sábado, 31 de diciembre de 2011

jueves, 29 de diciembre de 2011

"TRAVIS, EN LOS ESPEJOS SÓLO HAY OTROS DESIERTOS"

"Toda la infelicidad surge de olvidar las cosas que damos por sentadas. Toda la felicidad surge de apreciar las cosas que damos por sentadas"
Burt Lancaster. El Hombre de Alcatraz

"

martes, 27 de diciembre de 2011

¿QUÉ ES LO MÁS BONITO QUE TE HA PASADO?

Una vez fui a ver una película y lo que salía era como yo y más que yo; como mi vida y más que mi vida, y entonces todo era más grande.
John Steinbeck

domingo, 25 de diciembre de 2011

MENÚ NAVIDEÑO: CALLOS A LA MANERA DE OPORTO


Un día, en un restaurante, fuera del espacio y del tiempo,
me sirvieron el amor como si fueran callos fríos.
Dije delicadamente al misionero de la cocina
que los prefería calientes,
que los callos (y eran a la manera de Oporto) nunca se comen fríos.

Se impacientaron conmigo.
Nunca se puede tener razón, ni en un restaurante.
No comí, no pedí otra cosa, pagué la cuenta,
y vine a pasear por toda la calle.

¿Quién sabe lo que esto quiere decir?
Yo no lo sé, y pasó conmigo...
(Sé muy bien que en la infancia de todo el mundo hubo un jardín,
particular o público, o del vecino.
Sé muy bien que el hecho de que jugásemos allí era su dueño.
Y que la tristeza es de hoy).

Sé eso muchas veces,
pero, si yo pedí amor,
¿por qué me trajeron callos a la manera de Oporto fríos?
No es plato que pueda comerse frío, pero me lo trajeron frío.
No me quejé, pero estaba frío,
nunca se puede comer frío, pero vino frío.
FERNANDO PESSOA

jueves, 22 de diciembre de 2011

DISCULPEN, TENGO ALGUNAS COSTUMBRES...

 Sal con una chica que no lee (Por Charles Warnke)
Sal con una chica que no lee. Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste. Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros. Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela. 
 Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta. 
 Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe. 
 Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.
 Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato. 

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo countinuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida. 
 Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza. 
No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.

En el blog de EMMA GUNST quedan a tomar café todas las chicas que leen. Pásate...

LO NUEVO Y LO BUENO

MIGUEL VALBUENA
Cada vez que comienzo una libreta nueva me viene a la memoria aquella frase de mi abuela: "Los finales son menos divertidos que los principios". Un nuevo cuaderno con tapas rosas y mujeres líquidas de tonalidades humo, con vestidos que tienen forma de hojas de bosque, de árbol que da sombra a descubrimientos, de canciones que escaparon y regresan, de melodías lentas que no se pueden tararear, de emociones madrugadoras que en algún momento descubriré como erróneas, de tripas que algún día serán corazón. Unos recortes de momentos que serán inolvidables y que pegaré uno a uno en el número que  corresponda, siempre de manera equivocada, porque hace tiempo que me descubrí algo radical y bastante punky.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

FÁCIL

Llevo un tiempo intentando que las cosas sean más interesantes de lo que son. Llevo un tiempo luchando con  un incendio en la cabeza. 

jueves, 8 de diciembre de 2011

LO QUE ESTÉ MEJOR


Evocó un día de verano. En un claro de bosque, su amante le contó lo que serían cuando vivieran juntos. Sus palabras sonaron feas, duras y brillantes como un arpón. Escuchó admirada. Cuando aquel novio de mentira le preguntó qué quería hacer. Ella  repuso sin vacilar: 
─Lo que esté mejor.
¿Cómo? preguntó él
Ella contestó: 
─ No lo sé. Hay que buscarlo. No basta tener una familia,  trabajo y ganarse la vida. Hay otras cosas, como vencer  la mediocridad, salvar la ilusión o trepar la desidia.
 ─ ¿Para qué? ─ preguntó él
 Y ella contestó:
 ─ Siempre hay que buscar lo mejor.
 ─ ¿Qué crees que es lo mejor  para  nosotros? dijo él
─ No lo sé, pero habrá que averiguarlo por separado.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

