viernes, 31 de diciembre de 2010

PARA EL 2011

!Feliz 2011! Qué lo malo quede atrás y nos sigamos encontrando en mi lugar.
Todos los besos.

lunes, 20 de diciembre de 2010

TODAS LAS COSAS QUE ME GUSTAN

Todas las cosas que me gustan suceden en los libros. La literatura sirve para que la vida nos importe menos de lo que podemos soportar. Hay un personaje de una novela de Nicholson Baker que siempre que ve pasar a una chica hermosa chasquea los dedos. El protagonista es capaz de detener el tiempo  con ese gesto. Utiliza ese don, no para robar bancos o tener poder, sino exclusivamente para acariciar mujeres que de otra manera nunca podría llegar a tocar.  Hay días con momentos que deberían estar en los libros, pero entonces hay que levantarse y seguir. Salir a la calle por la mañana, todavía de noche y chasquear los dedos, demasiadas veces, para descubrir tan sólo que  pareces  una bailarina retardada de un espectáculo flamenco.  !Qué mierda! Todas las cosas que me gustan suceden en los libros.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

ASÍ, LA VERDAD...

Todas las canciones terminan por ser tristes, por ser la banda sonora de algo que has perdido. A veces son las peores y a veces no, pero siempre forman parte de nosotros, cómo el color azul forma parte de nuestra idea de cielo. Hay canciones que vuelven muchos años después para rompernos el corazón y hay personas que se marchan como si fueran canciones. Hay canciones que se repiten como pesadillas, personas también. Como vuelva a escuchar el WAKAWAKA no respondo de mis actos.

lunes, 13 de diciembre de 2010

¿POR QUÉ?

 A veces pienso que no me cabe nadie más en el corazón, pero luego voy a casa de mis padres y después de comer cuando recogemos, descubro que siempre cabe un plato más en todos los lavavajillas llenos. En ocasiones me da por aparentar, pero lo hago sin querer. Como aquella vez que me puse muy guapa para ir a  una fiesta que  era muy importante para mí. Llevaba un vestido rojo muy corto y unos zapatos de tacón altísimo muy negros. Llegaba tarde, como siempre llegaba muy tarde. Comencé a correr y en dos segundos estaba en el suelo. Me pegué una leche que todavía duele.Un hombre guapísimo vino a ayudarme. A pesar de lo mal que me sentía y de lo que me dolía el tobillo, sonreí mientras le miraba y le decía que no se preocupara, que estaba bien, que no me había hecho  daño.  Me comí todo el dolor como cuando me tragaba los chicles de niña, mirando alrededor para que no lo notara nadie, mientras pensaba que a lo mejor se quedaba pegado a las tripas. Y me pregunto porque a veces me empeño en aparentar lo que no siento. Digo no, cuando quiero decir si y dejo mis ganas pegadas a las tripas. Aparentar es un rollo. De verdad que a veces no me entiendo, aunque aparente todo lo contrario.

viernes, 10 de diciembre de 2010

HORIZONTES AJENOS

Me gustan los trenes. Siempre me han gustado. Cuando estoy sentada en un tren en marcha me invade una amable sensación de confianza. Una energía que no es la mía me lleva a otro destino mientras me refugio en pensamientos en zigzag. En el tren es mi cabeza la que corre, mientras  mi cuerpo permanece en el mismo lugar. Hay hombres que son como trenes.  No tienen un final que ofrecerte, no hace falta que sueñes con tener alas porque nunca te pertenecen  pero pueden indicarte el camino. Entonces ya tú decides, si quieres que se acabe el viaje o prefieres pararte antes de que los raíles se tuerzan y haya que volver a girar...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

FACEBOOK


Ponte una entrada usb en la nuca
para recibir todos los besos
 que la gente que te ignora en la calle,
 te manda por facebook.



(C.M.)

lunes, 29 de noviembre de 2010

LA NIEVE

Cuando nieva siempre pienso en personas que se arrojan al paso del tren. Ayer hablé de Pedro Casariego, hoy nieva y él se arrojó al tren. Me gusta la poesía. Hay versos en los que me quedaría a vivir. Hay poemas que corren riesgos y se atreven a profundizar en la búsqueda de algún detalle que nos violenta y nos transforma. Las cosas deslumbrantes  suelen ser efímeras pero me fascinan las satisfacciones inmediatas. Pedro Casariego y sus poemas me encantan. He leído estos días un gran texto de Juan Bonilla sobre Casariego:

"Era un poeta muy personal tenía mucho más de él mismo que de un verdadero poeta. Es posible que un día se le recuerde como uno de los escasos vanguardistas interesantes. Se propuso distinguirse ante todo y sobre todos. Lo que escribió a veces tenía mucho ángel y otras no tenían ni siquiera demonio. Tal vez acertó a anotar alguna frase que recorrerá el túnel del tiempo transformándose en frase hecha o refrán de siglos venideros, una de esas frases que todo el mundo utiliza sin saber quién fue el que la ideó: las palabras no nos dejan hablar.

La muerte de los demás es la única experiencia que la muerte nos permite tener de sí misma, porque nuestra muerte no existe para nosotros: nuestras muerte sólo puede ocurrirle a los demás de la misma manera que la muerte de cada uno de los demás no puede ocurrirles a ellos.

Aparté de mi mente la posibilidad de imaginar como transcurrieron aquellos instantes en los que Pedro Casariego avanzaba el paso definitivo que lo aniquilaba. Sí, no hay duda, era un poeta muy personal. Se ve desde lejos que un poema es suyo; lo cual no significa valor literario por sí  mismo, porque, de la misma manera que en la vida ser uno mismo no le vale de mucho a los demás si ese uno mismo que seas no se corresponde con lo que ellos quieren que seas, ser uno mismo en literatura acaba siendo poca cosa si ese uno mismo que eres no llega a servirle al uno mismo que sea cada lector.

...El suicidio es una venganza contra todo precisamente por haber comprendido uno que no es más que nada. Tal vez el suicidio sea un ser perdido o tal vez, más sencillamente, se haya encontrado por fin consigo mismo y se haya dado cuenta de que al alargar la película de su vida incurriría en aburrimiento. No hay cosa peor que aburrirse a la fuerza.  Pedro Casariego Córdoba buscaba en sus poemas divertir. Era un tipo raro, curioso. Y valiente, muy valiente. Quiso ser él mismo."
Una muerte natural. Juán Bonilla


"Hay mujeres patilargas de piernas largas y andarinas de vocación, no sé si me explico. Esas mujeres preguntan siempre por una calle. Hay otras mujeres más fieras. (No quiero decir que sean leonas ni panteras) Esas mujeres preguntan siempre por un hombre. Si el hombre es alto fracasan o tienen éxito. Si el hombre es bajo, tienen éxito o fracasan."

Hay
muchos
mundos
pero yo no
estoy
en
ninguno
¿Sabré
morir?
Vivir no he sabido...

Cuadernos amarillo, rojo, verde y azul. Pedro Casariego


miércoles, 24 de noviembre de 2010

OLVÍDATE DE MÍ


No sé olvidar, ni cantar, ni mentir...

