
la vía férrea es una nueva geometría
Siracusa
Arquímedes
y los soldados que lo degollaron
y las galeras
y las naves
y los prodigiosos artefactos que inventó
y todas las matanzas
La historia antigua
La historia moderna
Los torbellinos
Los naufragios
Hasta el del Titanic que leí en el diario
Otras tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en mis versos

Porque todavía soy un poeta muy malo
Porque el universo me desborda
Porque no me preocupé por asegurarme contra los accidentes de tren

Porque no sé ir hasta el fondo de las cosas
y tengo miedo.
Tengo miedo
No sé ir hasta el fondo de las cosas
Como mi amigo Chagall podría hacer una serie de cuadros dementes

Pero no tomé notas de viaje
«Perdónenme la ignorancia
Perdónenme no conocer ya el antiguo juego de los versos»
Como dice Guillaume Apollinaire
Todo lo que se refiere a la guerra puede leerse en las Memorias de Kuropatkin

O en los diarios japoneses que están tan cruelmente ilustrados
Para qué documentarme
Me abandono
A los sobresaltos de mi memoria...

A partir de lrkutsk el viaje se hizo demasiado lento
Demasiado largo
Nosotros estábamos en el primer tren que rodeaba el lago Baikal

Habían adornado la locomotora con banderas y farolitos
Y dejamos la estación con los tristes acentos del himno al Zar

Si yo fuera pintor vertería mucho rojo, mucho amarillo en el final de este viaje

Pues en verdad creo que todos estábamos un poco locos
Y que un inmenso delirio ensangrentaba
las nerviosas caras de mis compañeros de viaje
Cuando nos acercábamos a Mongolia
Que retumbaba como un incendio.
El tren había disminuido su marcha
Y en el perpetuo rechinamiento de las ruedas percibía
Los acentos locos y los sollozos
De una liturgia eterna.

He visto
He visto los trenes silenciosos los
Trenes negros que volvían
del Lejano Oriente y que pasaban como fantasmas
y mi ojo, como el fanal de popa, aún corre tras esos trenes
En Talga agonizaban 100.000 heridos por falta de cuidados
Visité los hospitales de Krasnoiarsk
y en Jilok nos cruzamos con un largo convoy de soldados locos


En los lazaretos vi llagas abiertas heridas que sangraban a rabiar
los miembros amputados danzaban en derredor
o alzaban el vuelo en el aire ronco
El incendio se hallaba en todas las caras en todos los corazones
Dedos idiotas tamborileaban sobre todos los vidrios
y bajo la presión del miedo todas las miradas
reventaban como abscesos
En todas las estaciones quemaban todos los vagones
y he visto
He visto trenes de 60 locomotoras que huían a todo vapor
perseguidas por los horizontes en celo y bandas de cuervos
que alzaban el vuelo desesperadamente tras ellos
Desaparecer
En dirección de Port-Arthur.
En Tchita tuvimos algunos días de respiro
Detención de cinco días debido a la obstrucción de la vía
Los pasamos en casa del Señor Yankelevitch
que quería darme a su hija única en matrimonio
Luego volvió a partir el tren.
Ahora me había instalado yo en el piano y me dolían los dientes

Cuando quiero vuelvo a ver ese interior tan tranquilo el
negocio del padre y loS ojoS de la hija que de noche venía a mi cama

Mussorgsky
Y los lieder de Hugo Wolf
Y las arenas del Gobi
Y en Jailar una caravana de sombreros blancos
Realmente creo que estaba ebrio durante más de 500 kilómetros
Pero estaba en el piano yeso es todo lo que vi

Cuando se viaja habría que cerrar los ojos
Dormir
Hubiera deseado tanto dormir
Reconozco todos los países con los ojos cerrados por su olor
y reconozco todos los trenes por el ruido que hacen
Los trenes de Europa son de cuatro tiempos mientras que los
de Asia son de cinco o siete tiempos
Otros van en sordina son canciones de cuna
Hay algunos que por el ruido monótono de las ruedas
me recuerdan la pesada prosa de Maeterlinck
He descifrado todos los textos confusos de las ruedas y
reunido los elementos dispersos de una violenta belleza
Que poseo
y que me acosa.
Tsitsikar y Jarbín
No voy más lejos
Es la última estación
Me apeé en Jarbín cuando acababan de prender fuego a las
oficinas de la Cruz Roja