POSTALES DESDE LUGARES IMPOSIBLES


Últimamente, muchos amigos me cuentan que quieren dejarlo todo y viajar, otros ya han comenzado y me mandan mensajes de lugares que tengo que ubicar en un atlas. Hay pequeños trozos de mundo donde se esconden  personas sin rutinas. El que llega primero espera nervioso mientras comprende que una vez se aprende  a vivir así, no se olvida.   El día que creen  la semana de las dudas de El Corte Inglés, pido la cuenta a mis hábitos, cojo la autopista y me voy a visitar a todos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LO BONITO EN LO FEO




Tragarse la tristeza como un caramelo. X lleva ocho años viviendo con su pareja. Nunca cuenta hasta tres para explicar lo perfecta que es su vida. El mes pasado conoció a un hombre. Hablaron toda la tarde, mientras esperaban  la cita médica de sus hijos. Él le comentó que el lunar de su boca era una estrella, ella le retiró el pelo de la cara. X se enamoró tanto, que en un acto involuntario limpió los mocos de su hija con la manga de la chaqueta. Me lo cuenta con tristeza o con alegría o con muchas ganas.  Dice que desde entonces se han mandado más de treinta mensajes y que están planeando una fuga, para que su vida sea, todavía más perfecta.

De H me enamoré cuando se estampó delante de mí con una farola, cuando se espabiló tras el golpe, me sonrió. Y de E por su manera de parpadear, como una fotocopiadora sin toner ni papel, con la fortaleza de los guerrilleros en la desesperación. El amor y la vergüenza ajena son dos emociones que nunca he comprendido. Cuando era adolescente me pillé el dedo gordo del pie delante de un chico que me encantaba. Él ni se enteró, me tragué el dolor, como una mentira ajena,    como un caramelo, de esos que llevan las abuelas en los bolsillos y saben a fondo de armario. Hace mucho que no me enamoro. Es una sensación que no encuentro en mis bolsillos.


Mentiras japonesas: C podría ser japonés, de Fukushima,  es elástico como un arco, siempre me gustó su libertad de escapista. Mis palabras se leen al revés que las suyas, seguro que  hace mucho ruido al  comer sopa,  y siempre es  más pusílanime que yo. Los "podríanserjaponeses" tienen los bolsillos llenos de mentiras que saben a jamás. Tener mucho trabajo,  significa déjame en paz, y voy a ir a verte es, dejaré una flor sobre tu tumba. Estas y otras mentiras construyen fronteras indestructibles. Estos y otros eufemismos forman parte del lenguaje habitual que edifica la tristeza del día a día.


Pensamientos que aprietan como zapatos pequeños. No entiendo las estadísticas. Si se suman los totales de todas las estadísticas referidas a los españoles, darían un total aproximado de  500 millones de habitantes. A mí nunca me han hecho una encuesta y por eso me siento fuera de todas las estadísticas ¿Hay personas que están en todas las estadísticas? ¿Por qué otros no entramos en ninguna encuesta? ¿Quién está suplantando mi opinión  en ellas? Por eso nunca he sentido que pertenecía a ningún grupo ni a ningún lugar, por eso mi vida es tan rara.

Cuando mi compañero de trabajo  me repite continuamente que no aguanta a «la gente», me imagino que en ese momento la gente son todos menos él y yo. Pero si habla con otra persona, «la gente» también me incluye. Entonces pienso que le debería comentar que yo jamás he participado en ninguna estadística y entonces no me puedo considerar  «la gente». Debe comprender que trabaja con un ente no encuestado al que le da bastante igual la opinión
 de los demás: «la gente»

Cuando era pequeña, el infinito  eran las bolsas de Simago. En las bolsas había dibujada una familia con más bolsas de Simago, que, a su vez, llevaban otra bolsa dibujada con otra familia con bolsas de Simago, me hacía ilusión imaginar mi familia de bolsa plegable de supermercado... Hace treinta y siete años que gasto la vida en pensamientos pequeños y comienzo a pensar que no sirven para nada.  Yo no tendré familia porque ya no existen las bolsas de  Simago, se lo intenté explicar a X, pero no me dejó, porque tenía que llevar la chaqueta al tinte para que  le quitaran  de la manga la costra de los mocos de su hija. Tiene que correr a su nueva vida perfecta. El infinito cabe en una bolsa de plástico llena de pensamientos pequeños que aprietan como familias imaginarias y mentiras sórdidas y oscuras. 

