Me gustan los trenes. Siempre me han gustado. Cuando estoy sentada en un tren en marcha me invade una amable sensación de confianza. Una energía que no es la mía me lleva a otro destino mientras me refugio en pensamientos en zigzag. En el tren es mi cabeza la que corre, mientras mi cuerpo permanece en el mismo lugar. Hay hombres que son como trenes. No tienen un final que ofrecerte, no hace falta que sueñes con tener alas porque nunca te pertenecen pero pueden indicarte el camino. Entonces ya tú decides, si quieres que se acabe el viaje o prefieres pararte antes de que los raíles se tuerzan y haya que volver a girar...

Qué limpio escribes. Me encanta que en tan poco espacio digas tantas cosas. Genial.
ResponderEliminarEl destino de algunas personas es semejante al de los railes del ferrocarril. Una vida recorrida juntas y nunca terminan por encontrarse... Amo los trenes. A mí me invade la nostalgia.
ResponderEliminarMe gustan también los trenes. De pequeña, mi padre me llevaba los sábados de un pueblo a una ciudad (60) Kms. Era el mejor regalo.
ResponderEliminarMe gustan la estaciones de tren, aborrezco los aeropuertos, y ver pasar el mundo por la ventanilla es uno de mis mayores placeres.
Me gusto encontrarte.
Cada día escribes mejor.Ese es el mayor premio de todos los que te pueden dar, ser muy buena haciendo lo que te gusta y poder dedicarle tiempo, aún a costa de sacrificar otras cosas. Y además, algún día tendrás un epitafio que no dirá nada parecido al de Margaret Fuller Slack sino todo lo contrario,cosas mucho más bonitas de alguien que si quiso ser escritora y lo consiguió...
ResponderEliminarP.D.
ANTOLOGIA DE SPOON RIVER
TRILCE ALIAGA IBAÑEZ
Aquí yace la que quiso ser y fué
y cuya sonrisa fotografió la cámara de Penniwit,
llamado el artista,
al igual que llamaban poeta a Theodore,
siendo la verdadera virtuosa de las palabras Rosa,
tampoco el mérito de los retratos eran del fotógrafo,
el resplandor de la imagen procedía más bien
de la sonrisa de Trilce
que no del talento del retratista.
(Un pequeño homenaje por haberme descubierto la literatura y este libro hace unos años)
Me gustan los trenes y siempre me han gustado, pero echo de menos los trenes viejos, aquellos que tenían compartimentos, cuadritos colgados en la pared, pasillos...
ResponderEliminarBesos**
es verdad que el cuerpo está quieto y la cabeza viaja y viaja en un tren...la última vez que lo hice fue en el mítico tren que viaja a Aguas Calientes, pueblito al pie de Macchu Pichu. Rodeada de extranjeros, mochilas y caras de éxtasis. Yo iba colgada de la ventana, sacando fotos, mirando y oliendo...qué maravilla...cuándo lo volveré a hacer?
ResponderEliminarMuy cierto lo que dice "El gallo en corral ajeno", cada día escribís mas claro, y me gusta mucho.