OLVÍDATE DE MÍ:
- Podría morir ahora mismo... soy tan feliz. Estoy justo donde quiero estar.
OLVÍDATE DE MÍ
Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizá les complemento, o que voy a darles vida. Sólo soy una mujer jodida que busca su propia paz de espíritu, no me asignes la tuya...
OLVÍDATE DE MÍ
La arena esta sobrevalorada, sólo son piedras diminutas.
OLVÍDATE DE MÍ
Hablar continuamente no significa comunicar.
OLVÍDATE DE MÍ
¿Por qué no me llevas a otro lugar?
A un lugar al que yo no pertenezca y nos escondemos hasta mañana.
OLVÍDATE DE MÍ
¿y sí esta vez te quedaras?
OLVÍDATE DE MÍ
- Anoche fue muy agradable.
- ¿Agradable?
- Ayer pasé la mejor puta noche de toda mi puta vida.
OLVÍDATE DE MÍ
- ¡Espera!
- ¿Qué?
- No lo sé, solo espera.
- ¿Qué quieres?
- Solo espera, no lo sé, quiero que esperes, sólo un rato.
OLVÍDATE DE MÍ
Parecías feliz, feliz teniendo un secreto...
OLVÍDATE DE MÍ
Su personalidad promete sacarte de tu mediocre vida, no sé, es como subirte en un increible meteorito ardiente que te llevara hasta otro mundo... un mundo donde todo es emocionante.
OLVÍDATE DE MÍ
Puedes borrar a una persona de tu mente. Sacarla de tu corazón es otra historia...
OLVÍDATE DE MÍ
A beber, jovencito... hará que la parte de la seducción sea menos repugnante...
OLVÍDATE DE MÍ
 Deberías ver mi diario... está en blanco.
OLVÍDATE DE MÍ
y si... ¿de verdad te importa ahora mismo?


martes, 23 de noviembre de 2010

AHORA LO SÉ

El tiempo demuestra que nada permanece en el mismo punto, aunque sea por pura gravitación de cuerpos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

NOSOTROS

"¡Eh -gritó Will-, la gente corre como si ya hubiera llegado la Tormenta!".
"¡Llegó -gritó Jim-, la tormenta somos nosotros".
RAY BRADBURY

viernes, 19 de noviembre de 2010

DÍA TRAS DÍA

Tengo unas ganas locas de escribirme y preguntarme:
- ¿Por qué haces tanto el tonto?

jueves, 18 de noviembre de 2010

TENGO UN PREMIO PARA TI


BASES:
La Editorial Mastodonte convoca el Primer Premio de Novela Mastodonte que nunca con arreglo a las siguientes bases:

1.- Se establece un primer premio que consistirá en un mastodonte de plata en cuyo interior viajará una cantidad indeterminada de dinero que siempre será superior en una peseta a lo que proponga el galardonado.

2.- Las novelas que opten al galardón habrán de ser inéditas aunque pueden no ser originiales, ya que el argumento de las mismas ha de ser el siguiente: en el primer capítulo aparecerá un cadáver en un decorado ecologista (se preferirá aquellos parajes en los que habiten mastodontes); en el segundo capítulo se nos presentará el detective encargado de descubrir el móvil del asesinato y si es posible al asesino; en el tercer capítulo entrará en escena el asesino: un malvado cazador de mastodontes; en el cuarto un mastodonte se enamora del detective que a su vez está enamorado del asesino que a su vez está enamorado del mastodonte al que ha tenido ocasión de matar sin atreverse a hacerlo; en el quinto capítulo el mastodonte se declara al detective, el detective se declara al asesino y el asesino se da cuenta de que nunca aprenderá a bailar tangos; en el sexto capítulo el detective descubrirá que, pudiéndolo haber matado, el asesino enamorado lo dejó vivir, y el asesino se suicida tajándose la yugular con un disco de Gardel. El último capítulo de la novela se deja a la imaginación de los concursantes.

3.- La extensión de las novelas presentadas deberá ser de cuatrocientos  diecisiete folios de papel reciclado, mecanofriado a doble espacio en una máquina Casio cw 17.

4.- El autor de la novela premiada ha de haber estudiado Filosofía en la Universidad de Sevilla, haber publicado un opúsculo sobre las relaciones entre Heidegger y Sarte, haberse casado con doña Laura Celedeo Martínez, tener tres hijos, impartir clases en un Instituto de Enseñanza media, vivir en las afueras de París, y llamarse Raúl Ciberiro. Esta ha de ser su primera novela. Incumplir uno solo de estos requisitos impedirá la obtención del premio.

5.- El Jurado del Premio Mastodonte que nunca, estará compuesto por personalidades de la cultura, la política y la halterofilia española y todos sus miembros habrán demostrado en algún momento de sus vidas que profesan una amistad hacia el galardonado, a prueba de infidelidades.

6.- El  plazo de admisión quedará cerrado en el momento en que Raúl Cibreriro comunique a esta editorial que ya ha terminado su novela. A partir de ese instante no se admitirá ni un solo original más.

7.- El Jurado otorgará, además, un segundo premio, sin dotación económica, al que podrán aspirar todos los novelistas que no se llamen Raúl Cibreiro.

8.- Las novelas que persigan este accésit podrán contar historias que nada tengan que ver con el argumento inevitable que sustentará a la novela ganadora.

9.- Tanto el ganador del premio, Raúl Cibreriro, como el aún ignoto finalista (con su novela de tema libre) se compromenten a presentar sus obras en al menos diez supermercados del país. Las novelas serán publicadas por la Editorial Mastodonte y publicitadas en televisión. Los autores, tanto Raúl Cibreiro como el otro, tienen oblgiación de acudir a todos los programas de sobremesa en los que se solicite su presencia, e intentarán mostrarse lo suficientemente cursis y horteras como para convencer a la audiencia de que merece la pena adquirir las novelas galardonas por Mastodonte.

10.- El autor que consiga alzarse al segundo puesto del certamen contará, además, con una ventaja, pues podrá imponer el argumennto de la novela ganadora del año que viene, detallándolo por capítulos según puede verse en el segundo punto de estas bases.

11.- No se mantendrá correspondencia con aquellos auteres que, habiendo presentado una novela sobre mastodontes sin llamarse Raúl Cibreiro ni vivir en las afueras de París, no hayan sido galardonados por el Jurado de este premio. Sus originales de cuatrocientos diecisiete folios se volverán a reciclar y se entregarán al ganador del concurso para que disponga de papel suficiente para iniciar una nueva novela.

12.- El resto de novelas, o sea, las de tema libre que pretendan optar al segundo premio y sean rechazadas, serán convertidas en papel higiénico y serpentinas,  que utilizará esta editorial según le convenga.

13.- La participación de este premio supone la plena aceptación de cada uno de los puntos de las presentes bases.

JUAN BONILLA (EL ARTE DEL YO-YO)

martes, 16 de noviembre de 2010

JOHNNY Y VIENNA

Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?

Vienna: A tantos como mujeres tú, me imagino.

Johnny: ¡No te vayas!

Vienna: Pero si no me he movido.

Johnny: Dime algo bonito.

Vienna: Claro. ¿Qué deseas oir?

Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado estos cinco años. Dímelo.

Vienna: Todos estos años te he esperado.

Johnny: Y que habrías muerto si yo no hubiese venido.

Vienna: Habría muerto si no hubieras venido.

Johnny: Y que todavía me quieres como yo te quiero a ti.

Vienna: Te quiero como tú me quieres a mí.

Johnny: Gracias.

Vienna: Deja ya de hacerte la víctima,¿crees que yo no lo he pasado mal? Yo no encontré esta casa, tuve que edificarla, y ¿cómo piensas que lo conseguí?

Johnny: No quiero saberlo.