A veces las palabras, la verdad y las mentiras se  escapan por las costuras de mi vida, esa que nunca rozó la perfección.



domingo, 20 de noviembre de 2011

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y WENDY CRECIÓ




Tal vez exista una rana
que no quiere saltar en cualquier charca y
sueña con amaneceres escondidos
tras fiestas prohibidas y noctámbulas,
Bucea en charcos radiactivos,
descubiertos por perros incautos.
Ahuyenta palabras
que chapotean en lodos brillantes
de banales bisuterías.
Busca lo que no hace
y esconde pesadillas
en vidas fuera de cobertura.
Hay sueños e ilusiones
absolutamente inhabitables.

sábado, 5 de noviembre de 2011

UNA CLASE DE LENGUAJE CON AGOTA KRISTOV



El lunes pasado en Aprendizaje y desarrollo hicimos un ejercicio muy interesante, teníamos que enseñar algo  de nuestra especialidad, una acción habitual y algo que no supiéramos. A nuestro grupo de Lengua y Literatura le tocó enseñar a la especialidad de Inglés. Ellas (eran todo chicas) lo hicieron mucho mejor que nosotros, me encantó su frescura y la manera de enseñarnos lo que no sabían con procedimientos de búsqueda e investigación. Llegué a una conclusión un poco fea: repetimos de manera automática los patrones de enseñanza que tuvimos, aunque en su momento los detestáramos. Tengo un año para cambiar esos malos hábitos. Agota Kristov es una de mis escritoras preferidas, me gusta pensar que algún día podré enseñar este texto en una clase y mostrar que la enseñanza tiene que ser verdadera...

“Así es como transcurre una lección de redacción:
Estamos sentados en la mesa de la cocina con nuestras hojas cuadriculadas, nuestros lápices y el cuaderno grande. Estamos solos.
Uno de nosotros dice:
- El título de la redacción es: “La llegada a casa de la abuela”.
El otro dice:
- El título de la redacción es : “Nuestros trabajos”.
Nos ponemos a escribir. Tenemos dos horas para tratar el tema, y dos hojas de papel a nuestra disposición.
Al cabo de dos horas, nos intercambiamos las hojas y cada uno de nosotros corrige las faltas de ortografía del otro, con la ayuda del diccionario, y en la parte baja de la página pone: “bien” o “mal”. Si es “mal”, echamos la redacción al fuego y probamos a tratar el mismo tema en la lección siguiente. Si es “bien”, podemos copiar la redacción en el cuaderno grande.
Para decidir si algo está “bien” o “mal” tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: “la abuela se parece a una bruja”. Pero sí está permitido escribir: “la gente llama a la abuela “la Bruja”".
Está prohibido escribir: “el pueblo es bonito”, porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.
Del mismo modo, si escribimos: “el ordenanza es bueno”, no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos, sencillamente: “el ordenanza nos ha dado unas mantas”.
Escribiremos: “comemos muchas nueces”, y no: “nos gustan las nueces”, porque la palabra “gustar” no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. “Nos gustan las nueces” y “nos gusta nuestra madre” no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.”
Extraído del capítulo “Nuestros estudios“, en el libro “El gran cuaderno”, de Agota Kristof.


jueves, 3 de noviembre de 2011

UNA MANERA




Hoy salgo en el blog más bonito de poesía de temática femenina que conozco. ¡Me hace tanta ilusión! ¿Queréis conocer a Emma Gunst?

martes, 1 de noviembre de 2011

AUNQUE NO ENTENDAMOS NADA

Hace ya unos cuantos años, en un bar de Nueva York, Juan Benet le dijo a Eduardo Mendoza: "Hoy he escrito la primera página de una novela y no sé de qué se trata, pero sé que me espera un año de obsesión". No es mal plan el suyo pensó Mendoza. Afuera nevaba copiosamente.

No sé muy bien  que  hacer, los griegos probablemente tampoco, y mientras.  en esta noche cerrada no comienza  a llover.

Dice mi admirado Vila Matas: "Me fascina escribir porque adoro la aventura que hay en todo el texto que uno pone en marcha, porque adoro el abismo, el misterio y esa línea de sombra que al cruzarla va a parar al territorio de lo desconocido, un espacio en el que de pronto todo nos resulta muy extraño, sobre todo cuando vemos, que, como si estuviéramos en el estadio infantil del lenguaje, nos toca volver a aprenderlo todo, aunque con la diferencia de que de niños todo nos parecía que podíamos estudiarlo y entenderlo mientras que en la edad de la línea de sombra vemos que el bosque de nuestras dudas y preguntas no se aclarará nunca y que, además, lo que a partir de entonces vamos a encontrar sólo serán sombras y tinieblas. Entonces lo mejor que podemos hacer es seguir adelante aunque no entendamos nada."

