martes, 24 de agosto de 2010

ME DA IGUAL. NO ME DA. ME DA.

El joven mosquito soñó con ser cantante de rock pero nunca imaginó morir de aplausos
LUIS ALFREDO BRAVO

sábado, 21 de agosto de 2010

TODOS LOS JAIMES

Hoy es el cumple de mi maravilloso hermano Jaime. Además ha nacido Jaime Melero JR, hijo de mi querido amigo Jaime. Hoy es el día de los Jaimes importantes de mi vida.

A MENUDO




A menudo trato de escribirte, flautista, pero claro, me olvido de que a ti sólo se te pueden mandar palabras del revés, y me atranco en una coma, que se me hace un muro. A menudo quiero verte, flautista. A menudo quiero que me veas.
(Madrid. Cualquier día, abril, inicio de milenio. En el autobús, dentro de mi espina dorsal)
A menudo
tengo sueño,
duermo poco
y
me estirazo mejor que los gatos.
(pese a ello,
el análisis de mis átomos
no ofrece ninguna garantía
de que yo sea la reencarnación
de una felina egipcia).

A menudo
son las cinco de la tarde,
o me subo en un autobús
atestado de un no sé qué
que me ralentiza,
y me pasea por una carretera nueva
(como en muchas fotos seguidas).

Frecuentemente
me levanto
una vez que ya estoy acostada;
enciendo la luz y compruebo
que continúo conmigo.
(Siempre pongo una excusa,
como mirar la hora. O beber agua.
O agarrar un muñeco.
Todo menos reconocer
que temo abandonarme
cualquier día).

De un tiempo a esta parte
ando recorriendo la esfera de Plutón
mientras el tiempo pasa
(o yo de él, aún no se sabe).

En el supermercado
suelo dejarlo todo sin comprar,
y la comida caliente,
ay, la comida caliente...,
de poco tomarla
comienza a darme gases
(el amor, esporádico y en desuso
me da agujetas).

Últimamente
recuerdo todo lo que sueño,
(incluidas pesadillas);
últimamente -decía-
me llaman antiguos amores
y nuevas adquisiciones amatorias
(conforme van llegando
los voy metiendo,
uno a uno,
entre paréntesis).

De un tiempo a esta parte
discuto aún menos
de lo que ya
os tenía acostumbrados
y mi tranquilidad viene conmigo
(o yo con ella, aún no se sabe)

Pero en este abril
hay algo fundamental:
me paralizan la palabra
dos criaturas,
el jardinero,
el flautista.

A menudo,
el jardinero llama a la puerta,
entra rápido de abrazos
de esos de los que no se huye.
Mi ofrenda floral
queda siempre en el arca.
El jardinero se va,
a sembrar otros vientos,
dejando encima de los manteles
una sensación:
que soy Tierra
("Tierra tan sólo, Tierra").

A menudo,
el flautista deja de llamar al móvil,
pero lo hace con su música,
"jazz brasileiro, Carmentxu".
Me mira -como serio-
desde las fotos
y cuando me piensa
lo hace tan fuerte
que me acaba doliendo la cabeza.
(...todo el mundo debería conocer
al flautista;
todas las mujeres
tenemos el derecho
de verle la sonrisa,
al menos una vez en la vida,
como el que va a la Meca).

De un tiempo a esta parte,
ningún señor educado de veintipocos
-que es un niñato al cabo-,
llama a la puerta,
"joder, otra vez, qué pesaíto"
y me anda endulzando
la incoherencia
y otras partes impúdicas
con nata y piruletas.
(Con la venia de Manrique,
a menudo me alegro
de que ese tiempo
haya pasado).

A menudo
vivo,
míster Aquiles,
señor Sansón,
con el flautista,
el jardinero,
el sueño
y los sueños,
(eso, y los sueños),
por algún rincón
de tu cuerpo.
(¿el talón?
...
¿el cabello?).

© carmen camacho

lunes, 9 de agosto de 2010

LA VERDAD INVISIBLE DE LO VISIBLE


La vida cómoda y anodina es... cómoda y anodina. No te hace sentir la necesidad de un cambio brusco.