Vienna: Pues yo te lo diré. Por cada madera, por cada ladrillo, por cada piedra...

Johnny: Basta, Vienna, calla...

Vienna: No, tienes que escuchar...

Johnny: Te he dicho que no quiero saberlo...

Vienna: No puedes hacerme callar, no puedes... antes me habría arrastrado para estar cerca de ti...te he buscado en todos los hombres que he conocido.

Johnny: Oye, Vienna, has dicho que tuviste una pesadilla. Lo mismo que yo, pero ya ha pasado.

Vienna: No, no ha pasado.

Johnny: Eres como hace cinco años, no ha pasado nada entre tanto.

Vienna: Eso quisiera.

Johnny: Nada. No tienes que contarme nada porque nada fue real.Sólo tú y yo, eso es lo único cierto. Es el bar del Hotel Aurora, suena la música, celebramos nuestro compromiso, y después de la boda nos iremos de este hotel, lejos, muy lejos. Ríete

Vienna: sé feliz, es el día de tu boda...

Vienna: Cómo te he esperado, Johnny, ¿por qué has tardado tanto?



NICHOLAS RAY "Johnny Guitar" (1.954)

lunes, 15 de noviembre de 2010

HOY ES OTRO DÍA, DE OTRA VIDA

"Te llamaba sólo para quejarme de lo lejos que está el pasado y para decirte que no te he olvidado, aunque puede que te inventara, no lo sé. Puede que el pasado fuera sólo un espejismo que dejamos atrás. Ya, ya lo sé, no es culpa de nadie. Hay que seguir."
Gabriel Noguera

lunes, 8 de noviembre de 2010

LA GRAN LEONARDA

“Si pides un deseo tienes que aprender a desear”. Esta frase decoraba la puerta del frigorífico clase F que Sonia veía cada mañana al servirse un vaso de leche semidescremada. Pero precisamente hoy, la frase, la leche y su desayuno de mierda le parecieron demasiado habladores, tanto, que Sonia acabó atragantándose con las lágrimas y llorando leche por la nariz: “Yo deseaba que se quedara conmigo”.
Pero precisamente hoy, la inscripción le insinuó que todo era culpa suya por no saber desear de verdad:“Lo intenté todo para salvar lo nuestro”.
Pero precisamente hoy, el adjetivo “semidescremada” le provocó una sonrisa que era la mueca de una arcada al pensar que sólo se había esforzado la mitad.
“Lo superaré”.
Pero precisamente hoy, la visión de su desayuno le hizo trizas las ganas de maquillarse. Ella bebía siempre la leche SOLA y FRÍA.

Roberta Pistacho
Para mi querida Roberta, Leonarda y todas las artistas que viven en ella: "si pides un deseo tienes que aprender a desear". He fabricado un ramillete con todos mis deseos para ti , aunque no lo necesitas porque siempre serás una gran mujer entera. Mucho ánimo querida mía.

TONOS POLILLA

Al parecer la vida está construida de tal forma que nadie puede llenarla sólo, pero el mundo siempre anda desordenado y a veces oculta que solemos complementarnos con otros, por eso vivimos ignorándonos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

FILM

Me gustan mucho las pelis antiguas en blanco y negro de cine mudo. Porque mi vida a veces parece eso, una película de cine mudo en la que todo se acelera y sucede muy rápido. Entran y salen personajes, los dejo actuar, les digo que se vayan, deciden irse... Me parece todo increíble porque soy la directora, pero no existe guión y nadie grita “corten”. Y de repente  nadie da las luces, ni dice acción ni adiós, y así la verdad es que es un rollo ser la directora, porque en realidad quizá nadie lo sepa, salvo yo. Y si te nombras y los demás no lo saben, quizá no sea una realidad que existe.

Pero volvamos a las películas antiguas mudas en blanco y negro. Buster Keaton era el mejor, sin duda. La última aparición pública de Keaton fue en el Festival de Venecia de 1965, presentaba la que sería su última película Film, de Samuel Beckett, dirigida por Alan Schneider. Cinco meses después falleció en su casa de Los Ángeles, sólo y un poco alcoholizado, No he podido ver nunca la peli, aunque sé de que va porque lo leí en un libro. Dura menos de media hora y, claro, es muda. Un hombre, en una habitación, pone fin a su vida. No se ve cuando muere ni como se mata, pero después de esa media hora ya nunca habrá nada más.

No he visto la peli, pero sé lo que hay en la habitación: una cama, una manta, un espejo, una mecedora, un gato y un perro en un cesto, un pez en una pecera y un papagayo en una jaula. Un arca de Noé mezquina y llena de soledad, pero no importa, porque la habitación os la tenéis que imaginar desnuda y vacía. Hubo un tiempo pasado, pero resulta muy lejano y está perdido sin memoria.

También sé lo que sucede, en los libros se puede leer casi todo. Con gestos ansiosos y llenos de terror, perseguido por hostigadores invisibles, el hombre tapa con un trapo el espejo, hace salir al perro y al gato, cierra la puerta, cubre la pecera y de paso también la jaula. Luego se sienta en la mecedora y lo normal, se balancea…De vez en cuando se toma el pulso, pero tiene el miedo raro propio de lo que no quieren nada salvo la muerte.Así como está, saca unas fotografías de una cartera de cuero y se pone a observarlas. Son imágenes del ser que había sido. Rompe una por una todas, por la mitad con gran escrupulosidad. Se caen al suelo.

Hasta ese momento no se le ve la cara, eso también lo pone en el libro, sino únicamente las manos, los hombros, su bufanda, las arrugas de la habitación infame, las grietas de una manta. Ya casi al fin aparece su cara, devastada y hundida, con un ojo tapado por un parche negro. Y parece que actor y personaje son el mismo. Probablemente sus últimos días fueron muy parecidos a las horas de aquel hombre en la habitación.


Una frase detestable y manida: “tuvo un destino cruel”. Fue un actor muy famoso en la época del cine mudo; con la llegada del cine sonoro las cosas cambiaron y ya no le contrataban tanto, no supo cambiar con los tiempos o no le apeteció y pronto fue olvidado. Viendo las fotos de sus últimos años es impensable imaginar que de su boca salieran palabras. Su rostro estaba lleno de sombras y surcos como si fuera un mapa mudo antiguo. Murió en un desesperado silencio sin palabras, probablemente en blanco y negro, sin películas.

















martes, 2 de noviembre de 2010

CONCLUSIONES

Desde niña he sentido una fascinación increíble por los pueblos, en todas partes; en la realidad y en los cuadros, en los libros y en las fotos. Cuando viajo en tren, miro y escojo en el trayecto, pueblos en los que quizá podría vivir. Al mismo tiempo, mientras pienso en mi vida perdida en medio de los prados o rocas o en lo alto de las colinas, me invade una sensación penetrante de vértigo y melancolía. He solucionado mis imaginaciones ficticias con los pueblos. He vivido dos semanas en uno y me he embadurnado de una sensación de tristeza de altura. Unido al deseo de vivir en el campo, habitaba en mí con la misma fuerza la sospecha de que si residiera en el campo, me podría consumir de aburrimiento y  soledad. Cierto es que en los pliegues de ese tedio se escondía un encanto secreto: el pensamiento de volver y no abandonar por mucho tiempo la ciudad en la que vivo desde siempre. Ahora, ya en la ciudad, pienso lo  maravilloso que fue tener a mis pies todo el campo, sobre mi cabeza todo el cielo, aunque sepa con seguridad que jamás podré vivir en un pueblo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

NO TENGO FONDO

En ocasiones el fracaso es perderse entre bolsas de basura que no quieren bailar
contigo y el éxito que digan que es bonito pasar las tardes junto a ti. Siempre tienes la oportunidad de ser una fracasada muy divertida.

jueves, 30 de septiembre de 2010

ABSURDO




"Nos convertimos en esfinges, aunque falsas, hasta el punto de no saber ya quiénes somos. Porque, por lo demás, lo que somos es esfinges falsas y no sabemos lo que realmente somos. El único modo de que estemos de acuerdo con la vida es que estemos en desacuerdo con nosotros. Lo absurdo es lo divino.

