lunes, 29 de noviembre de 2010

LA NIEVE

Cuando nieva siempre pienso en personas que se arrojan al paso del tren. Ayer hablé de Pedro Casariego, hoy nieva y él se arrojó al tren. Me gusta la poesía. Hay versos en los que me quedaría a vivir. Hay poemas que corren riesgos y se atreven a profundizar en la búsqueda de algún detalle que nos violenta y nos transforma. Las cosas deslumbrantes  suelen ser efímeras pero me fascinan las satisfacciones inmediatas. Pedro Casariego y sus poemas me encantan. He leído estos días un gran texto de Juan Bonilla sobre Casariego:

"Era un poeta muy personal tenía mucho más de él mismo que de un verdadero poeta. Es posible que un día se le recuerde como uno de los escasos vanguardistas interesantes. Se propuso distinguirse ante todo y sobre todos. Lo que escribió a veces tenía mucho ángel y otras no tenían ni siquiera demonio. Tal vez acertó a anotar alguna frase que recorrerá el túnel del tiempo transformándose en frase hecha o refrán de siglos venideros, una de esas frases que todo el mundo utiliza sin saber quién fue el que la ideó: las palabras no nos dejan hablar.

La muerte de los demás es la única experiencia que la muerte nos permite tener de sí misma, porque nuestra muerte no existe para nosotros: nuestras muerte sólo puede ocurrirle a los demás de la misma manera que la muerte de cada uno de los demás no puede ocurrirles a ellos.

Aparté de mi mente la posibilidad de imaginar como transcurrieron aquellos instantes en los que Pedro Casariego avanzaba el paso definitivo que lo aniquilaba. Sí, no hay duda, era un poeta muy personal. Se ve desde lejos que un poema es suyo; lo cual no significa valor literario por sí  mismo, porque, de la misma manera que en la vida ser uno mismo no le vale de mucho a los demás si ese uno mismo que seas no se corresponde con lo que ellos quieren que seas, ser uno mismo en literatura acaba siendo poca cosa si ese uno mismo que eres no llega a servirle al uno mismo que sea cada lector.

...El suicidio es una venganza contra todo precisamente por haber comprendido uno que no es más que nada. Tal vez el suicidio sea un ser perdido o tal vez, más sencillamente, se haya encontrado por fin consigo mismo y se haya dado cuenta de que al alargar la película de su vida incurriría en aburrimiento. No hay cosa peor que aburrirse a la fuerza.  Pedro Casariego Córdoba buscaba en sus poemas divertir. Era un tipo raro, curioso. Y valiente, muy valiente. Quiso ser él mismo."
Una muerte natural. Juán Bonilla


"Hay mujeres patilargas de piernas largas y andarinas de vocación, no sé si me explico. Esas mujeres preguntan siempre por una calle. Hay otras mujeres más fieras. (No quiero decir que sean leonas ni panteras) Esas mujeres preguntan siempre por un hombre. Si el hombre es alto fracasan o tienen éxito. Si el hombre es bajo, tienen éxito o fracasan."

Hay
muchos
mundos
pero yo no
estoy
en
ninguno
¿Sabré
morir?
Vivir no he sabido...

Cuadernos amarillo, rojo, verde y azul. Pedro Casariego


miércoles, 24 de noviembre de 2010

OLVÍDATE DE MÍ


No sé olvidar, ni cantar, ni mentir...

OLVÍDATE DE MÍ:
- Podría morir ahora mismo... soy tan feliz. Estoy justo donde quiero estar.
OLVÍDATE DE MÍ
Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizá les complemento, o que voy a darles vida. Sólo soy una mujer jodida que busca su propia paz de espíritu, no me asignes la tuya...
OLVÍDATE DE MÍ
La arena esta sobrevalorada, sólo son piedras diminutas.
OLVÍDATE DE MÍ
Hablar continuamente no significa comunicar.
OLVÍDATE DE MÍ
¿Por qué no me llevas a otro lugar?
A un lugar al que yo no pertenezca y nos escondemos hasta mañana.
OLVÍDATE DE MÍ
¿y sí esta vez te quedaras?
OLVÍDATE DE MÍ
- Anoche fue muy agradable.
- ¿Agradable?
- Ayer pasé la mejor puta noche de toda mi puta vida.
OLVÍDATE DE MÍ
- ¡Espera!
- ¿Qué?
- No lo sé, solo espera.
- ¿Qué quieres?
- Solo espera, no lo sé, quiero que esperes, sólo un rato.
OLVÍDATE DE MÍ
Parecías feliz, feliz teniendo un secreto...
OLVÍDATE DE MÍ
Su personalidad promete sacarte de tu mediocre vida, no sé, es como subirte en un increible meteorito ardiente que te llevara hasta otro mundo... un mundo donde todo es emocionante.
OLVÍDATE DE MÍ
Puedes borrar a una persona de tu mente. Sacarla de tu corazón es otra historia...
OLVÍDATE DE MÍ
A beber, jovencito... hará que la parte de la seducción sea menos repugnante...
OLVÍDATE DE MÍ
 Deberías ver mi diario... está en blanco.
OLVÍDATE DE MÍ
y si... ¿de verdad te importa ahora mismo?