Oh París
Gran hogar cálido con los tizones entrecruzados de tus calles
y tus viejas casas que se inclinan sobre ellas
y se recalientan Como abuelas
y aquí hay anuncios, rojo verde multicolores como mi pasado en suma amarillo

Amarillo el arrogante color de las novelas de Francia en el extranjero

Me gusta frotarme con los ómnibus en marcha en las grandes ciudades
Los de la línea Saint-Germain
-Montmartre me llevan al asalto de la Butte
Los motores mugen como los toros de oro
Las vacas del crepúsculo pastan en el Sagrado Corazón
Oh París
Estación central andén de las voluntades encrucijada de las inquietudes
Unicamente los droguistas aún tienen un poco de luz sobre su puerta

La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los
Grandes Expresos Europeos me envió su prospecto
Es la iglesia más hermosa del mundo
Tengo amigos que me rodean como pretiles
Cuando parto tienen miedo de que no vuelva más
Todas las mujeres que conocí se alzan en los horizontes
Con los gestos lastimosos y las miradas tristes de los semáforos bajo la lluvia

Bella, Inés, Catalina y la madre de mi hijo en Italia
y aquélla, la madre de mi amor en América
Hay gritos de sirena que me parten el alma
Allá lejos en Manchuria un vientre se estremece todavía como en un parto

Querría
Querría no haber hecho nunca mis viajes
Esta noche me atormenta un gran amor
Ya pesar mío pienso en la pequeña Juana de Francia.
Fue en una noche de tristeza cuando escribí este poema en honor

Juana
La pequeña prostituta
Estoy triste estoy triste
Iré al «Conejo ágil» a recordar mi juventud perdida
y tomar unas copitas
Luego volveré solo
París
Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la Rueda
París, 1913


miércoles, 18 de febrero de 2009

NOSOTRAS CONTAMOS




"Uno de los principales motivos para hacer algo es ese ineludible ¿y por qué no?"

Él próximo 23 de febrero comienza un nuevo curso de escritura creativa para mujeres en Hotel Kafka.
!Todavía quedan plazas!


martes, 17 de febrero de 2009

INTIMIDAD


"Sé que el amor es un juego sucio; tienes que mancharte las manos. Si te mantienes a distancia, no sucede nada interesante. Además debes encontrar la distancia adecuada entre las personas. Si estás demasiado cerca, te aplastan; si estás demasiado lejos, te abandonan."
HANIF KUREISHI
Intimidad (fragmento)

lunes, 16 de febrero de 2009

MIS MUJERES PREFERIDAS: FREYA STARK






LA NOVIA DEL DESIERTO


"Si me pidieran que enumerara los placeres de viajar,éste sería el mayor de ellos: que tan a menudo y de forma tan inesperada conoces lo mejor que hay en la naturaleza humana, y al verlo por sorpresa y tan a menudo con un fondo tan improbable, llegas a darte cuenta, con una sensación de agradable agradecimiento, de lo muy esparcidos que están en el mundo la bondad, la cortesía y el amor por las cosas no materiales, bellos capullos que se encuentran en toda clase de clima, en toda clase de suelo". Freya Stark, 1936 (viajera y escritora)

Nuestra dama singular de hoy nació en París en 1893. Sus padres eran aficionados a viajar y solían llevar consigo a la pequeña. Cuando se divorciaron, la situación económica de Freya y su madre decayó notablemente.

Fue, sobre todo, una magnífica escritora, publicó 30 libros sobre sus aventuras y cuatro volúmenes autobiográficos que trasladan al lector a un mundo de dunas, caravanas, valientes jinetes y harenes, hoy casi extinguido. POETISA. Lawrence Durrell la definió como una «poetisa del viaje», aunque fue muchas cosas más: exploradora, filósofa, deportista y artista. Hablaba nueve idiomas, consiguió que la machista Real Sociedad Geográfica de Londres se rindiera a sus pies y le concediera una beca por sus estudios cartográficos y, entre los muchos honores que recibiría, fue nombrada dama de la reina de Inglaterra. En una carta escrita a su madre en 1930 y cuando ya era muy popular, recordaba con ironía a los que nunca creyeron en ella: «Un día de estos tengo que hacer una lista de las razones por las que se me ha considerado loca y de los que así lo han hecho: sería una mezcla sumamente divertida».