Y en esas estamos, aunque aviso, como mi vida tan sólo sea una hoja en blanco, yo, no me muero, !ea!

jueves, 27 de octubre de 2011

DONDE DUERMEN LOS NIÑOS


Alejandro Iborra en sus clases de Aprendizaje y Desarrollo de la Universidad de Alcalá de Henares, motiva a sus alumnos a que  abran un blog como herramienta de expresión de su asignatura. Estoy totalmente de acuerdo con él.

Abrí este lugar sin ninguna intención, quizá para conseguir escribir con una asiduidad que debe estar en otra parte, probablemente en el cajón de los hábitos que nunca encuentro. Durante estos años, y asusta ver cuanto tiempo llevo, sólo he tenido experiencias gratas a traves de Trilceunlugar.

He conocido a gente maravillosa que me ha descubierto y ofrecido un montón de nuevas posibilidades de aprendizaje y desarrollo personal, por otro lado,  siempre tienen una palabra de cariño hacia mis letras,que me hace sonreír muchas mañanas. Me gustaría poder hablar de todos, pero son muchos.  Además me enseñan tanto... no sería la misma persona sin este sitio y sin toda la "red" de blogs que he descubierto. A todos,  mi agradecimiento y cariño.

Hoy, la primera entrada relacionada con el mundo de la educación: Donde duermen los niños es gracias a la exquisita Blue (no dejéis de visitar su blog, una delicia)
Llegué a ella por otra amiga de esta B grande que nos ha ido presentando. Ella es la gran maestra que me ha formado en estas cosas. Es tan inteligente que tiene cientos de Blogs, pero comenzaré por el primero. Su nombre es Lola-Marcela.


Estas imágenes me producen un montón de reflexiones...


Kaya, 4, Japan.



Bilal, 6, The West Bank





Delanie, 9, USA 




Ahcohxet, 8, Brazil.


Dong, 9, China
Douha, 10, The West Bank



Joey, 11, USA

Añadir leyenda

Lamine, 12, Senegal

Nantio, 15, Kenya

Kana, 16, JapanKana, 16, Japan

Lewis, 10, England
"Where Children Sleep" de James Mollison



domingo, 23 de octubre de 2011

jueves, 20 de octubre de 2011

TACOMA TRAILER. LEONARD COHEN



En Hoy Empieza Todo   han preguntado:


¿CÓMO DEFINIR A LEONARD COHEN SIN DECIR "POETA" NI "ARTISTA CANADIENSE"? NO, "LORCA" TAMPOCO. AYUDANOS!!!
Para mí Cohen siempre será...
 
TACOMA TRAILER

“¿Te parece bien que te quiera nada más que una semana?”

Sin quitarme el abrigo rojo, enciendo como todas las mañanas el ordenador. Tengo los dedos fríos, movimientos lentos. Otra noche que no dormí bien. La mesa sigue desordenada con papeles que esperan pero tengo sólo un interés, tú. Puedo pensar, también, en tu ciudad y en el tiempo que hará esta mañana a la que tú todavía no te has incorporado y que ya estoy gastando con desgana. El cierzo te molestará cuando cojas la moto, pero al contrario que aquí, el sol brillará salvaje. Te imagino al ir al trabajo,  con una velocidad moderada y rutinaria. Tu cuerpo orgulloso, bello y enjuto, hinchado de mediocridad. El crujir de las hojas mezclado con el ruido del tubo de escape y algunos fragmentos de aquella ilusión desbrozada por la precisión de tu cobardía.

La niebla envuelve mi ciudad al amanecer, así será a lo largo de la semana. No importa, los trescientos kilómetros de tu apatía me tienen fuera de cobertura, las ganas no me pesan y la tristeza es una sombra continua. Y la distancia ¿sabes? es como el viento ese de tu ciudad, apaga un fuego pequeño pero aumenta el grande. Mi llama abrasa. No te puedo incendiar con una hoguera de amor calcinado. Y tu silencio….

Leo un horóscopo que es el tuyo, no sé si refleja tu pensamiento. Dice que una vez ordenes las ideas, tus armas de persuasión serán irresistibles. Miro el móvil que sigue huérfano de llamadas y mensajes. Ni tus ideas ni tus armas de persuasión me tienen como objetivo. Estoy aparcada en doble fila esperándote. El guardia de mi dignidad ha acabado el talonario de multas.¡Qué patética soy! Y vuelvo a mi rutina preferida, pensar en aquella noche...