Establecer teorías, pensadas larga y honestamente, sólo para embestir, después, contra ellas; actuar y justificar nuestras acciones con teorías que las condenan. Trazar un camino y obrar de inmediato de modo tal que, por ese camino, ya no podamos seguir. Gesticular y proceder como alguien que no somos ni aspiramos a ser; como alguien que ni siquiera pretendemos que sea considerado como siendo nosotros.

Comprar libros para no leerlos; ir a conciertos para no escuchar la música ni para ver quien allí va; dar largos paseos porque se está harto de caminar e ir a pasar unos días al campo sólo porque el campo nos disgusta."



Fragmento 23. El libro del desasosiego

jueves, 23 de septiembre de 2010

NO ES LO MISMO

Los opuestos lo comparten todo menos la dirección.
Los números positivos y negativos son iguales excepto en la dirección.
Grande y pequeño son el mismo tamaño pero en sentidos diferentes.
Hacia y desde significan el mismo camino, pero en sentidos diferentes.


Con la  gravedad que hay en esta ciudad...y yo sin fuerza lírica para el impulso.

lunes, 20 de septiembre de 2010

DEDICATORIAS

Esta mañana me enviaron esta carta dedicada y cuando la he leído me he emocionado, porque tengo el mismo concepto de la amistad y la suerte de tener  a personas maravillosas a mi alrededor. A todos mis amigos. GRACIAS.




ROSA MONTERO 19/09/2010 (El País)


Llevo meses intentando escribir un artículo sobre la amistad y siempre me detiene el miedo de no estar a la altura. De que mis palabras no logren merecerse a mis amigos. Las loas a la amistad son un lugar común demasiado común: todo el mundo se calienta la boca hablando de ello (yo también lo he hecho). “Lo más importante en la vida son los amigos”, gorjean alegremente los concursantes más descerebrados de los reality shows o las contertulias más malvadas de la telebasura. Amigos y amistad son hermosas palabras que el uso y el abuso han desgastado.



“Con los años, las amistades se profundizan. Alcanzan un nivel de emoción indescriptible”



Lo de la amistad es como el amor. Todo el mundo cree saber de ello, todos nos consideramos grandes conocedores del asunto, expertos en los sentimientos y en la pasión, cuando, en realidad, son dos materias complejas e infinitas, profundos rincones del ser que uno sólo empieza a entender cuando madura. De jóvenes, de muy jóvenes, amigos y amores te llegan fácilmente, son una lluvia cálida y revuelta, confusa, ligera, amontonada. De joven, de muy joven, en realidad no escoges, aunque lo creas. Te haces amigo y te enamoras de lo primero que pasa. Porque necesitas querer. Somos así, y esa necesidad es conmovedora.



Y luego vas viviendo y te vas haciendo. Con suerte, y con esfuerzo, es posible que empieces a conocerte un poco. Y también vas encontrando a tu gente, a esas personas que se convertirán en tu mundo, en tu territorio. La única patria que reconozco son mis amigos. Es una patria exigente. La amistad requiere atención, entrega, riego constante. Hay que invertir muchas horas en cultivarla. Ahora que soy mayor, sé con toda certidumbre que es el mejor destino que puedes dar a tu tiempo. Es una de las cosas que he aprendido.



Digan lo que digan los animosos partidarios del optimismo vital, envejecer es algo bastante desagradable. Envejecer es perder; pierdes a la gente querida que se muere; pierdes capacidades físicas y, sobre todo, pierdes futuro: con lo hermosa que es la vida, cada vez se te queda más chica por delante. Pero con los años también ganas un par de cosas muy valiosas: sin duda experiencia, y si te lo trabajas, sabiduría, que es la suma del conocimiento intelectual y de la madurez emocional. Pero, sobre todo, ganas ese pasado común con los amigos. Crecer con los amigos, envejecer con ellos, ir trenzando a la espalda, con esos testigos de tu vida, años y años de una biografía compartida, es algo absolutamente maravilloso. Con los años, con los muchos años (yo tengo amigos activos desde hace tres décadas), las amistades se profundizan y agigantan. Alcanzan un nivel de emoción y de veracidad indescriptible.



Porque, con los años, las amistades se prueban de verdad. El tiempo puede herir; hay momentos en los que el tiempo se vuelve salvaje, y muerde y desgarra como una bestia furiosa. Y en esos tránsitos penosos de tu vida, en la angustia, en los problemas, en la desolación y la incertidumbre, los verdaderos amigos acuden a tu rescate. Con tal generosidad, con tal facilidad afectuosa, que realizan auténticas proezas como si en realidad no les costara nada (la última proeza sobrehumana que han hecho mis amigos por mí ha sido ayudarme en un traslado de domicilio y montarme la casa, prácticamente ellos solos, en cinco días). Los amigos te salvan literalmente la vida y lo hacen sin esperar nada, sin alardear de nada, por el puro placer de dar. Modestamente grandiosos.



A veces he jugado a imaginar cuáles serían mis últimos pensamientos antes de morir. Cómo sería el balance de mi existencia. Durante muchos años he supuesto que esas memorias ardientes y finales estarían compuestas por recuerdos de mis amores más apasionados, de la infancia y la familia, quizá de algunos momentos de mi escritura. Pero ahora sé que en ese recuento final brillarán como islas de luz algunos momentos mágicos con mis amigos. Esos regalos de cariño que me han dado, tan inmensos que siento que es imposible merecerlos. Eso también es la verdadera amistad: la sensación de estar felizmente en deuda con los otros. Por todo eso que ya hemos vivido, y por todo lo que todavía viviremos, gracias. Muchas gracias.



jueves, 16 de septiembre de 2010

AMANECERES POLIGONALES

A veces soy feliz en días absurdos, llenos de cansancio acumulado, de tos y estornudos. Esos días guardan el atasco al otro lado de la autopista y los semáforos parece que ofrecen promesas. Entonces no sueño con ser animal casero, con hogares y penas con vistas al mar. Y me creo  lagartija que hace cabriolas en rocas volcánicas con los sueños nerviosos, moviéndose de tan vivos. A veces es mi medida de tiempo preferida.

domingo, 5 de septiembre de 2010

CIEN AVIONES TRISTES Y UNOS LABIOS POR DESPEGAR

Hay una frase famosísima de Baudrillard que dice: "La seducción plantea espectáculo, escenario y un espectador que sea cómplice del engaño". Los controladores de querubinas me cuentan a destiempo que ya saben prescindir del amor: "Ese sentimiento ridículo acompañado de movimientos sucios" que diría Téophile Gautier.
Las apariencias no sólo se guardan, también son las que mandan... hoy escribo un cuento de hadas ajeno con una sola palabra:
- Apágame.

jueves, 2 de septiembre de 2010

SE BUSCA: SEPTIEMBRE

En la Antigüedad Bien y Belleza eran términos asociados. Hoy es difícil afirmar que algo bello es necesariamente bueno. Esta disociación quizás ha vuelto frívola a la belleza. Se busca la belleza con ansiedad, como para calmar un vicio. Quizás este cambio de significado es lo que nos permite dudar de la belleza como valor absoluto. Según W.T.J. Mitchell: “hay una gran diferencia entre lo buscado, lo que se ve y su lectura, porque esto último depende de lo que nuestros ojos se han acostumbrado a ver y nuestras mentes a interpretar”.
Mis ojos interpretan pero no me acostumbro a ver ciertas cosas. A veces no busco lo que veo y es difícil afirmar que es bueno si tan sólo sirve para calmar ciertos vicios. La verdad suele estar llena de bellas mentiras con una vida muy corta. Voy a dedicarme a mirar por la ventana para que la realidad sin belleza y bondad no me pueda rozar.

martes, 24 de agosto de 2010

ME DA IGUAL. NO ME DA. ME DA.

