miércoles, 29 de julio de 2009

CIRUGÍA

¿Por qué debes tardar más en leer el post que en ver el corto? Esta breve genialidad de Alberto González Vázquez habla por sí sola.

domingo, 26 de julio de 2009

RUTINAS NUEVAS

"Cuando yo era joven, practicaba todos los días durante media hora. Muchas veces llegué a creer en seis cosas imposibles antes del desayuno."
(Lewis Carroll, Alicia en el País de las maravillas)



jueves, 23 de julio de 2009

VANKA

Vanka Chukov vive en la casa del zapatero Alajin en Moscú para aprender el oficio, no le está permitido asistir a la misa del Gallo y la tristeza le impide conciliar el sueño. Su único consuelo es escribir una carta a su abuelo:

“Abuelito: sé bueno, sácame de aquí, que no puedo soportar esta vida. Te saludo con mucho respeto y te prometo pedirle siempre a Dios por ti. Si no me sacas de aquí me moriré.”

"No tengo papá y mamá; sólo te tengo a ti...”
Muy pocas líneas bastan para despertar un remolino de imágenes y sentimientos. Siempre he admirado la prosa exacta de Chejov, la delicadeza con la que retrata los caracteres humanos. No hay buenos ni malos, tan sólo realidad. No era mucho mayor que Vanka cuando leí este relato y el remite de la carta se clavó como un arpón:

«En la aldea, a mi abuelo.»

Leí más cuentos buscando a Vanka y su reencuentro con el abuelo. No existía, quizá por ello la esperanza de sus letras me envolvía por completo. La historia de Vanka es una metáfora de la vida, tal vez de la literatura, profundamente humana y por ello atemporal. Escribir a veces sólo tiene un fin: liberar las miserias propias. No he encontrado un ejemplo mejor.
PINCHA AQUÍ PARA LEER EL CUENTO

miércoles, 22 de julio de 2009

EL SUFRIMIENTO

El sufrimiento del hombre viene de tratar de ser lo que no somos, de tener miedo a ser lo que somos y de no querer saber la diferencia, me dijo ayer mi amigo Emilio.

lunes, 20 de julio de 2009

DE LA TIERRA A LA LUNA

Julio Verne escribió el futuro. Profetizó el helicóptero, las bombas de fragmentación, el cine sonoro o los rascacielos. Hay otros datos que, por su exactitud llegan a estremecer. El ejemplo clave de anticipación lo desarrolla Verne en su obra De la Tierra a la Luna, escrita en 1865. En ella, el francés llama Columbiad al proyectil con humanos dirigido a Selene. Ciento cuatro años después el módulo de la nave Apolo que completara la misión real llevaba el nombre de Columbia, con un peso muy similar al ideado por el escritor. La vigilancia del viaje del proyectil se realiza en la novela desde una imaginario telescopio gigante, con lente de cinco metros de diámetro, situado en las Montañas Rocosas. Dimensiones y ubicación real del gran radiotelescopio de Monte Palomar.
El viaje en la obra de Verne se realiza a una velocidad de 40.000 km/h., consumándose el trayecto en 97 horas. En la realidad el Apolo XI viajó a 38.500 km/h y la singladura requirió 102 horas. Al regreso, la nave real amerizó en un punto concreto del Océano Pacífico, lugar que distaba tan solo cuatro kilómetros del imaginado por Verne un siglo antes.

Verne cuando murió dejó un cofre cerrado, mudo y misterioso. En su interior, Verne había guardado papeles y valores. Sus descendientes lo conservaron intacto, siempre cerrado: "Desde chico, me obsesionó ese cofre verde oscuro, con montantes y una gran cerradura de bronce -cuenta Jean-Jules Verne, el bisnieto. Probé en su cerradura de bronce todas las llaves que encontraba, aunque si alguna lo hubiese abierto, todavía iba a ser necesario encontrar la combinación. Yo soñaba con el cofre, imaginaba que estaba lleno de joyas, de tesoros fabulosos que mi abuelo había recibido de sus héroes durante cada uno de sus extraordinarios viajes. Finalmente, decidí ver qué había allí adentro y un cerrajero logró violar la hasta entonces invulnerable cerradura."
No era oro lo que apareció sino otra clase de tesoro, un manuscrito original nunca publicado. Su nombre: París en el siglo 20, una novela escrita en 1863 cuya acción transcurre en la capital francesa cien años después. Y que, una vez más, muestra la capacidad del autor de Viaje al centro de la Tierra para construir un mundo futuro pleno de aciertos técnicos.

