miércoles, 15 de diciembre de 2010

ASÍ, LA VERDAD...

Todas las canciones terminan por ser tristes, por ser la banda sonora de algo que has perdido. A veces son las peores y a veces no, pero siempre forman parte de nosotros, cómo el color azul forma parte de nuestra idea de cielo. Hay canciones que vuelven muchos años después para rompernos el corazón y hay personas que se marchan como si fueran canciones. Hay canciones que se repiten como pesadillas, personas también. Como vuelva a escuchar el WAKAWAKA no respondo de mis actos.