Las hojas son el remedio perfecto para aliviar los estados caducos de la materia, sin embargo las piedras, por lo visto, se mantienen fieles en su atracción hacia la madre gravedad, y sí, totalmente de acuerdo, nunca hay suficientes bolsillos.
Esta ciudad esta llena de trampas para mentes inquietas, así que intento mantenerme cuerda el mayor tiempo posible, aunque eso no siempre es lo más probable. Siempre he sentido una extraña fascinación por las puertas giratorias.
Definitivamente, nunca dijeron cuando termina esto. Así que no se me ocurre nada mejor que girar y experimentar hasta que la física acabe por ocurrir, aunque sea un efecto residual...las historias empiezan y en algún momento también terminan. No importa,realmente de qué color son las fichas, todos jugamos.
Definitivamente, nunca dijeron cuando termina esto. Así que no se me ocurre nada mejor que girar y experimentar hasta que la física acabe por ocurrir, aunque sea un efecto residual...las historias empiezan y en algún momento también terminan. No importa,realmente de qué color son las fichas, todos jugamos.
Voy a hacer como si no mirase, total me siguen quedando cuatro sentidos para doblar esquinas, espaldas, o esta taza hasta acabarla. Voy a hacer como si existiera otra manera de hacerlo y si no la descubro tampoco tiene tanta importancia. Con los ojos cerrados siempre he tenido dificultades para recordar los nombres.

Yo añadiría un cigarro a ese café, ahora esa combinación café y cigarro solamente se puede hacer en la calle o en casa.
ResponderEliminarPerdóname, sólo veo fascinada los culos. Es tu culpa: ¡¡no puedo leer el texto!! Porque las puertas giratorias, un buble, son como el alfa y omega, principio y fin. Entrar y salir sin quedarse.
ResponderEliminarBucle, no buble. Ay!
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