Era agosto. En Madrid, a las cinco de la tarde y en la calle, tan sólo se encontraban las motitas perladas de sudor que florecían en la boca de la Niña Clavel. No era una reunión de trabajo, pero todos acordaron quedar allí para convertir El Central en un chiringuito de playa y acera. Estaba cansada. Había desgastado el verano en cenas con hombres sin heridas ni pensamientos profundos. Allí se encontraron. La Niña Clavel, todavía podía decir tranquila la edad que tenía, el cuerpo de él, ya superaba la suya. Hay personas que castigan la noche con todas sus ganas y sus venas. Había un torero judio, un mejor amigo y una muchacha que ponía miel a las frases banales. No podía quitar la vista de su pecho y su pegatina: Biblioteca Nacional. Él movía sus manos como si fuera el aire acondicionado de la sala y bebía como si su cuerpo tuviera la sequía de un erial. Cogió una servilleta y le escribió:- Eres la serpiente más bonita del país de las hadas.
Ella garabateó al lado:
- ¿Todo imaginación?
Ya no hubo más tarde sin ellos y toda la conversación se convirtió en un nosotros tan de mentira como las películas de sobremesa de Antena 3. Era un Don Quijote bello y moderno, abstraído y abstracto, alargado y genial. En cada uno de sus movimientos dejaba claro y latente el Prohíbido.
Desde entonces la Niña Clavel sabe que es para los politóxicomanos lo que la Pasionaria para la revolución social. Ser la musa de los excesos es un peso muy grande. A veces no es bueno ponerse rimmel, los daños colaterales acaban estropeando el pelo y otros aspectos que ni siquieran son poéticos.
Hoy mi amigo Oscar, uno de mis poetas preferidos, habla de "Proyecto N" en su blog. Me ha hecho mucha ilusión y lo quería compartir con todos.
Te dejo muchos besos querido hombre azul.
Una musa nunca es excesiva, TRIL.
ResponderEliminarEncantado de volver a saber de Niña Clavel, un placer encontrármela tan guapa y vagabunda...
ResponderEliminarlos "daños colaterales" son soportados con hidalguía nata en una musa, nació con ese don y sabe llevarlo, no temas...el cansancio es normal en los mortales, pero la musa se desempolva y vuelve al rodeo...siempre.
ResponderEliminarUna pregunta, el "hombre azul" es como los "príncipes azules"? porque como dicen por acá...siempre destiñen...
Espero que no nos ahoguen los excesos el proximo fin de semana querido Llur.
ResponderEliminarQué bien que te haga ilusión la vuelta de la Niña Clavel, a mi también me gusta ese personaje Dani. Muchos besos.
Qué cosas tan bonitas dices Emma. El hombre azul es tan especial que puede ser del color que se proponga, además es mucho más divertido que los príncipes, te hace reir sin desteñir ni nada.
Más besos
La musa de los excesos... Me gusta. Me imagino que ya no es como las de antes. Nada es como lo anterior. La musa transmitirá al artista a través de una jeringuilla.
ResponderEliminarGracias por tu comentario.
He cambiado la letra. Me lo habían dicho otras veces: "cambia la puta letra que no leo un carajo"
Espero que ahora se vea mejor.
Un saludo! :)
Me encata la Niña Clavel y sus peripecias...
ResponderEliminarEmmagunst, soy de los que a veces se duchan con detergente micolor para mantener el bronceado...pero solo me parezco a un principe en el color(del blog);-)
La musa sabiniana de los excesos ha hecho que me detenga a leerte.
ResponderEliminarEn tu texto, que me ha gustado, leo también "daños colaterales". Lo he leído, y es cierto, mientras escuchaba la canción de Dani Flaco, "daños colaterales". Qué casualidad.
Seguiré viniendo por aquí...
Hasta pronto.
Mario