Su vida es el guión de una película de aventuras donde no faltan paisajes exóticos, viajes temerarios, extravagancias, pero también amores imposibles, penurias económicas y una niñez infeliz, amén de una larga lista de enfermedades que la acompañaron siempre. Pero Freya fue un personaje de carne y hueso, y tras esta mujer valiente se escondía una niña solitaria y enfermiza, que comenzó a viajar para escapar de una anodina vida y una madre posesiva.



En sus relatos más autobiográficos recuerda que su amor por los viajes nació a una temprana edad, cuando su padre la cargaba siendo casi un bebé dentro de una cesta en sus excursiones por los Dolomitas en Italia. Sus padres fueron dos refinados artistas, cultos y bohemios, que llevaron una vida bastante nómada hasta que se separaron. Freya se instaló entonces con su madre en Asolo, al norte de Italia. Aunque allí creció y pasó su juventud, siempre se sintió inglesa de corazón y admiradora del poderoso Imperio Británico. «Qué soy y por qué aprendo árabe es un completo misterio. Si digo que lo hago por puro placer, percibo una mirada con tal carga de incredulidad que empiezo a sentirme tan cohibida como si estuviera diciendo la mentira más descarada», escribía Freya Stark en 1927 durante su primer viaje a Oriente Próximo. Tenía entonces 34 años, estaba soltera y había llegado a Beirut tras un penoso viaje en un carguero para estudiar y perfeccionar el árabe en una aldea de las montañas. A diferencia de Gertrude Bell, que exploró años antes estas mismas regiones, viajaba ligera de equipaje, sin cartas de recomendación, sin amigos y sin apenas dinero. Para entonces ya sentía muy fuerte la llamada de Oriente y soñaba con los interminables desiertos de Arabia salpicados de ruinas y antiguas fortalezas.

Los apasionantes relatos de los exploradores y orientalistas del siglo XIX que se habían aventurado por estas mismas tierras disfrazados de santones o peregrinos habían encendido su espíritu viajero. Oriente le parecía el lugar más apropiado para poder hacer realidad sus sueños, aunque fueran de lo más arriesgados. Tras permanecer un tiempo en el pueblo de Brummana y asistir a diario a clases de árabe, Freya planeó la primera de sus audaces aventuras. Atraída por la historia y las costumbres de los drusos, pueblo sirio que sentía gran hostilidad hacia los extranjeros como ella, se propuso visitarlos y recorrer sus aldeas.



EQUIPAJE En 1928 se dirigió a Damasco para organizar su gran viaje. En su equipaje no faltaban libros, cámaras, mapas y un revólver. Freya quería viajar al territorio conocido como Yebel ed-Druz o Montaña de los Drusos para entrevistarse con el líder espiritual de esta comunidad libanesa. La idea era entonces descabellada porque esta región se encontraba bajo la ley marcial francesa. En compañía de una amiga viajó a lomos de burro más de 100 kilómetros desde Damasco a su remoto destino en las montañas. Cuando fue detenida por oficiales franceses, éstos no dieron crédito a lo que estas dos excéntricas mujeres contaban. Freya se convirtió en una leyenda mundial. Había estado a punto de ocasionar un incidente internacional, pero ahora ya era conocida y podía comenzar a escribir sobre sus aventuras.

Desde aquel primer viaje, Freya Stark sintió un enorme interés por el mundo árabe. En 1929 llegó a Bagdad, capital de Irak, con la idea de estudiar una secta religiosa que durante años había aterrorizado a Oriente, conocida como los Asesinos. Alquiló un pequeño cuarto en un popular barrio de prostitutas, provocando el escándalo entre las damas británicas residentes. Ajena a las críticas, se dedicó a estudiar a fondo el Corán, a preparar nuevos viajes y escribir magníficos libros que inspiraron a toda una generación de jóvenes viajeros. Muy pronto se reveló como una experta exploradora, llenó los espacios vacíos de los mapas del Gobierno británico y corrigió numerosos errores cartográficos. «A uno le sobreviene una especie de locura a la vista de un buen mapa», escribió en su libro de Siria.

Freya no dejó nunca de viajar. Durante una década se dedicó a explorar Turquía, que se convirtió en uno de sus países favoritos. Había pactado con una banco suizo una pensión vitalicia, que resultó un negocio ruinoso para la entidad financiera que todos los años enviaba a un representante para comprobar que estaba viva. Con más de 70 exploró China y Camboya. A los 80 viajó a una zona inaccesible de Afganistán, a los 84 descendió en balsa por el Eufrates y a los 89 subió las montañas del Himalaya a lomos de una mula. !Imaginaos al pobre oficinista que tenía que seguirla para comprobar que estaba viva!. Fue la última gran viajera.