El joven mosquito soñó con ser cantante de rock pero nunca imaginó morir de aplausos
LUIS ALFREDO BRAVO

sábado, 21 de agosto de 2010

TODOS LOS JAIMES

Hoy es el cumple de mi maravilloso hermano Jaime. Además ha nacido Jaime Melero JR, hijo de mi querido amigo Jaime. Hoy es el día de los Jaimes importantes de mi vida.

A MENUDO




A menudo trato de escribirte, flautista, pero claro, me olvido de que a ti sólo se te pueden mandar palabras del revés, y me atranco en una coma, que se me hace un muro. A menudo quiero verte, flautista. A menudo quiero que me veas.
(Madrid. Cualquier día, abril, inicio de milenio. En el autobús, dentro de mi espina dorsal)
A menudo
tengo sueño,
duermo poco
y
me estirazo mejor que los gatos.
(pese a ello,
el análisis de mis átomos
no ofrece ninguna garantía
de que yo sea la reencarnación
de una felina egipcia).

A menudo
son las cinco de la tarde,
o me subo en un autobús
atestado de un no sé qué
que me ralentiza,
y me pasea por una carretera nueva
(como en muchas fotos seguidas).

Frecuentemente
me levanto
una vez que ya estoy acostada;
enciendo la luz y compruebo
que continúo conmigo.
(Siempre pongo una excusa,
como mirar la hora. O beber agua.
O agarrar un muñeco.
Todo menos reconocer
que temo abandonarme
cualquier día).

De un tiempo a esta parte
ando recorriendo la esfera de Plutón
mientras el tiempo pasa
(o yo de él, aún no se sabe).

En el supermercado
suelo dejarlo todo sin comprar,
y la comida caliente,
ay, la comida caliente...,
de poco tomarla
comienza a darme gases
(el amor, esporádico y en desuso
me da agujetas).

Últimamente
recuerdo todo lo que sueño,
(incluidas pesadillas);
últimamente -decía-
me llaman antiguos amores
y nuevas adquisiciones amatorias
(conforme van llegando
los voy metiendo,
uno a uno,
entre paréntesis).

De un tiempo a esta parte
discuto aún menos
de lo que ya
os tenía acostumbrados
y mi tranquilidad viene conmigo
(o yo con ella, aún no se sabe)

Pero en este abril
hay algo fundamental:
me paralizan la palabra
dos criaturas,
el jardinero,
el flautista.

A menudo,
el jardinero llama a la puerta,
entra rápido de abrazos
de esos de los que no se huye.
Mi ofrenda floral
queda siempre en el arca.
El jardinero se va,
a sembrar otros vientos,
dejando encima de los manteles
una sensación:
que soy Tierra
("Tierra tan sólo, Tierra").

A menudo,
el flautista deja de llamar al móvil,
pero lo hace con su música,
"jazz brasileiro, Carmentxu".
Me mira -como serio-
desde las fotos
y cuando me piensa
lo hace tan fuerte
que me acaba doliendo la cabeza.
(...todo el mundo debería conocer
al flautista;
todas las mujeres
tenemos el derecho
de verle la sonrisa,
al menos una vez en la vida,
como el que va a la Meca).

De un tiempo a esta parte,
ningún señor educado de veintipocos
-que es un niñato al cabo-,
llama a la puerta,
"joder, otra vez, qué pesaíto"
y me anda endulzando
la incoherencia
y otras partes impúdicas
con nata y piruletas.
(Con la venia de Manrique,
a menudo me alegro
de que ese tiempo
haya pasado).

A menudo
vivo,
míster Aquiles,
señor Sansón,
con el flautista,
el jardinero,
el sueño
y los sueños,
(eso, y los sueños),
por algún rincón
de tu cuerpo.
(¿el talón?
...
¿el cabello?).

© carmen camacho

lunes, 9 de agosto de 2010

LA VERDAD INVISIBLE DE LO VISIBLE


La vida cómoda y anodina es... cómoda y anodina. No te hace sentir la necesidad de un cambio brusco.

viernes, 23 de julio de 2010

A VECES

Quería contar algo interesante, como esas historias que pasan en las series de televisión, que son interesantes, precisamente, porque no suelen ocurrir. En una vida normal y corriente, hay situaciones que no llegan, y si suceden, aparecen a una escala tan pequeña que resultan desprovistas de gracia.
¿Qué podría ser interesante a estas alturas?
Entonces, no había series. La películas que veíamos, siempre me parecían un rollo, no entendía nada, no me podía concentrar. Sólo podía sentir el calor de su cuerpo en la butaca de al lado. Es bonito sentir el calor del cuerpo de quien te gusta. Después, caminábamos y reíamos. Los dos habíamos hecho cosas que no podíamos contar a nadie. Lo sabíamos. Por eso no parábamos de hablar de cualquier tontería, como si no hubiera ocurrido nada. Paseábamos, uno al lado del otro, contentos y felices. Sin darnos cuenta, a veces, nos cogíamos de la mano.

martes, 20 de julio de 2010

EL CULTO AL PLACER


BUENOS DÍAS TRISTEZA- (Un bello comienzo)

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento. Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."
(Párrafo primero de la novela Bonjour, tristesse, de Françoise Sagan)


Procedente de una familia de clase acomodada, Françoise Sagan se vio seducida por el modelo de vida que ella misma proponía a través de sus obras: un espíritu de culto al placer y a la ociosidad de los casinos y las fiestas galantes, cuyos excesos eran descritos por la autora con cierta ironía.
En el verano de 1954, apareció editada su primera novela Bonjour, tristesse, escrita el año anterior cuando Sagan tenía apenas 18 años. La publicación del libro se vio rodeada de una gran polémica a causa de la escabrosa temática que abordaba y de la juvenil edad de la escritora.
Los protagonistas de esta historia son Raymond, un padre viudo y maduro que se entrega continuamente a conquistas amorosas, y Cécile, su hija adolescente de 17 años que empieza a vivir el despertar sexual. Ambos son seres frívolos y egoístas que se profesan un mutuo respeto y complicidad en su costumbre común de seducir a los demás. Como todos los años, van a pasar juntos el verano: esta vez a un chalet alquilado en la costa sur de Francia. Allí se entregan a la vida despreocupada y alegre hasta que, cierto día, se presenta como invitada Anne Larsen, una mujer seria, disciplinada y culta, amiga de la difunta esposa de Raymond. Desde su llegada, Cécile presiente una amenaza que le estropeará las vacaciones y su incipiente relación amorosa con Philippe. Los temores se hacen verdaderos cuando su padre le comunica su intención de casarse con Anne, quien, desde ese preciso instante, introducirá un adoctrinamiento muy severo en la disipada existencia de estos dos personajes.