martes, 23 de noviembre de 2010

AHORA LO SÉ

El tiempo demuestra que nada permanece en el mismo punto, aunque sea por pura gravitación de cuerpos.

sábado, 20 de noviembre de 2010

NOSOTROS

"¡Eh -gritó Will-, la gente corre como si ya hubiera llegado la Tormenta!".
"¡Llegó -gritó Jim-, la tormenta somos nosotros".
RAY BRADBURY

viernes, 19 de noviembre de 2010

DÍA TRAS DÍA

Tengo unas ganas locas de escribirme y preguntarme:
- ¿Por qué haces tanto el tonto?

jueves, 18 de noviembre de 2010

TENGO UN PREMIO PARA TI


BASES:
La Editorial Mastodonte convoca el Primer Premio de Novela Mastodonte que nunca con arreglo a las siguientes bases:

1.- Se establece un primer premio que consistirá en un mastodonte de plata en cuyo interior viajará una cantidad indeterminada de dinero que siempre será superior en una peseta a lo que proponga el galardonado.

2.- Las novelas que opten al galardón habrán de ser inéditas aunque pueden no ser originiales, ya que el argumento de las mismas ha de ser el siguiente: en el primer capítulo aparecerá un cadáver en un decorado ecologista (se preferirá aquellos parajes en los que habiten mastodontes); en el segundo capítulo se nos presentará el detective encargado de descubrir el móvil del asesinato y si es posible al asesino; en el tercer capítulo entrará en escena el asesino: un malvado cazador de mastodontes; en el cuarto un mastodonte se enamora del detective que a su vez está enamorado del asesino que a su vez está enamorado del mastodonte al que ha tenido ocasión de matar sin atreverse a hacerlo; en el quinto capítulo el mastodonte se declara al detective, el detective se declara al asesino y el asesino se da cuenta de que nunca aprenderá a bailar tangos; en el sexto capítulo el detective descubrirá que, pudiéndolo haber matado, el asesino enamorado lo dejó vivir, y el asesino se suicida tajándose la yugular con un disco de Gardel. El último capítulo de la novela se deja a la imaginación de los concursantes.

3.- La extensión de las novelas presentadas deberá ser de cuatrocientos  diecisiete folios de papel reciclado, mecanofriado a doble espacio en una máquina Casio cw 17.

4.- El autor de la novela premiada ha de haber estudiado Filosofía en la Universidad de Sevilla, haber publicado un opúsculo sobre las relaciones entre Heidegger y Sarte, haberse casado con doña Laura Celedeo Martínez, tener tres hijos, impartir clases en un Instituto de Enseñanza media, vivir en las afueras de París, y llamarse Raúl Ciberiro. Esta ha de ser su primera novela. Incumplir uno solo de estos requisitos impedirá la obtención del premio.

5.- El Jurado del Premio Mastodonte que nunca, estará compuesto por personalidades de la cultura, la política y la halterofilia española y todos sus miembros habrán demostrado en algún momento de sus vidas que profesan una amistad hacia el galardonado, a prueba de infidelidades.

6.- El  plazo de admisión quedará cerrado en el momento en que Raúl Cibreriro comunique a esta editorial que ya ha terminado su novela. A partir de ese instante no se admitirá ni un solo original más.

7.- El Jurado otorgará, además, un segundo premio, sin dotación económica, al que podrán aspirar todos los novelistas que no se llamen Raúl Cibreiro.

8.- Las novelas que persigan este accésit podrán contar historias que nada tengan que ver con el argumento inevitable que sustentará a la novela ganadora.

9.- Tanto el ganador del premio, Raúl Cibreriro, como el aún ignoto finalista (con su novela de tema libre) se compromenten a presentar sus obras en al menos diez supermercados del país. Las novelas serán publicadas por la Editorial Mastodonte y publicitadas en televisión. Los autores, tanto Raúl Cibreiro como el otro, tienen oblgiación de acudir a todos los programas de sobremesa en los que se solicite su presencia, e intentarán mostrarse lo suficientemente cursis y horteras como para convencer a la audiencia de que merece la pena adquirir las novelas galardonas por Mastodonte.

10.- El autor que consiga alzarse al segundo puesto del certamen contará, además, con una ventaja, pues podrá imponer el argumennto de la novela ganadora del año que viene, detallándolo por capítulos según puede verse en el segundo punto de estas bases.

