lunes, 13 de diciembre de 2010

¿POR QUÉ?

 A veces pienso que no me cabe nadie más en el corazón, pero luego voy a casa de mis padres y después de comer cuando recogemos, descubro que siempre cabe un plato más en todos los lavavajillas llenos. En ocasiones me da por aparentar, pero lo hago sin querer. Como aquella vez que me puse muy guapa para ir a  una fiesta que  era muy importante para mí. Llevaba un vestido rojo muy corto y unos zapatos de tacón altísimo muy negros. Llegaba tarde, como siempre llegaba muy tarde. Comencé a correr y en dos segundos estaba en el suelo. Me pegué una leche que todavía duele.Un hombre guapísimo vino a ayudarme. A pesar de lo mal que me sentía y de lo que me dolía el tobillo, sonreí mientras le miraba y le decía que no se preocupara, que estaba bien, que no me había hecho  daño.  Me comí todo el dolor como cuando me tragaba los chicles de niña, mirando alrededor para que no lo notara nadie, mientras pensaba que a lo mejor se quedaba pegado a las tripas. Y me pregunto porque a veces me empeño en aparentar lo que no siento. Digo no, cuando quiero decir si y dejo mis ganas pegadas a las tripas. Aparentar es un rollo. De verdad que a veces no me entiendo, aunque aparente todo lo contrario.