Como venganza por su intromisión en las relaciones entre padre e hija, Anne se ve sometida a las perversas maquinaciones de Cécile, que tiene el propósito de poner punto final a los planes de boda de Raymond y de restablecer el desorden moral propio de su habitual vida bohemia. La joven manipula a su padre para que reanude su romance con una de sus antiguas amantes. Desgraciadamente, su esfuerzo tiene trágicas consecuencias: en un arrebato de ira y humillación ante la laxitud moral de Raymond, Anne huye del chalet en su coche y sufre un accidente mortal en una curva de carretera. El desalentador resultado provocará remordimientos en Cécile, despertándole un sentimiento que jamás había experimentado: la tristeza. Será el precio que su conciencia tendrá que pagar por todos esos años de frenesí vitalista e irresponsable.

"Entonces pensé que, con su muerte, Anne se manifestaba —una vez más— distinta de nosotros. Si mi padre y yo nos hubiéramos suicidado —suponiendo que hubiéramos tenido valor para ello—, nos habríamos disparado un tiro en la cabeza, dejando una nota aclaratoria con el fin de que los responsables no volviesen a pegar ojo en la vida. Pero Anne nos había hecho el suntuoso regalo de dejarnos una enorme posibilidad de creer en el accidente: un lugar peligroso, la inestabilidad del coche… Un regalo que, por debilidad, no tardaríamos en aceptar. Y además, si hablo ahora de suicidio, no deja de ser fantasioso por mi parte. ¿Puede alguien suicidarse por seres como mi padre o como yo, seres que no necesitan a nadie, ni vivo ni muerto? Mi padre y yo, por lo demás, siempre hablamos de ello como un accidente."



Aunque, en apariencia, Buenos días, tristeza pueda resultar un drama intrascendente, estamos, en realidad, ante un revelador estudio sobre la vida disipada de una clase social y sus consecuencias éticas y, al mismo tiempo, también ante una reflexión —quizás poco profunda, pero no irrelevante— sobre el conflicto entre la búsqueda del placer y los remordimientos que, de ella, pueden desprenderse por la vía de una conducta moral irresponsable. El placer implica ensuciarse las manos y la mente, estar amenazado; a veces hay en él, miedo y asco, aversión a uno mismo y fracaso moral. El placer es un trabajo duro; no todos, quizás ni siquiera la mayoría, soportan encontrárselo.

lunes, 5 de julio de 2010

APRENDER

Nunca he sabido cosechar los frutos de la rutina, por eso me he convertido en una romántica de Casa de Socorro.

viernes, 2 de julio de 2010

ESPECIES MIGRATORIAS

Este cuento me ha fascinado.

ESPECIES MIGRATORIAS- PILAR ADÓN
La señorita Ramírez nació en Tijuana. Tiene cerca de setenta años, pero sigue siendo señorita porque nunca se casó. Enseña unos dientes oscuros cuando afirma que ya no lo hará jamás: los hombres que ha conocido en su vida han sido demasiado aburridos o demasiado cobardes.
Se mueve con discrección por los pasillos con poca luz. Sabe espiar por los ojos de las cerraduras. Tiene buen oído y, lo más importante, un coche que conduce su amigo, el sargento Job, que se detiene con suavidad cerca de la primera chica que atrae la atención de la señorita, y habla por ella: "Sube.". Y la chica obedece mientras la señorita repite que no quiere que nadie insulte a sus muchachas. "No se está muy bien ahí fuera", dice. Por las tardes pasean en grupos por la carretera. Ella avanza más deprisa, sin querer ver el brillo que los faros de los cochen producen en los ojos rasgados de sus chicas. Algunas se cogen de la mano y se aprietan los dedos con fuerza. Ésa es sólo una de las pruebas que la señorita Ramírez impone antes de seguir. Si quieren largarse, ése es el momento.
Pero no se van. Tras un buen baño y tres palabras de consuelo, todas cambian. Unas horas en la casa y ya parecen cándidas maestras de escuela. Y si alguien, alguna vez, pregunta que por qué sólo chicas orientales, la señorita sonríe con sus oscuros dientes, y dice: "¿No lo sabe? En China no quieren niñas".

martes, 29 de junio de 2010

ZIG ZAG

Definitivamente, nunca dijeron cuando termina esto. Así que no se me ocurre nada mejor que girar y experimentar hasta que algo termine por ocurrir, aunque traiga alguna consecuencia residual. Las historias empiezan pero en algún momento también terminan. No importa demasiado de qué color son las fichas, todos jugamos. Voy a hacer cómo si no mirase, total, me siguen quedando cuatro sentidos para doblar esquinas, espaldas e ilusiones hasta acabarlas. Voy a hacer cómo si existiera otra manera de hacerlo y si no la descubro tampoco tiene tanta importancia, aunque con los ojos cerrados siempre he tenido dificultades para recordar nombres.
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viernes, 25 de junio de 2010