11.- No se mantendrá correspondencia con aquellos auteres que, habiendo presentado una novela sobre mastodontes sin llamarse Raúl Cibreiro ni vivir en las afueras de París, no hayan sido galardonados por el Jurado de este premio. Sus originales de cuatrocientos diecisiete folios se volverán a reciclar y se entregarán al ganador del concurso para que disponga de papel suficiente para iniciar una nueva novela.

12.- El resto de novelas, o sea, las de tema libre que pretendan optar al segundo premio y sean rechazadas, serán convertidas en papel higiénico y serpentinas,  que utilizará esta editorial según le convenga.

13.- La participación de este premio supone la plena aceptación de cada uno de los puntos de las presentes bases.

JUAN BONILLA (EL ARTE DEL YO-YO)

martes, 16 de noviembre de 2010

JOHNNY Y VIENNA

Johnny: ¿A cuántos hombres has olvidado?

Vienna: A tantos como mujeres tú, me imagino.

Johnny: ¡No te vayas!

Vienna: Pero si no me he movido.

Johnny: Dime algo bonito.

Vienna: Claro. ¿Qué deseas oir?

Johnny: Miénteme. Dime que me has esperado estos cinco años. Dímelo.

Vienna: Todos estos años te he esperado.

Johnny: Y que habrías muerto si yo no hubiese venido.

Vienna: Habría muerto si no hubieras venido.

Johnny: Y que todavía me quieres como yo te quiero a ti.

Vienna: Te quiero como tú me quieres a mí.

Johnny: Gracias.

Vienna: Deja ya de hacerte la víctima,¿crees que yo no lo he pasado mal? Yo no encontré esta casa, tuve que edificarla, y ¿cómo piensas que lo conseguí?

Johnny: No quiero saberlo.

Vienna: Pues yo te lo diré. Por cada madera, por cada ladrillo, por cada piedra...

Johnny: Basta, Vienna, calla...

Vienna: No, tienes que escuchar...

Johnny: Te he dicho que no quiero saberlo...

Vienna: No puedes hacerme callar, no puedes... antes me habría arrastrado para estar cerca de ti...te he buscado en todos los hombres que he conocido.

Johnny: Oye, Vienna, has dicho que tuviste una pesadilla. Lo mismo que yo, pero ya ha pasado.

Vienna: No, no ha pasado.

Johnny: Eres como hace cinco años, no ha pasado nada entre tanto.

Vienna: Eso quisiera.

Johnny: Nada. No tienes que contarme nada porque nada fue real.Sólo tú y yo, eso es lo único cierto. Es el bar del Hotel Aurora, suena la música, celebramos nuestro compromiso, y después de la boda nos iremos de este hotel, lejos, muy lejos. Ríete

Vienna: sé feliz, es el día de tu boda...

Vienna: Cómo te he esperado, Johnny, ¿por qué has tardado tanto?



NICHOLAS RAY "Johnny Guitar" (1.954)

lunes, 15 de noviembre de 2010

HOY ES OTRO DÍA, DE OTRA VIDA

"Te llamaba sólo para quejarme de lo lejos que está el pasado y para decirte que no te he olvidado, aunque puede que te inventara, no lo sé. Puede que el pasado fuera sólo un espejismo que dejamos atrás. Ya, ya lo sé, no es culpa de nadie. Hay que seguir."
Gabriel Noguera

lunes, 8 de noviembre de 2010

LA GRAN LEONARDA

“Si pides un deseo tienes que aprender a desear”. Esta frase decoraba la puerta del frigorífico clase F que Sonia veía cada mañana al servirse un vaso de leche semidescremada. Pero precisamente hoy, la frase, la leche y su desayuno de mierda le parecieron demasiado habladores, tanto, que Sonia acabó atragantándose con las lágrimas y llorando leche por la nariz: “Yo deseaba que se quedara conmigo”.
Pero precisamente hoy, la inscripción le insinuó que todo era culpa suya por no saber desear de verdad:“Lo intenté todo para salvar lo nuestro”.
Pero precisamente hoy, el adjetivo “semidescremada” le provocó una sonrisa que era la mueca de una arcada al pensar que sólo se había esforzado la mitad.
“Lo superaré”.
Pero precisamente hoy, la visión de su desayuno le hizo trizas las ganas de maquillarse. Ella bebía siempre la leche SOLA y FRÍA.

Roberta Pistacho
Para mi querida Roberta, Leonarda y todas las artistas que viven en ella: "si pides un deseo tienes que aprender a desear". He fabricado un ramillete con todos mis deseos para ti , aunque no lo necesitas porque siempre serás una gran mujer entera. Mucho ánimo querida mía.

