domingo, 25 de octubre de 2009

CON LOS POSTIGOS CERRADOS A LA CIUDAD OSCURA: NATALIA GINZBURG

Desde sus comienzos literarios Ginzburg se presentó siempre como un ser a la vez frágil y fiero en la defensa de su intimidad, parca respecto del valor de sus escritos y, al mismo tiempo, casi orgullosa de sus limitaciones y de su incapacidad para comprender el mundo. Sus maravillosos textos envueltos en una prosa sencilla modifican profundamente el pensamiento, sus párrafos desnudos de artilugios se mecen entre una profunda nostalgia y una esperanza que no cesa. Desde una humildad nada fingida profundiza en diversos aspectos de la vida dando su visión crítica a través de unos ojos en los que el humor inteligente siempre brillará:


“Yo no he sabido formarme una cultura de nada, ni siquiera de las cosas que más he amado en mi vida han quedado en mí como imágenes dispersas, alimentando mi vida de recuerdos y emociones, pero sin llenar el vacío, el desierto de mi cultura”

Las breves novelas de Natalia Ginzburg, delicadas historias íntimas de gente común, cuentan hechos tan cotidianos que el lector nunca puede recordar de ellas más que una atmósfera arrasadora y una invariable tristeza. Lentamente sus escritos fueron ganando un público devoto embrujados por su manera de contar.

Natalia Ginzburg nace durante la Primera Guerra Mundial, crece en la atmósfera asfixiante del fascismo y en su vida sufre todos los dramas en los que desembocan todas las leyes raciales: su padre y su primer marido eran judíos.

Durante la adolescencia comienza a ejercer el que durante toda su existencia denominaría su OFICIO. el cuento que publicó a los diecisiete años y que abre sus Obras Completas, no sólo asombra por la seguridad de la voz narradora, sino también por un talento enclavado en una encrucijada cultural e histórica.


“Cuando uno escribe un cuento, debe poner en él lo mejor que posee y que ha visto, todo lo mejor que ha recogido en su vida”


Natalia se enamora a los 17 años de Leone Ginzburg, un intelectual ruso de una bondad, una humildad y una heroicidad chejovianas, con quien Natalia se casa poco después, tiene sus dos primeros hijos, y marcha a un largo confinamiento en Pizzoli, el pueblo los Abruzzos que, para mal y para bien, le mostró la cara del mundo que se derrumbaba más allá de los muros de la casa familiar.


“Dos personas que conversaban tan amable, tan educadamente, mientras se ponía el sol, que hablaron de todo un poco y de nada, dos amables conversadores, dos jóvenes intelectuales de paseo; tan jóvenes, tan educados, tan distraídos, tan dispuestos a dar el uno del otro un juicio distraídamente benévolo; tan dispuestos a despedirse el uno del otro para siempre, aquel atardecer, en aquella esquina”

La gente de Pizzoli la ayudó a escapar en un camión a Roma, donde consiguió ocultarse con sus hijos en un convento de monjas ursulinas, Leone Ginzburg cayó preso de los nazis y murió bajo torturas en la cárcel de Regina Coeli.

“Mi marido murió en Roma en la cárcel, pocos meses después de que dejáramos el pueblo. Ante el horror de la muerte solitaria, ante las angustiosas alternativas que precedieron a su muerte, yo me pregunto si esto nos ocurrió a nosotros, a nosotros que comprábamos las naranjas en la tienda de Giro y nos paseábamos por la nieve. Entonces yo tenía fe en un porvenir fácil y alegre, lleno de deseos satisfechos, de experiencias y de empresas comunes. Pero aquella fue la época mejor de mi vida, y sólo ahora que ha pasado para siempre, sólo ahora, lo sé.”