En ese París de 1963 que describe en la novela hay automóviles con motor de gas "son escasos los coches arrastrados por caballos", dice , "trenes subterráneos y también elevados, "telegrafía fotográfica, que permite enviar hacia cualquier parte facsímiles de escritos o dibujos y firmar contratos a cinco mil leguas de distanciar", ascensores eléctricos, cotización bursátil en pantalla de televisión y fotocopiadoras. Es decir, una serie de cosas que ahora son de uso cotidiano. Al contrario de lo que se podría creer, Verne no fue un viajero. Nacido en 1828 en el puerto de Nantes, en la costa occidental de Francia, su espíritu aventurero lo llevó a embarcarse como grumete en una goleta rumbo a las islas del Pacífico cuando tenía once años. Pero su padre se enteró antes de que el barco zarpara y lo obligó a desembarcar. Como consecuencia del castigo paterno, Verne nunca más volvió a intentar un viaje más allá de los límites de Francia: los hizo todos con la imaginación.







viernes, 17 de julio de 2009

ARRUGAS

Ayer me leí este comic.
Me encantan los comics. No los puedo coger en las bibliotecas porque me da mucha tristeza devolverlos si me gustan y me da pena comprarlos y que se acaben tan pronto, por eso leo muchos menos de los que me gustaría.

Emilio, un antiguo ejecutivo bancario, es internado en una residencia de ancianos por su familia tras sufrir una nueva crisis de Alzheimer. Allí, aprende a convivir con sus nuevos compañeros –cada uno con un cuadro “clínico” y un carácter bien distintos– y los cuidadores que les atienden. Emilio se adentra en una rutina diaria de cadencia morosa con horarios prefijados –la toma de los medicamentos, la siesta, las comidas, la gimnasia, la vuelta a la cama…– y en su pulso con la enfermedad para intentar mantener la memoria y evitar ser trasladado a la última planta, la de los impedidos, cuenta con la ayuda de Ernesto, su compañero de habitación…
Paco Roca aborda en Arrugas temas delicados, hasta ahora escasamente tratados en historieta, como son el Alzheimer y la demencia senil. Y lo hace de un modo intimista y sensible, con algunos apuntes de humor pero sin caer en ningún momento en la caricatura. El aire de verosimilitud que se respira en el relato se ha visto propiciado por un cuidadoso trabajo de documentación.
Las historias transmiten ternura, una esperanza que no cesa en la vida y un cariño a nuestros mayores que cada vez se cotiza menos.
Cuando acabé el comic me acordé mucho de mi abuelo, hace siete años que murió. En este mes le dio un infarto cerebral del que nunca se recuperó. Mi abuelo sólo montó una vez en su vida en avión. Cuando llegó a casa vino corriendo a mi habitación y me dijo:
- Tengo un regalo para ti.
Había guardado la comida del avión para regalármela.
Ha sido el regalo más bonito que me han hecho en mi vida.

DIFERENTES


Tardaron poco en llegar a su casa. Un edificio céntrico, ruinoso y agrietado. Los pasos resonaban en la madera gastada de las escaleras, provocando un eco que hacía más latente el silencio entre ambos. A la vista del albañil, los pasillos se convirtieron en improvisados laberintos oscuros que hicieron crecer su miedo.
Ella abrió la puerta y de nuevo tuvo que empujar al joven que, asustado, se quedó en el rellano de la puerta pasmado sin saber que hacer.
Alma no se distrajo en preámbulos, le llevó a la habitación: un cuarto aséptico, carente de color y con cierto aire de provisionalidad. Enfrente de la cama, ella se desnudó sin mediar palabra. El joven no salía de su asombro.
─ Cierra la boca, que tienes aspecto de gilipollas ─ dijo Alma mientras le quitaba la camiseta.
Una vez estuvieron desnudos, ella le dirigió hacia la cama. Olía a polvo, cemento y sudor limpio. Besarle le pareció ridículo, así que comenzó a acariciarle con curiosidad y sin prisas. Se relajaron. El calor de los cuerpos hizo que los dos se acoplaran de una manera desconocida y expectante. A ella le gustaron sus manos, manos grandes de campesino con una rugosidad y una aspereza que chocaban con la delicadeza con la que le acariciaban.
A veces era la medida de tiempo que más le gustaba a Alma. En ocasiones las cosas sucedían de manera impropia, pero no por ello equívoca. Allí en la cama, con un extraño que acababa de recoger en la calle, sintió cosas que hacía mucho que no había sentido. El placer en estado bruto y sin banalidades de bisutería. Un “Hagámoslo, exactamente sin que yo me lo crea, no me voy a creer nada, porque no te he dado tiempo a decirme nada. No me tienes que llenar la cabeza de palabras, simplemente lléname la boca de saliva, el cuerpo de caricias, el sexo de placer. No tienes que decirme nada, porque los dos jugamos a lo mismo y no nos importa. Estamos en el mismo tablero y no vamos a hacernos trampas.”

martes, 14 de julio de 2009

CUANDO NO SEPAS QUE HACER




Cuando no sepas que hacer vente conmigo
-pero luego no digas que no sabes lo que haces-.