COCINA JAPONESA

Creo que la cocina es el lugar del mundo que más me gusta. En la cocina, no importa de quién ni cómo sea, o en cualquier stio donde se haga comida, no sufro. Si es posible, prefier que sea funcional y que esté muy usada. Con los trapos secos y limpios, y los azulejos blancos y brillantes. Incluso las cocinas sucísimas me encantan. Aunque haya restos de verduras esparcidos por el suelo y esté tan sucio que la suela de las zapatillas quede ennegrecida, si la cocina es muy grande, me gusta. Si allí se yergue una nevera enorme, llena de comida como para pasar un invierno, me gusta apoyarme en su puerta plateada. Cuando levanto los ojos de la cocina de gas grasienta y del cuchillo oxidado, en la ventana brillan estrellas solitarias. Sólo estamos la cocina y yo. Pero creo que es mejor que pensar que es este mundo estoy yo sola. Cuando estoy agotada suelo quedarme absorta. Cuando llegue el momento, quiero morir en la cocina. Sola en un lugar frío, o junto a alguien en un lugar cálido, me gustaría ver claramente mi muerte sin sentir miedo. Creo que me gustaría que fuese en la cocina.…” Así comienza Kitchen. Mikage está sola en el mundo. Todas su familia ha ido desapareciendo poco a poco. Mikage deambula por un apartamento vacío y lleno de recuerdos que jamás volverán. En la cocina vieja y limpia; acogedora y cálida, se duerme junto al ruido casi amniótico de la nevera de su abuela.Hay historias simples. Hay libros que si te preguntan, no sabes decir con exactitud de qué tratan. Kitchen (1987) de Banana Yoshimoto, es uno de ellos. Trata sobre la muerte, la soledad, la búsqueda de la tranquilidad, las conexiones, las preguntas sin respuesta, los sueños y las personas que entran y salen de nuestras vidas. Eso y mucho más. Con un estilo, similar a un haiku. Con pocas palabras que dicen muchas cosas. Los personajes de Yoshimoto no hablan mucho pero sienten de manera intensa y se pueden comunicar a traves de los sueños. Son vidas desoladas que se embarcan en silencios en ocasiones desafortunados. Mikage casi no existe, cuando se muere la última persona de su familia. Está completamente sola en el mundo, tan sola que difícilmente puede sentir algo. Mikage se mueve por paisajes oníricos sin llegar nunca a una declaración concreta de lo qué está pasando realmente. La vida es cruel pero también generosa y una mañana recibe la visita de Yuichi, dueño de la floristeria donde su abuela compraba flores todas las semanas. El joven le insiste para que se vaya a vivir con él y su madre, un travesti que tiene un bar en el centro de Tokio. Los procesos son largos y la repetición de un acto puede llevar a un entendimiento mejor. Los orientales dicen que la repetición de un mantra puede llegar a abrir los centros sutiles que cada persona tiene en su cuerpo. Mientras habita en la casa de su familia de mentira, Mikage va encontrando la tranquilidad en la cocina. Allí empieza a cocinar como terapia y se inventa una nueva filosofía que consiste en poner atención en todos y cada uno de los detalles. Repitiendo las operaciones realizadas dentro de la cocina, Mikage busca ordenarse de nuevo ella misma. El espacio es en realidad un correlato para contar cómo lentamente las personas van sanando después de un tsunami personal.
"Podría pensarse que era algo extraordinario pero también podría pensarse que era algo sin importancia. Y que era un milagro y, tambien, que era algo natural.
Sea como sea, guardo en mi corazón una emoción suave que desaparece cuando se expresa con palabras. El futuro es largo. En las noches y mañanas que irán sucediéndose, alguna vez, quizá este momento se convierta en un sueño"
Los protagonistas de Kitchen son absolutamente fascinantes. Eriko, la madre travesti tiene una sabiduría inquietante y lanza frases que uno quisiera escuchar en el peor de los momentos. “El mundo no existe sólo para mí. El porcentaje de cosas amargas que me sucederán no variará. Yo no puedo decidirlo. Por eso comprendí que es mejor ser alegre”. Frases simples pero certeras, que pueden estar al borde del cliché. Pero todos sabemos que los clichés son casi las únicas verdades universales que van quedando en el mundo.
BANANA no se llama realmente Banana. Su verdadero nombre es Mahoko Yoshimoto y es hija de un conocido filósofo japonés y hermana de una dibujante de manga. Comenzó a escribir cuando estaba estudiando literatura en la universidad y un día decidió que se llamaría Banana porque le gustaba mucho la flor de ese fruto.
El segundo cuento de Kitchen, “Moonlight Shadow”, ganó un concurso literario en la Universidad de Japón. Banana tan sólo tenía 21 años. La novela fue escrita cuando trabajaba de camarena en un restaurante, durante los descansos que le daba su jefe. Yoshimoto ha desplazando a escritores como Oe Kenzaburo, dentro del siempre mutante mercado japonés. Su prosa es suave y sosegada. Los personajes de Yoshimoto se mueven como en duermevela con los sentidos adormecidos, con los pasos livianos. Episodios cotidianos son descritos con una ingenuidad encantadora. Hay gente que tiene ese don. Que transforma los actos rutinarios en escenas iluminadas, en epifanías aclaratorias.

Leer una novela de Banana Yoshimoto, imagino, debe ser parecido a entrar a un templo budista, o escuchar la banda sonora de Lost in Traslation caminando por las calles atestadas de Tokio, amortiguando el ruido como si caminaras debajo del agua. Sus personajes evolucionan de manera positiva, pero antes, pasaron por el lado más oscuro y personal, un lugar comatoso donde no se está ni muy vivo ni muy muerto, sólo se está.


Algunos críticos hablan de los libros de Yoshimoto como la perfecta síntesis de los jovenes nipones: provienen de una cultura ancestral pero en los albores del siglo XXI, tienen la profundidad de un tamagochi y la capacidad comunicativa en niveles casi básicos. Hikikomori es la palabra japonesa que se ha usado para describir a jóvenes que rehusan a mantener contacto social por meses o años y se evaden de todo. La presión social al éxito y la incapacidad de respuesta, sumado a factores típicos de la adolescencia, han hecho de los Hikikomori un fenómeno muy generalizado en Japón. Tal vez la única respuesta posible a la sociedad en la que vivimos sea volverse hacia dentro mirando hacia afuera.
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jueves, 17 de junio de 2010

MIS MUJERES PREFERIDAS. GEORGE SAND:LA PRIMERA DANDY

Los orígenes de George Sand son novelescos. Aurora Dupin (su verdadero nombre) era bisnieta del rey de Polonia y nieta del Mariscal de Saxe, por vía bastarda. Los aristócratas del siglo XVIII solían tener hijos con queridas y cortesanas, esos niños quedaban relegados a una extraña situación; eran ricos y privilegiados de segunda clase. Su abuela paterna, gran lectora de Rousseau y Voltaire, sólo tuvo un hijo Maurice, el padre de Sand. La madre de la escritora era una francesita mantenida de un general, hija de un vendedor de pájaros del Sena, que había sido bailarina y prostituta. Se enamoraron de manera pasional y se casaron cuando Aurora estaba a punto de nacer, con la oposición total de la abuela paterna, una mujer dominante que más tarde amaría a esa nieta como el bien más preciado de su vida.

Su padre murió joven y su madre a causa de la terrible perdida tuvo descompensaciones mentales y decidió dejar a la niña con la abuela cultísima y de armas tomar. La niña recibió una educación privilegiada mientras comenzaba a desarrollar un comportamiento rebelde: usaba pantalones porque era mucho más cómodo, montaba a caballo sin compañía (algo impensable en la época) y estudiaba anatomía; una profanación absoluta en aquellos momentos. “Ni la estúpida coquetería ni el deseo de gustar a todos los hombres dominan mi ser” diría de sí misma. Su espíritu rebelde y libre hizo que la enviaran a un convento de monjas inglesas, donde pasó tres años.
La idea de vestirse como un hombre para andar libremente por París se la sugirió a Sand su propia madre: “Cuando yo era joven a tu padre se le ocurrió que me vistiera como un muchacho. Mi hermana hizo lo mismo, y así íbamos a todos lados a pie, con nuestros maridos, al teatro. Significó una gran economía en nuestros hogares”.“La idea al principio me pareció divertida y después muy inteligente. Como ya había estado vestida de varón en mi infancia y había salido a cazar con blusa y polainas no me resultó nada difícil volver a una vestimenta que no era nueva para mí. En ese entonces la moda ayudaba bastante. Los hombres vestían unas largas chaquetas rectas, que caían hasta los talones.(...) De modo que me hice hacer una chaqueta de grueso paño gris, con el pantalón y el chaleco iguales. Con un sombrero gris y una gruesa corbata de lana parecía un estudiante de primer año. No puedo expresar el placer que me produjeron mis botas, hubiera querido dormir con ellas (...). Con esos pequeños tacos herrados me sentía firme sobre el piso. Recorría París de punta a punta. Me veía capaz de dar la vuelta al mundo. Salía con cualquier tiempo, volvía a cualquier hora, iba a la platea a los teatros. Nadie me miraba ni desconfiaba de mi disfraz. (...) Pese a que en este extraño modo de vida no había nada de lo que yo pudiera avergonzarme, lo adopté teniendo clara conciencia de las consecuencias que podía tener sobre mi reputación y las condiciones de mi vida.(...) Sin embargo, parecía que el destino me empujaba. Lo sentía imbatible y estaba decidida a que así fuese; no un grandioso porvenir, era demasiado independiente en medio de mi fantasía para alimentar cualquier tipo de aspiración, sino tan sólo un destino de libertad espiritual y aislamiento poético, en una sociedad a la que no pedía más que olvido y condescendencia para que me permitiera ganar mi pan cotidiano sin esclavitud.” (Tomado de George Sand: Historia de mi vida, Parsifal, Barcelona,1990).