Natalia y Leon
Hasta el fin de sus días, sus gestos y sus actitudes, sus ideas y hasta la propia respiración de sus textos tendrán, inequívocamente, esa parca virulencia de las víctimas; esa voluntad indeclinable de recordar su herida como una prueba, o más aún: como dato capaz de cuestionar, de contrastar, todas las ideologías. No para abolirlas, como le hubiera gustado a ciertos posmodernos, sino para dotar a la política, teórica y práctica, del imprescindible referente del dolor humano. Corre el año 1946. Después de un turbulento período en Roma en que intenta nuevos trabajos, nace su tercer hijo, de padre desconocido, y muy probablemente intenta suicidarse, Natalia Ginzburg entra a formar parte junto a Cesare Pavese e Italo Calvino de uno de los equipos más extraordinarios de la historia editorial: el comité de lectura de la Editorial Einaudi.

A la muerte de su amigo Pavese le dedica un texto bello y conmovedor:

“Mi amigo vivía en la ciudad como un adolescente y así vivió hasta el final. Sus días eran como los de los adolescentes, larguísimos y estaban llenos de tiempo: sabía encontrar tiempo para estudiar y para escribir, para ganarse la vida y para holgazanear por las calles que amaba…Algunas veces estaba muy triste, pero durante mucho tiempo nosotros pensamos que se curaría de esa tristeza, cuando se decidiera a hacerse adulto, porque la suya nos parecía una tristeza como de muchacho, la melancolía voluptuosa y despistada del muchacho que todavía no tiene los pies sobre la tierra y se mueve en el mundo árido y solitario de los sueños. En su compañía nos volvíamos mucho más inteligentes, nos sentíamos inclinados a poner en nuestras palabras lo mejor y lo más serio que llevábamos dentro, descartábamos los lugares comunes, los pensamientos imprecisos, las incoherencias…Con los años se había creado un sistema de pensamientos y principios tan enrevesados e inexorables que le impedían concretar la realidad más simple y, cuando más prohibida e imposible se hacía esa simple realidad, tanto más profundo se hacía en él, el deseo de conquistarla,”
Natalia se casa por segunda vez y se instala en Londres, donde su marido ha sido nombrado director de la Dante Alighieri. Allí se siente deprimida y quizás agotada.
Los textos que Natalia escribe sobre Inglaterra me parecen muy divertidos:
“Inglaterra es conformista, pero no vulgar. Como es triste, nunca es chabacana. La vulgaridad surge de la chabacanería y de la prepotencia. Surge del capricho y de la fantasía. De noche las señoras mayores lucen trajes de lo más extraños. Y se pintan la cara de rosa y amarillo a manos llenas. Se transforman de tranquilos gorriones en pavos reales y faisanes exuberantes. No provocan en su alrededor estupor alguno. El pueblo inglés por otra parte no conoce el estupor”



El aprendizaje del período inglés se refleja en Léxico familiar (1963).Quizá porque toda tragedia es la misma, pero exige decirse siempre de un modo renovado, la repercusión de Léxico familiar fue tan masiva entre la nueva generación de italianos que al fin logró concitar la atención de la crítica sobre sus obras anteriores y le abrió las puertas de los diarios, donde hasta el final de sus días publicaría periódicamente columnas sobre los temas más diversos, siempre en su mismo estilo, aparentemente distraído y errático, secretamente provocativo.

A principios de los ochenta comienza a asistir, a los últimos días de sus compañeros, a quienes halla también hasta el final fieles a sí mismos. Y un día, casi a principios de los noventa, cuando ya declara que ha escrito todo lo que tenía que escribir, hace una última salida imprevista de la que en vano intentan disuadirla sus hijos y nietos, escandalizados: quiere postularse a diputada por un grupo de independientes de izquierda, cargo que gana por arrasadora cantidad de votos. :"Es cierto, sí, que no entiendo nada de política, y que me aburro mucho en la Cámara, y que me hago mucha mala sangre", diría, en una entrevista de 1991, poco antes de que el cáncer la recluyera definitivamente en su casa, "pero también es cierto que de tanto en tanto me despierto y aprendo cosas interesantísimas, y siento que es importante decir lo poco que yo sé, de la vida y la poesía"

