lunes, 14 de febrero de 2011

LA VIDA TAL COMO NO LA CONOCÍA

“Last Drink” es el local que está al lado de mi nueva oficina. No es un puticlub, no es una discoteca, no sé muy bien lo que es. A la hora en la que ponen las calles para trabajar, las mujeres de piernas más largas que mi cuerpo entran haciendo equilibrismos con la vida y sus tacones. A veces los guardias de seguridad me observan, a veces yo también les observo. Los hombres que salen de allí tienen la mirada tatuada en  sangre y  heridas, ellas en precipicios. En ocasiones cuelgan un cartel que pone: "Cerrado por avería". Lo tengo que investigar. Hoy he visto un coche de un conocido en la puerta. La de cosas que se descubren vigilando el "Last Drink"

Un día de estos, mientras me fumo el cigarro, voy a pedir una nueva oportunidad en el “Last Drink”, aunque mis piernas no tengan todos los centímetros necesarios y mi edad sea excesiva para celebrarla todos los días.  Las chicas del “Last Drink” sólo llevan el orden en el peinado y la rectitud en sus tacones. Si llueve se cubren la cabeza con las manos como si estuvieran bailando el "Vogue" de Madonna.  Cuando salgo siempre  pienso dónde habrán ido a descansar las chicas de piernas agotadoras.
 
A las chicas del "Last Drink" hoy  tampoco les regalaron flores por San Valentin. Creo que la literatura comienza a contaminar todos los aspectos de mi vida...