Al enfermar la abuela todopoderosa, Dupin salió del convento para volver al castillo familiar. La abuela no quería morir sin casarla. Su voluntad se cumplió y Sand se casó con Casimir Dudevant, un tipo bastante asqueroso, mujeriego y violento que disfrutaba ridiculizándola en público. Fue desvirgada de mala manera y sus relaciones sexuales no mejoraron con el paso de los años. En ese período de tiempo tiene dos hijos. Con la tranquilidad que da una herencia familiar, decidió pasar del marido y comenzar una nueva vida buscando el placer que no había encontrado dentro del matrimonio. Una anécdota curiosa es la que protagonizó su esposo antes de morir. Dudevant pidió al gobierno una orden de condecoración por haber tenido el coraje de aguantar públicamente el peso de su mujer. Y otra situación difícil de vivir: la escritora tuvo que sacar del colegio a su hijo adolescente porque todos sus compañeros decían que su madre era una “putaine”.

Al iniciar su carrera como escritora, cuando no era más que una aprendiz, presentó un manuscrito a un editor para que le diera su opinión. Después de leerlo, éste le respondió que una mujer no debería escribir y le aconsejó: “Querida señora, no haga libros, haga niños”. Desde ese día Sand se dedicó a desafiar las costumbres de su época y a demostrar que las mujeres podían tener una vida diferente. Su primera obra Indiana firmada con el que sería su pseudónimo para siempre “George Sand” fue un éxito arrasador.

Además de cuentos y obras de teatro, las novelas se sucedieron una tras otra: Valentina, Lélia, André, El marqués de Villamar, Consuelo, Mauprat, La charca del diablo, La pequeña Fadette, Francisco el Expósito, Ella y Él… Su estilo con el paso del tiempo se volvió más depurado, hasta llegar al período del impecable realismo campesino de Francisco el Expósito, una verdadera obra maestra sobre una joven molinera que cría un niño abandonado y una vez viuda termina casándose con él.


Mujer, muy mujer, disfrazada de hombre. Fue una romántica incurable para la cual los amigos y los amores lo eran todo.

La vida sexual de George Sand fue increíble. Fue una gran experimentadora e imaginadora que primero escribía y después ensayaba y vivía. En su vida sentimental hubo de todo: un matrimonio frustrante, que dio paso a un idilio con un joven escritor de 19 años, Jules Sandeau, que se colaba en su château por la noches para quedar ambos exhaustos y llenos de mordiscos, después de largas sesiones de sexo. Hubo también un amor lesbiano con una cantante de ópera Paulina Viardot-Garcia, que duró un suspiro “el inicio de un do de pecho”, porque Sand confesó que no soportaba durante mucho tiempo la compañía de ninguna mujer (no porque las considerara inferiores sino porque le parecían demasiado nerviosas). Una relación tormentosa con Musset con el que viajó a Venecia para vivir un idilio apasionado que se convirtió en una pesadilla, ya que ella enfermó y cuando se curó, fue él quien cayó enfermo. Entre medias apareció el médico que curó al poeta neurótico y se convirtió en el nuevo amante de Sand. Hubo bochornos, como el fallido intento con el donjuanesco escritor Prosper Mérimée (el autor de Carmen) que se jactaba de sus proezas en la cama, pero que con Sand no tuvo éxito, lo cual fue vox populi. Hubo varias relaciones con hombres más jóvenes en los cuales George Sand desplegaba una gran ternura maternal. Pero la mayoría de las veces, las relaciones que buscó Sand estaban llenas de varios componentes: erotismo, amistad, afecto físico, y grandes conversaciones o escritura epistolar. Si tuvo una lista sustanciosa de amantes de gran prestigio artístico e intelectual, era porque el tipo de relación que establecía aunaba el corazón, el sexo y el cerebro, en una mezcla indivisible. Todos los testimonios coinciden en que era más bien tímida y modesta, pero una vez instalada la chispa del carisma, establecía relaciones humanas profundas, inolvidables.

George Sand no era bonita: tenía unos ojos negros enormes e inolvidables, tal vez saltones, una señora nariz, una boca grande y deforme para el gusto de la época. El hecho de no haber sido una belleza y sin embargo haber sido tan amada y asediada por hombres jóvenes, habla de su inteligencia y del profundo magnetismo que su personalidad irradiaba.





Sin duda, el romance de su vida fue con el compositor y pianista Frédéric Chopin. No fue un amor a primera vista. El día que Liszt los presentó, Federico se escandalizó por la apariencia de aquella mujer masculina: ¿es una mujer? A su vez ella al percibir los modales femeninos de él preguntó: ¿Es una señorita? En el inicio de su relación llevaron una vida muy lúdica: jugaban cada noche al billar, se intercambiaban sus creaciones, se bañaban en el río y realizaban paseos por la campiña francesa. Sin embargo, salvo el primer año, prácticamente no tuvieron relaciones sexuales (el sexo no era el fuerte de Chopin), aunque nadie puede dudar de la intimidad física que mantenían. Quedan múltiples testimonios de cuánto amaba George a su “ángel”, a quien también llamaba Chopinet. Dicen que las mejores piezas de Chopin fueron compuestas durante su relación con Sand.
La admiración que sentían el uno por el otro fue mutua: George era mucho más que la enfermera del joven que esputaba sangre. Coordinaban los horarios: cuando él se iba a dormir, ella se quedaba escribiendo sus novelas hasta altas horas de la noche... Durante todos esos años, la tuberculosis del músico polaco no contagió a su mujer, a pesar de que, sin pruebas fehacientes, mucha gente daba por descontado que la tuberculosis era una enfermedad infecciosa. En efecto, cuando Chopin, Sand y los hijos de ésta pasaron Un invierno en Mallorca (en 1838, viaje relatado en el libro de este nombre), los mallorquíes, debido al mal del músico, los rechazaron como a la peste. El extraño y bohemio grupo tuvo que alquilar para vivir unas celdas en un monasterio abandonado, con algunos ex -monjes locos rodando por allí: la famosa Cartuja de Valldemosa.
Sand vivió y sobrevivió a casi todos sus amantes mientras escribía sin parar: "La belleza exterior no es más que el encanto de un instante. La apariencia del cuerpo no siempre es el reflejo del alma." Murió a los 71 años, en junio de 1876, rodeada de su familia.

miércoles, 16 de junio de 2010

POÉ

Aeropuerto Poé es una playa nudista. A 20 metros de Poé pasa un caminito, pero si sales desnuda al camino te ponen una multa. Entre todas las fronteras los aeropuertos son los países de nadie. En estos lugares la gente actúa de manera diferente. Está bien visto refugiarse en la soledad y divertirse haciendo preguntas idiotas sobre los destinos que anuncian los paneles iluminados. Son los únicos lugares en los que se pueden vivir esfericamente en muchas direcciones y ese sentimiento produce una excitación infravalorada; es tan increíble volar sin arrepentimientos. En los aeropuertos todos somos de fuera. Por eso me gustan tanto. Por eso me fascinan las personas que son países de nadie. Si sales desnuda de sus vidas jamás te ponen multa.