"Está el peligro de estafar con palabras que no existen de veras en nosotros, que hemos encontrado por casualidad fuera de nosotros y que reunimos con destreza porque hemos llegado a ser bastante listos"

"No hay que enseñar las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia hacia el dinero. no la prudencia sino el coraje y el desprecio por el peligro; no a la astucia sino la franqueza y el amor por la verdad; no a la diplomacia sino al amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber"


Los textos de Natalia Ginzburg que he mencionado pertenecen al libro “Las pequeñas virtudes” ( Ed.El Acantilado) un libro maravilloso. Los datos biográficos los he sacado de un artículo de La Nación.


jueves, 22 de octubre de 2009

PLAN E

Una de las obras del maravilloso Plan E es hacer una rotonda en una calle con una sola dirección. Voy a fumar un poquito que sé que cuando llegue a ese lugar no voy a perder el sentido.

miércoles, 21 de octubre de 2009

"ES MEJOR VIAJAR LLENO DE ESPERANZA QUE LLEGAR"

"La mayoría de personas cuando tienen una aventura o una relación larga y rompen, pasan a otra cosa y la olvidan como si nada hubiera pasado. Yo jamás olvido a alguien con quien he compartido algo, porque cada persona tiene sus cualidades propias, no se puede reemplazar a nadie. Lo que se pierde, se pierde. Cada vez que acabo una relación me afecta muchísimo, jamás me recupero del todo, por eso pongo mucho cuidado en las relaciones porque me duelen demasiado, aunque sea el rollo de una noche... no suelo tenerlos porque echaría de menos las cualidades propias de los pequeños detalles"

martes, 20 de octubre de 2009

HISTORIAS SENCILLAS

- ¿Qué haces aquí?
- No lo sé. ¿Y tú?
- Yo tampoco.
Y se fueron juntos en feliz coincidencia sin preguntarse nada más. Él la cogió en brazos como si fueran recien casados... ella le había susurrado que jamás discutirían.

miércoles, 14 de octubre de 2009

DICEN QUE LAS PRINCESAS NO TIENEN EQUILIBRIO



"Es rara,¿no? la nostalgia...Porque tener nostalgia en sí no es malo, eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para poder echarlo de menos...eso si que es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún no te ha pasado? Porque a mi a veces me pasa. Me pasa que me imagino como van a ser las cosas, con los chicos por ejemplo o con la vida en general, y luego me da pena cuando me acuerdo de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas...y luego cuando lo pienso me da nostalgia cuando me doy cuenta de que aún no han pasado y que a lo mejor no pasan nunca...me pongo super triste, pero es como una tristeza a cuenta, como la fianza de cuando alquilas una casa, pero con tristeza, que la pones por delante, porque total, sabes que la vas a acabar utilizando igual...".
Caye (Candela Peña)

Princesas es un película española del año 2005 escrita y dirigida por Fernando León de Aranoa.

lunes, 12 de octubre de 2009

TIPOS PROMEDIO

" Escucha al profeta de turno y si le oyes hablar de sacrificio, huye más rápido que de una plaga. Surge de la razón que donde hay sacrificios hay alguien recolectando las ofrendas sacrificadas. Donde hay servicio, hay alguien siendo servido"
AYN RAND

THIS ISNT`T HAPPINESS...