El día de su muerte en 1993 acababa de cumplir los 100 años, pocos quizá para una de las mujeres más singulares y extraordinarias del siglo pasado. Los periódicos de todo el mundo no dudaron en elogiar su figura. «La reina nómada», «una viajera legendaria», «una dama intrépida» fueron algunos de los titulares dedicados a su memoria, pero fue el londinense The Times quien mejor la describió: «Freya, la última viajera romántica».

“Despertar completamente solo en una ciudad extraña es una de las sensaciones más agradables que existen.” (Freya Stark).

viernes, 13 de febrero de 2009

EL ÚLTIMO CAMIÓN DE BASURA

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Hace cientos de recuerdos que La niña Clavel conocío a PIN. En aquel verano el mundo se fue de vacaciones. Ellos no. Trabajaba de basurero, tenía mala fama y unos ojos estrafalarios.Todos los viernes La niña Clavel iba a buscarle. Veía como iban llegando los camiones de basura mientras él se cambiaba. Llegaba corriendo envuelto en una pulcra higiene. Le enternecía esa manera de mostrarle el esplendor y la limpieza de sus sentimientos.

Cada noche le traía una baratija encontrada en algún contenedor. Su expresión era la de un bucanero con botín para una princesa pirada. Ella iba juntado con mimo todos aquellos días entre las cosas del para siempre.

Más tarde se bailaban todas las canciones sin sentido de verano, con una complicidad que crecía hermosa. Movían sus risas mientras se envolvían en una gracia infinita. Su ciudad sin mar ya no traía una brisa árida e inhóspita. El mundo estaba bien, lejos, de vacaciones.
Se besaron cientos de veces en los asientos delanteros de su coche. A veces le quería. Los días cada vez eran más cortos y las cosas empezaron a cambiar. El mundo volvía poco a poco de sus vacaciones.

Muchos viernes después la niña Clavel cierra su mundo basura y abre aquel cofrecito de recuerdos. Nunca quiso ser su novia.


jueves, 12 de febrero de 2009

LAS CUATRO DIFERENCIAS

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Los opuestos lo comparten todo
menos la dirección.

Los números positivos y negativos son iguales
excepto en el significado.

Grande y pequeño son el mismo tamaño
pero al revés

Hacia y desde significan el mismo camino
pero en sentidos diferentes

martes, 10 de febrero de 2009

LO MISMO Y LO CONTRARIO

Lo contrario de un hombre limpio es el agua sucia.
Lo contrario del mar es una mujer ciega.
El que derriba un puente, construye un precipicio.
Las cicatrices son golpes que no se olvidan.
Hay verdades sin límite y hay cosas que se acaban:
Los ríos son Machado.
Yo te amé a tumba abierta.
Los alacranes brillan a la luz de la Luna
y después son de nuevo venenosos y oscuros.
Es así, tan sencillo.
Luchar por las cenizas es renunciar al fuego.
Una palabra dicha es un pájaro que se vuela.
Tu muerte está debajo de mi piel,
lo mismo que un insecto en un vaso volcado.
¿Qué más puedo decirte?
Que yo te amé de Norte a Sur, a ciegas,
con uñas y con dientes,
sin secretos,
sin trampas.
Que no he querido oír una vez más tu voz, ni mirar nuestras fotos,
ni verte acariciando con tus dedos azules
a los perros que comen las sobras de tu vida.
Yo sólo quiero oscuridad y humo.
Yo ya no quiero ver
todo lo que los dos hemos perdido.
Benjamín Prado

MEMORANDUM

UNO faltan palabras
DOS para nombrar espalda
TRES necesito un trampolín con brillo inédito
CUATRO no jugar a una sola apuesta. No hay que echarse a morir
CINCO dónde vuelve a ocurrir algo ocurrido
SEIS de los pájaros, de los muchos pájaros
SIETE alguna vez, contra toda realidad
OCHO todo tuvo la forma que no tuvo
NUEVE oye, es otra cosa lo que se espera de ti
DIEZ cómo se van los días

jueves, 5 de febrero de 2009

LA POLIFONÍA OCULTA

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Somos un instrumento dotado de muchas cuerdas, pero generalmente nos morimos sin que hayan sido pulsadas todas. Así, nunca sabremos qué música era la que guardábamos. Nos faltó el amor, la amistad, el viaje, el libro, la ciudad capaz de hacer vibrar la polifonía en nosotros oculta. Dimos siempre la misma nota.