SIN BRINDIS


VASTOS HORIZONTES
El capitalismo
se autodestruye
Eso sí, compañero:
no te apresures
a descorchar la botella:
hoy sabemos ya
sin asomo de duda
que se lleva
el mundo por delante.
Jorge Riechmann.

lunes, 13 de julio de 2009

UN VESTIDO DE PALABRAS BONITAS

ILUSTRACIÓN: CARMEN MONTERO
Entre el blanco y el negro hay muchas tonalidades que a veces se escapan a la vista. Entre el blanco y el negro estoy yo, sin nada que decir.Me cuesta contar y escribir lo que llevo dentro de mí, a veces me esfuerzo tanto que no me reconozco. Es como cuando te compras un vestido que no va contigo, pero en otras ocasiones es como si apareciera magia y encontraras en el fondo de armario de tu abecedario la manera más literal de dibujar un mundo mejor, que no es en el que vives, pero que sientes tan, tan cercano, que puedes tocarlo con la yema de los dedos.

viernes, 10 de julio de 2009

EL ÉXITO MÁS DIFÍCIL


Acabas de cumplir ochenta y dos años. Has encogido seis centímetros, no pesas más de cuarenta y cinco kilos, y todavía guardas la gracia deseable de la hermosura. Hace cincuenta y ocho años que vivimos juntos y te amo más que nunca. Hace poco he vuelto a enamorarme de ti y llevo en mi seno, de nuevo, un vacío devorador que sólo colma tu cuerpo apretado contra el mío. Por las noches veo a veces la silueta de un hombre sobre una carretera vacía que atraviesa un paisaje desierto. El hombre camina tras un coche fúnebre, y el coche fúnebre te lleva a ti. No quiero asistir a tu incineración, no quiero que me envíen un bocal con tus cenizas. Oigo la voz de Kathleen Ferrier que canta «Die welt ist leer, Ich will nicht leben mehr», y me despierto. Acecho tu aliento, mi mano te roza. A los dos nos gustaría no tener que sobrevivir al otro. Y nos dijimos que si, por imposible que parezca, tenemos una segunda vida, querremos vivirla juntos.
Carta a D. (Historia de un amor), de André Gorz (Viena, 1923 - Vosnon, cerca de Troyes, Francia, 2007)

jueves, 9 de julio de 2009

MANERAS


Cada hombre
tiene una manera
de traicionar
a la revolución.
Ésta es la mía.
LEONARD COHEN

miércoles, 8 de julio de 2009

EL MUERTO EN DANZA

Hace ya casi quince días que Michael Jackson murío. ¿Por qué no le han enterrado todavía? Va a ser el muerto más paseado de la historia. Dicen que su familia está negociando con los cementerios para ver quién paga más... Qué asco ser famoso ¿No?
Si ya lo decía el mismo.
Ojalá sea verdad, que existe el cielo en realidad
Quien tuviera fé en cada poro de la piel...
DELUXE

martes, 7 de julio de 2009

RUMBO A PEOR

Aún. Di aún. De algún modo aún. Hasta en modo alguno aún. Dicho en modo alguno aún.
Di por sea dicho. Mal dicho. Desde ahora di por sea mal dicho.
Di un cuerpo. Donde ninguno. Sin mente. Donde ninguna. Al menos eso. Un sitio. Donde ninguno. Para el cuerpo. Que esté. Que entre. Salga. Vuelva. No. No se sale. No se vuelve. Sólo se está. Dentro. Dentro aún. Quieto.
Todo de antes. Nada más jamás. Jamás probar. Jamás fracasar. Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor.
Escrita en inglés y publicada en 1983, Rumbo a peor era la última gran obra de Beckett que quedaba por traducir en España. Con una sintaxis mínima y un estilo sintético, Beckett describe la maravilla y el dolor de la vida con una audacia y una intensidad poética que hace de esta obra uno de los textos capitales del siglo XX.

Samuel Beckett. Rumbo a peor.

lunes, 6 de julio de 2009

DE NIÑA...

En verano siempre me acuerdo de cuando era pequeña. Pensaba que de mayor tendría un bolso hippie, una botas de tacón muy alto que hicieran mucho ruído para que me oyeran llegar y mucha personalidad. Con todas esas cosas no tendría dudas en el futuro.
Ahora por la edad ya debo ser mayor.
El otro día en uno de mis cursos lo comentaba con una de mis alumnas. Hablábamos de las inseguridades y de todos los futuros inciertos. Cuantas dudas se pueden acumular y si las metes en un bolso hippie, ni te cuento.
Mi alumna había escrito en uno de sus textos: me encanta ser pequeña, en cuanto pueda vuelvo a serlo. Me miró muy seria y me dijo: tú todavía eres pequeña.