OR MAYBE PERHAPS, IT IS

jueves, 8 de octubre de 2009

MAN ON WIRE

"A través de los siglos hubo hombres que dieron los primeros pasos por nuevos caminos armados tan solo con su propia visión. Sus objetivos eran diferentes, pero todos tenían esto en común: El paso era el primero, el camino nuevo, la visión original, y la respuesta que recibieron: Odio...Pero los hombres de visión original siguieron adelante. Lucharon, sufrieron y pagaron su precio. Pero ganaron." AYN RAND

Mi historia es una historia de hadas, asi comienza Petit el documental MAN ON WIRE. El 7 de agosto de 1974 Philippe Petit caminó sobre un alambre tendido entre las torres del World Trade Center de Nueva York. Constituye la mayor hazaña de funambulismo conocida hasta hoy. Philippe, artista callejero de profesión, tenía 24 años. Su proyecto se remontaba al invierno de 1968, cuando, en París, su ciudad natal, acudió al dentista para poner fin a un tremendo dolor de muelas. En la sala de espera ojeando una revista, se encontró con un artículo sobre el -entonces- proyecto arquitectónico de las Torres Gemelas. Petit se sintió automáticamente fascinado. Arrancó la hoja y se volvió a casa con el mismo dolor de muelas con el que acudió a la consulta y con una idea que le obsesionaría los próximos seis años: tender un alambre entre esas torres y demostrar al mundo entero su destreza como funambulista.



Mientras las enormes moles de acero y cristal eran construidas, nuestro amigo entrenó duro, reunió todo el dinero que pudo con sus actuaciones en la calle, y estudió a conciencia la estructura de los edificios, almacenando toda la información que sobre ellos llegaba a sus manos. El invierno de 1974 tomó un vuelo a Nueva York y durante meses realizó mediciones, tomó innumerables notas, se hizo con el material necesario, y entró ilegalmente en los edificios –aún desocupados- para anotar horarios, rutas de los vigilantes y códigos de acceso. Nadie reparó en él. Nadie lo detuvo. Su actitud sería hoy considerada sin miramientos la de un terrorista, pero la única vida que Philippe Petit quería arriesgar era la suya propia.

Caspar David Friedrich Viajero (1818)


Finalmente, tras pasar toda una noche colocando el cable -que fue lanzado de una a otra azotea con un arco, anclado y atirantado con precisión con la ayuda de varios amigos- Philippe se lanzó al alambre mientras amanecía. Llevaba consigo únicamente una pértiga desmontable, y eran poco más de las siete de la mañana. Manhattan apenas despertaba en su actividad. Ante la mirada atónita de las autoridades policiales, de los vigilantes del edificio, y de cientos y luego miles de viandantes neoyorkinos, Philippe Petit fue feliz sobre la cima del mundo, acariciando las nubes.

Durante 45 minutos el funambulista se paseó sobre el alambre. Primero lentamente, luego más rápido, bailando, dando saltos. No había forma humana de detenerle: le amenazaron con destensar el alambre, con atraparlo desde un helicóptero, pero nadie tuvo valor: su presencia, el vértigo, la alegría y la incontestable belleza de lo que estaba mostrando dejó anodadado a medio mundo a través de los medios de comunicación.
Cuando por fin accedió a bajar fue esposado y detenido, pero todos los cargos que acumuló le fueron retirados. Fue sentenciado a realizar su paseo, a menor altura, en Central Park, para disfrute de un público literalmente rendido a sus pies.
Consiguió su sueño a los 24 años involucrando en él a un grupo de amigos que después de aquella hazaña se disolvió para siempre. “Los americanos todo el tiempo me preguntaron, que por qué lo hice … no hay un porque.” Es bastante claro para el que estaba en su derecho, como reza en su manifiesto: ‘Captura el espacio, llena los vacíos, desafía las anodinas leyes de la sociedad, defínete a partir de tus acciones’.
En el documental me ha encogido la generosidad de dos de las personas que le ayudaron y se involucraron en aquel proyecto que marcó sus vidas para siempre: la novia de Petit afirma que durante el tiempo que estuvo con él, no tuvo vida, simplemente se dejó arrastrar por el funambulista, lo dice con un profundo cariño y con toda ausencia de rencor, de hecho habla de aquellos días con tanta emoción que es difícil pasar por alto su admiración hacia él, de Petit dice: "era tan especial que lograba hacer de cada día una obra de arte.".
Por otro lado, emociona el amigo que disparó el arco para tensar el cable en la otra torre, sufrió de veras en aquellos momentos en los que Petit se consagraba para la eternidad, tenía miedo de que le pudiera pasar algo. Han pasado 35 años de aquello y cuando narra lo sucedido todavía se emociona, se le quiebra la voz y rompe en sollozos.
Después todo se rompió, cumplido el sueño, no quedó ningún nexo de unión. Petit de repente se hizo famoso, cuenta que cuando salió de la cárcel una mujer se abalanzó a sus brazos, quería ser la primera en felicitarle, unas horas más tarde se fue con aquella extraña a un hotel. Sus amigos le estaban esperando, pero a él le pareció más divertida la opción que se le había presentado.



