lunes, 10 de mayo de 2010

SI SUPIERAS QUE NUNCA HE ESTADO EN LONDRES, VOLVERÍAS DE TOKIO

He leído este libro con sensación de empacho de ideas que me han encantado, aunque no me interesen las frases de Bryce Echenique y Ray Loriga de su portada que por otro lado juntos me distorsionan como lentejas asadas en zumo de lejía.

Me gusta por:

Apenas alguien tiene una deformación de la realidad, ya tiene ideas propias:

Hola, Jochi:No te lo vas a creer, pero te estoy escribiendo. De un tiempo a esta parte, tu dirección de correo me ha valido para sacar lo mejor de mí misma. Ya no eres un ser humano, sino una amistosa dirección de correo electrónico a la que le cuento mis planes y algún que otro resquemor. To: Jochi. Eso es lo que eres. To: Jochi. Nada más que un botón de enviar. No me acuerdo de tu cara ni de tus manos ni de tu guitarra. Cuando pienso en ti lo único que veo es la opción `guardar en borradores´. Hay que ver cómo has evolucionado de un tiempo a esta parte. Antes ibas a la papelera de reciclaje directamente, así que no te puedes quejar, has encontrado tu sitio”.
La protagonista es, pero a veces no está:
"Cuando se acabó, cuando repartimos lo de cada uno, me tocó quedarme conmigo y eso es algo que aún no he querido perdonarte, Jochi."
Es muy difícil saber que hacer con todo lo que uno tiene dentro y un recurso bueno es la mentira:
“¿Por dónde íbamos? Sí, ya sé… Te decía que yo quiero ser buena y caerte mal. Será por eso que últimamente ando escribiéndote correos que nunca te mando, como éste, y en su lugar te escribo mensajes cortos del tipo: ‘Hola, Jochi: Acabo de volver de Londres y me lo he pasado fenomenal, mi vida es una locura. ¿Cómo estás tú? Besos, Ágata’.
La gente se asusta de lo que no entiende y se basan en presunciones:

"A menudo no logro comprender cómo soy capaz de vivir un día y otro y otro. Son las noches, no hay otra explicación. Algo tiene que pasar mientras duermo para que cada mañana se me olvide que no quiero nada de esto."

Los incendios de la soledad nunca tienen dueño:

"Hacía millones y millones medios días que no estaba así de sola y no sé si eso es un gran logro o el principio de una nueva etapa que no me atrevo a celebrar. Brindemos."

La única salvación es la risa y este libro me ha hecho reir:

"Madrid era Madrid y estaba lleno de gente pero yo era yo y estaba sola y empecé a echar de menos alguna que otra cosa. Reírme. Reírme. Hay que ver lo buena que es la risa."

Es ideal para todos los perdidos:

"Tendrá un chorrito de amor del bueno, del que nunca llega, y un chorrito de amor del de verdad, el que consiste en encontrar a alguien que soporte lo que soy cuando me pierdo."

La autora es María Sirvent y es inteligente, guapa y más joven que yo, además en entrevistas y demás historias dice que sólo aspira a escribir mejor. !Qué maja! Me ha dado pena saber que el libro se presentó en Hotel Kafka, me hubiera encantado ir a la presentación de "Si supieras que nunca he estado a Londres, volverías de Tokio", !me gustan tanto los títulos largos! pero mientras se presentaba debía estar muy entretenida titulando con frases interminables lo que no escribo.