Julio Ramón Ribeyro (1929-1994)
(Del libro Prosas apátridas, editado por Seix Barral)

CUANDO EL INFIERNO SE CONGELA

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La protagonista de aquel cuento sufría de inquietud moral...precipicio de su pánico, porque como decía Pavese llegar hasta el confín no es nada; volver de allí es atroz.

miércoles, 4 de febrero de 2009

QUEDARSE EN PARÍS

Y porque estábamos enamorados, todo el mundo se había enamorado de nosotros. Mi mente volada se encontraba con mis ojos, cubiertos por unas tibias cataratas de cariño universal. Mi fuerza interior me imaginaba gritando: "No os preocupéis, yo puedo salvaros. Todos vamos a ser felices, porque soy fuerte y voy a quereros con todo mi corazón. Transformaré toda tristeza en alegría."
Empezamos a vivir, como si cada día fuese el primero, como si cada día redescubriésemos el placer de poder estar juntos. Todo era hermoso. Parecía que aquello iba a durar siempre. Las largas discusiones hasta el alba, las partidas de argumentos. La extraña sensación de vivir sin soledad, de formar una sociedad ilimitada e infinita con enormes posibilidades de futuro. Nunca llegué a mudarme a la buhardilla desde donde se podía ver la luna llena. Me pesaba tanto el amor como aquellas infinitas escaleras. Aquella fuerza nueva nos había hecho cambiar de opinión sobre las cosas. Como dos esponjas arrugadas que se empapan y se aprehenden. Empezamos a frecuentar las salitas de cineclub de Saint-Germain-de-Près donde veíamos películas en blanco y negro y los sillones se hundían como ciénagas bajo nuestro peso optimista. Ponía mis piernas sobre sus rodillas, mientras alguna historia atroz de incesto o de crimen discurría ante nuestros ojos. A veces nos citábamos como dos amantes de la belle époque en un restaurante ruso cerca de la rue de Bucy. Yo llegaba antes para disfrutar del placer de la espera, para sentir el miedo de perderle y verle finalmente aparecer, empujando la puerta del Moscova, con su gabardina gris, tristeza de otro siglo, empapada por la lluvia y su bufanda cielo oscuro.
Nos emborrachábamos juntos como adolescentes. Éramos tan tontos. Yo era feliz, tan feliz como es posible. Nunca pensaba más que en el presente. Abandoné toda preocupación y toda filosofía de trastienda. La tristeza se me antojaba una vieja de mil años, anticuada, sin sitio alguno dentro de mis días. Y es que el tiempo estaba lleno, repleto de tan sólo una actividad: abandonar toda mala duda de un futuro que no importaba. Fíjate si es estúpida la naturaleza humana, cuán vanos e ilusorios son nuestros deseos. A nuestros casi ochenta años todo era posible porque vivíamos dentro del amor.

martes, 3 de febrero de 2009

LECCIÓN



Hubo un antiguo liceo, unos cuadernos
que forraste con las frases que más
te protegían. Y hubo invierno
en aceras encogidas hacía una única puerta
de colores reglamentarios. Los omnibús
les hacían transfusiones a las aulas
las asignaturas
se barajaban con urgencias cotidianas.
Vos te ibas después del aire.
Estirábase con tus pasos el silencio
tras los tímidos besos. Promesas
y mañanas coincidían con tu forma.
Final de noviembre. Otra época
hace uso de los mismos contornos.
He tropezado con una frase al volver
sóla en aquella dirección. Quedé
ante paredes vetustas, enredada
en el musgo y las grietas homicidas.
Tu imagen rociaba los poros del paisaje,
iba y venía por los andamios
de la angustia. Qué seco pulmón
es el tiempo, esta mentira
arrugada en despedidas.
Jamás devolverías el aire
HECTOR ROSALES

lunes, 2 de febrero de 2009

ESTA VEZ


Esta vez quería que saliera todo bien. Escribí una lista interminable con los requisitos necesarios para ser su compañera perfecta. Le quise mucho. Por la noche cuando nos acostábamos, se aproximaba hasta pegarse a mi cuerpo, encajándonos como dos armoniosas piezas de café. Me abrazaba y me sentía ahogada de amor. Dormía pensando que el mundo ya, se podía apagar.

domingo, 1 de febrero de 2009