Charles Clyde Ebbets
Lunchtime atop a Skyscraper, Charles C. Ebbets, 1932

Ahora que las torres gemelas ya no existen, la historia parece conceder la razón a Petit. El mismo sugiere, que las torres gemelas del Word Trade Centre fueron construidas para que el caminara entre ellas, no por nada más.






Desde entonces Philippe Petit ha repetido sus paseos sobre el alambre en numerosos lugares por todo el mundo. Su trabajo no es fácil, y nunca le ha resultado rentable. Ha publicado varias obras, entre ellas un Tratado sobre Funambulismo, y un libro (To Reach the Clouds) en el que explica cómo gestó y realizó su paseo entre las Torres Gemelas. Philippe apenas acumula pertenencias (a no ser varias botellas de buen vino francés), y entre sus amistades se cuentan artistas, escritores e intelectuales como Paul Auster o Werner Herzog. Hoy, a sus 56 años, está considerado un artista y un poeta, y sigue acariciando otro proyecto aunque sinceramente yo ya le veo un poco mayor: realizar un paseo sobre el Gran Cañón del Colorado.

"¿Por qué siempre nos enseñan que lo fácil y malvado es hacer lo que queremos y que debemos disciplinarnos para reprimirnos a nosotros mismos? Es la cosa más difícil del mundo: Hacer lo que queremos. Y necesita del más elevado tipo de coraje. Quiero decir, lo que realmente queremos." AYN RAND




Pero ¿Cuál es la atracción del vacío? ¿Por qué fascina el funambulismo?

Un funambulista es algo así como un domador del vacío. Desarrollar el equilibrio adecuado exige disciplina, y su ejercicio puede costar la vida, pero la recompensa es la libertad más absoluta. Es eso lo que fascina del funambulismo. Al igual que la resolución del Laberinto para enfrentar a la Bestia, el juego de significados corredizos de la metáfora que se sostiene sobre el alambre es amplia y es también terriblemente hermosa. Es puro hueso o aire de metáfora. Dicen que mientras Philippe Petit cruzaba de un lado a otro las Torres Gemelas, el cable sobre el que andaba era, debido a la distancia, imperceptible para el público apostado a pie de calle, y así pues parecía estar moviéndose en el vacío. Philippe concedió la visión de lo inusitado, y la noción de que hasta el lugar más inaccesible pertenece a aquel que tiene el valor de conquistarlo.

(La información, y algunos vídeos, en esta dirección)
Man on Wire, un documental sobre el paseo realizado en 2008 por James Marsh
Pd. Gracias Lola por regalármelo

domingo, 4 de octubre de 2009

EL TIEMPO PASA

Se están muriendo todas las referencias que descubrí por amor, ahora que ya no quiero ser accionista mayoritaria de nada ni de nadie. El tiempo pasa nos vamos poniendo viejos... Me regaló un sábado y un coche viejo, azul y aventurero y un barco abandonado. Un préstamo que nunca devolví y muchas horas de las que salían canciones y promesas. Definitivamente Mercedes Sosa es la única mujer con poncho que me ha gustado, o tal vez el que me gustaba era él, desnudo con aquella música de fondo. La muerte siempre trae recuerdos, la memoria sin embargo es mezquina y selectiva.