TONOS POLILLA

Al parecer la vida está construida de tal forma que nadie puede llenarla sólo, pero el mundo siempre anda desordenado y a veces oculta que solemos complementarnos con otros, por eso vivimos ignorándonos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

FILM

Me gustan mucho las pelis antiguas en blanco y negro de cine mudo. Porque mi vida a veces parece eso, una película de cine mudo en la que todo se acelera y sucede muy rápido. Entran y salen personajes, los dejo actuar, les digo que se vayan, deciden irse... Me parece todo increíble porque soy la directora, pero no existe guión y nadie grita “corten”. Y de repente  nadie da las luces, ni dice acción ni adiós, y así la verdad es que es un rollo ser la directora, porque en realidad quizá nadie lo sepa, salvo yo. Y si te nombras y los demás no lo saben, quizá no sea una realidad que existe.

Pero volvamos a las películas antiguas mudas en blanco y negro. Buster Keaton era el mejor, sin duda. La última aparición pública de Keaton fue en el Festival de Venecia de 1965, presentaba la que sería su última película Film, de Samuel Beckett, dirigida por Alan Schneider. Cinco meses después falleció en su casa de Los Ángeles, sólo y un poco alcoholizado, No he podido ver nunca la peli, aunque sé de que va porque lo leí en un libro. Dura menos de media hora y, claro, es muda. Un hombre, en una habitación, pone fin a su vida. No se ve cuando muere ni como se mata, pero después de esa media hora ya nunca habrá nada más.

No he visto la peli, pero sé lo que hay en la habitación: una cama, una manta, un espejo, una mecedora, un gato y un perro en un cesto, un pez en una pecera y un papagayo en una jaula. Un arca de Noé mezquina y llena de soledad, pero no importa, porque la habitación os la tenéis que imaginar desnuda y vacía. Hubo un tiempo pasado, pero resulta muy lejano y está perdido sin memoria.

También sé lo que sucede, en los libros se puede leer casi todo. Con gestos ansiosos y llenos de terror, perseguido por hostigadores invisibles, el hombre tapa con un trapo el espejo, hace salir al perro y al gato, cierra la puerta, cubre la pecera y de paso también la jaula. Luego se sienta en la mecedora y lo normal, se balancea…De vez en cuando se toma el pulso, pero tiene el miedo raro propio de lo que no quieren nada salvo la muerte.Así como está, saca unas fotografías de una cartera de cuero y se pone a observarlas. Son imágenes del ser que había sido. Rompe una por una todas, por la mitad con gran escrupulosidad. Se caen al suelo.

Hasta ese momento no se le ve la cara, eso también lo pone en el libro, sino únicamente las manos, los hombros, su bufanda, las arrugas de la habitación infame, las grietas de una manta. Ya casi al fin aparece su cara, devastada y hundida, con un ojo tapado por un parche negro. Y parece que actor y personaje son el mismo. Probablemente sus últimos días fueron muy parecidos a las horas de aquel hombre en la habitación.


Una frase detestable y manida: “tuvo un destino cruel”. Fue un actor muy famoso en la época del cine mudo; con la llegada del cine sonoro las cosas cambiaron y ya no le contrataban tanto, no supo cambiar con los tiempos o no le apeteció y pronto fue olvidado. Viendo las fotos de sus últimos años es impensable imaginar que de su boca salieran palabras. Su rostro estaba lleno de sombras y surcos como si fuera un mapa mudo antiguo. Murió en un desesperado silencio sin palabras, probablemente en blanco y negro, sin películas.

















martes, 2 de noviembre de 2010

CONCLUSIONES

Desde niña he sentido una fascinación increíble por los pueblos, en todas partes; en la realidad y en los cuadros, en los libros y en las fotos. Cuando viajo en tren, miro y escojo en el trayecto, pueblos en los que quizá podría vivir. Al mismo tiempo, mientras pienso en mi vida perdida en medio de los prados o rocas o en lo alto de las colinas, me invade una sensación penetrante de vértigo y melancolía. He solucionado mis imaginaciones ficticias con los pueblos. He vivido dos semanas en uno y me he embadurnado de una sensación de tristeza de altura. Unido al deseo de vivir en el campo, habitaba en mí con la misma fuerza la sospecha de que si residiera en el campo, me podría consumir de aburrimiento y  soledad. Cierto es que en los pliegues de ese tedio se escondía un encanto secreto: el pensamiento de volver y no abandonar por mucho tiempo la ciudad en la que vivo desde siempre. Ahora, ya en la ciudad, pienso lo  maravilloso que fue tener a mis pies todo el campo, sobre mi cabeza todo el cielo, aunque sepa con seguridad que jamás podré vivir en un pueblo.