─ ¿Cómo definirías el amor? ─ preguntaste

Pensé en una estúpida película americana de la que ni siquiera recuerdo el título. La protagonista sube por primera vez con su novio a un avión. Él le comenta que ese vuelo es especial, porque en el trayecto verán las montañas del Colorado y las vistas son magníficas. Sin dejarle elegir, él coge el asiento de ventanilla. Cuando están sobrevolando las cimas, él celebra la panorámica. El asiento de ella está tan lejos de la ventana que no ve nada. Sus lágrimas caen y coronan los riscos del egoísmo de él mientras sobrevuelan el fracaso de una relación.


─Yo quiero que te mueras de ganas y quieras enseñarme siempre todas las montañas del Colorado ─ dije, mientras paseaba distraída los dedos por tus costillas.


Te levantaste de la cama y pusiste un CD de Leonard Cohen: Tacoma Trailer era tu definición de amor. No hablaste de ninguna historia. Nunca has definido  tus sentimientos de forma generosa. Vivíamos una aventura que se esbozaba estrecha y con pocas salidas. Tacoma Trailer sonó melancólica como una sirena de alarma, mientras comenzábamos a recorrer la palabra adiós,   que en mayúsculas, se impregnaba de aquella  dulce melodía.

 
Llegó el momento, me ibas a enseñar tus montañas. Durante aquellas noches extraordinarias no paraste de hablar de aquel lugar, de lo feliz que te hacía, de todo lo que  me querías mostrar, pero mi asiento de espectadora era humillante. No tuve valor para tirarme al vacío desde un avión sin vistas. El murmullo de mis quejas nos deshizo. No hay mensajes en el contestador que digan: “si estuvieras aquí, las montañas se desnudarían para nosotros”.

No quiero más cordilleras. Recortan los retazos de cielo y las esperanzas. No hay cables que se tiendan como pasarelas para no despeñarse en una improvisada huída. Tengo un  trailer con los recuerdos de la película que imaginé. En él, como en el poema de Desnos, había una vez (tal vez sólo una vez) una mujer y un hombre que se amaban. Habitaba en ese lugar, el aliento amable de tu noche. Paseaba tranquila entre todas nuestras imágenes y dormía en una cama que vertía un deseo destinado sólo a mí, cine de sábanas blancas para adultos. Sin esfuerzo vuelvo a encontrar lo que amé en ti. Se llama Tacoma, es tan grande como Cohen, tiene la impresionante forma de las montañas del Colorado y todo mi amor.

miércoles, 12 de octubre de 2011

TREINTA Y SIETE AÑOS Y NUNCA HABÍA TENIDO UN CORAZÓN TAN ROJO

De pequeña pensaba que los niños se hacían mediante besos, por eso los actores usaban envoltorios en las películas, para no quedarse embarazados. Iba al cine para descubrir el plástico. Lo cierto es que una vez estoy segura de que se lo vi a Bogart. Todavía no me habían contado que al baño, al amor y a la tumba se debe ir desnuda.

jueves, 6 de octubre de 2011

¿DÓNDE?

“En virtud del inigualable olfato de la comunidad femenina para captar lo que se prepara en el futuro, cada temporada trae en sus novísimas creaciones alguna señal secreta de lo que vendrá. Quien aprenda a leer esas señales, no sólo conocerá por anticipado las nuevas corrientes del arte, sino también las nuevas leyes, la guerra y la revolución”

Walter Benjamín, Das Passangen-Werk

domingo, 2 de octubre de 2011

ILUSIONISMO DE VERDADES


El presocrático Gorgias alababa el poder de la palabra así: "La palabra es un poderoso tirano, capaz de realizar las obras más divinas, a pesar de ser el más pequeño e invisible de los cuerpos. En mi opinión es una definición perfecta. "La palabra es capaz de apaciguar el miedo y eliminar el dolor, de producir alegría y excitar la compasión" (Elogio a Helena, 8).

 "La palabra es, pues, transmisora de mensajes que el hombre comprende y que alteran su pensamiento y sus emociones. Al abrirnos a ella movemos la oportunidad de dicha, seres inconformes con nuestro mal, pues dejamos que los demás nos cambien, cicatricen nuestras heridas, nos forjen ilusiones, dejamos de ser desvalimiento absoluto y aceptamos activamente el consuelo, la compensación, y quizá, por qué no, el engaño."

