jueves, 15 de abril de 2010

CUÍDATE



En realidad todos buscamos lo mismo: atención. Algunos la requieren de manera sencilla, otros sin embargo no pueden vivir sin llamarla. La atención se presenta de muchas maneras. Mi favorita es en forma de mensaje. Me encantan.

Sophie Calle publicó un libro titulado “Cuídate”. Pessoa ya lo decía y lo he puesto en este blog muchas veces: “Todas las cartas de amor son estúpidas”. La señora/señorita Calle escribió una novela cuyo tema era la interpretación de un mail que había recibido “Prenez soin de vous” (Cuídate). En el libro pide a 107 mujeres que le ayuden a interpretar el mail. Lo analizan, lo comentan, lo representan, lo bailan, lo cantan, lo disecan, lo agotan. Una excusa como otra cualquiera para compartir un fracaso sentimental. Por culpa de ese libro cada vez que un hombre me dice "Cuídate" en mi cabeza se traduce como "Muérete".


Durante años copié en mis libretas un mensaje que hasta hace bien poco no descubrí de quien era. Jamás me cogió el teléfono. Comenzaba así “Metámonos dentro del beso más furioso…”, revisando estos días mis libretas volvió a aparecer aquel mensaje. Lo recibí un sábado en las Vistillas a mi hora preferida. Me gustaría mucho decirle a quien me envió el mensaje que tardé mucho tiempo en saber quien era, pero que al final lo descubrí, y que como es habitual en él, que palabras tan bellas. Como sé que en ocasiones se ha pasado por aquí con forma de marinero, me hace ilusión pensar que por fin sabe que lo sé. Aunque dadas las horas de aquel mensaje quizá fuera tan sólo un error, hipótesis que puede ser absolutamente cierta, pero si Sophie escribe un libro sobre un mail que dice “Cuídate”, yo puedo pensar lo que me de la gana de mi mensaje. Por si acaso, desde aquí un cariñoso cuídate, eso sí, profundamente literal.
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