Ahora bien, para el mismo filósofo el lenguaje sólo es capaz de transmitir apariencias, nunca la verdad. "No hay ser, si lo hubiera, no podría ser conocido; si fuera conocido, no podría ser comunicado su conocimiento por medio del lenguaje". Más allá del problema del conocimiento, está la imposibilidad de comunicación real entre los seres humanos. La palabra es inservible cuando se trata de transmitir lo que verdaderamente importa al hombre, lo que puede salvarle del mundo múltiple y aparente en que vive; fracasamos con el lenguaje, esa cola de pegar, esa baba que decía Cortázar, ilusionismo de verdades. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

¿QUÉ ES LO MÁS BONITO QUE TE HA PASADO?

¡Quiero nadar! Y perder el equilibrio. No quiero flotar como el resto de la gente.

 
 Ni ahogarme como otros. Encontrar el cambio. Avanzar
Y recordar todo, porque pasó.
¿Es una promesa? Ya ves...


Para ti, animalillo.


miércoles, 14 de septiembre de 2011

ALGUNAS MUJERES NO SON PIEDRAS

Helmut Newton
Debía ser fantástico  encontrar la voluptuosidad de la ausencia de pensamientos, pero Julieta no sabía hacerlo. Después del agotamiento que produce esperar sin resultado, se fue a tomar una copa para no encontrar el deber de mandarse directamente a la mierda.

Sucedieron algunas cosas en las horas propias de bar y melancolía. Tuvo un ardor brutal dentro de las ideas y le quemó la certeza de saberse cada vez más lejos de sus propósitos. Volvió a recordar a las tortugas. Habían sido testigas de su patético abandono.

 

El buen aspecto que se procuró para la deseada cita fue licuándose durante la noche mientras dulcificaba el dolor de sus tripas con bebedizos de diferentes colores que se escurrían por su garganta. Comenzó a encontrarse mejor. La amargura de niña muerta que llevaba dentro no desaparecería fácilmente, pero supo que al final de la noche la podría aniquilar, al menos por unas horas. Se desprendió del aquel malestar en el cuarto bar en compañía de un hombre que escondía bajo su americana los mismos lamparones de soledad.

Entró en casa con ganas de más noche. Se miró en el espejo y un rayo de sol le devolvió el aspecto del tipo de mujer que nunca sería propuesta como candidata a madre de ningún hijo. Tenía los pies doloridos y la garganta seca por culpa de algunas  palabras pisoteadas. Había perdido un pendiente,  pero a cambio, tenía un idiota.

El hogar impoluto vomitó las ilusiones que nunca se cumplirían. Decidió inventar algo. Creó el momento del soborno eficaz, al lado del  que la miraba pero  jamás lograría verla. Una copa más y algunos besos nuevos. Sonrío mientras preguntaba que quería beber. Tenían que celebrar que el nuevo amanecer, de momento, no era ingrato ni solitario.

─ ¿Te encuentras bien, preciosa?─ comentó el desconocido mientras la tumbaba en la cama y comenzaba a bajarle las bragas.

No hizo desaparecer la triste mueca de Julieta.

─ ¿Sabes? Para tu edad estás estupenda.

Borrachines ingenuos pensó. No encontró la paz dentro de la última botella ni fuera de la segunda o quinta caricia muerta. Acababa de aterrizar en una mañana de resaca y arrepentimiento, de remordimiento y culpa.









lunes, 5 de septiembre de 2011

LA SOLEDAD DE LA MULTITUD

A pesar de  las opciones que se han desarrollado para mejorar la comunicación entre los seres humanos, la realidad nos muestra cada día, y como en muchas ocasiones, que todo está siendo  diferente a lo que se esperaba: vivimos en la era de la incomunicación. Cada vez proliferan más las exposiciones personales que suelen desembocar en el desconocimiento de la persona y en ocasiones del personaje.  El problema no son las herramientas, sino la utilización  que estamos haciendo de ellas. Su desarrollo ha favorecido en la mayoría de los casos una irrealidad producida como consecuencia de que ya nadie escucha  ni se preocupa por entender. Si dejamos de entender nuestro lenguaje será inútil y terminará por separarnos. A veces enciendo el ordenador para apagar el miedo.