jueves, 3 de febrero de 2011

¿QUIÉN SOY?

"... Si por excepción me atuviera a un dicho, ¿por qué, en efecto, no se reduciría todo a saber con quien ando? Debo confesar que esta última palabra me descarría y me inclina a establecer entre ciertos seres y yo relaciones más singulares, menos evitables y más inquietantes de lo que yo creía. Dice mucho más de lo que quiere decir, me hace representar durante mi vida el papel de un fantasma y, evidentemente, alude a lo que ha sido necesario que yo dejara de ser para llegar a convertirme en quien soy. Considerando de una manera apenas abusiva en esta acepción, me da a entender que lo que yo juzgo como manifestaciones objetivas de mi existencia, manifestaciones más o menos deliberadas, no es más de lo que pasa, en los límites de esta vida, de una actividad cuyo verdadero campo me es completamente desconocido. La representación que tengo del fantasma con lo que ofrece de convencional tanto en su aspecto como en su ciega sumisión a ciertas contingencias de hora y lugar, vale ante todo, para mí, como la imagen cabal de un tormento que puede ser eterno. Es posible que mi vida no sea más que una imagen de esta índole, y que esté condenada, aunque creo que exploro, al volver sobre mis pasos, a tratar de conocer lo que debería muy bien reconocer, a aprender una mínima parte de lo que he olvidado. Esta manera de juzgarme sólo me parece falsa en lo que presupone de mí misma, cuando sitúa arbitrariamente en un plano de anterioridad una figura acabada de mi pensamiento que no tiene ninguna razón para transigir con el tiempo, cuando implica en este mismo tiempo una idea de pérdida irreparable, de penitencia o de caída cuya carencia de fundamento moral no debería, según creo, ser objeto de discusión. Lo importante es que las aptitudes particulares que lentamente descubro en mí en este mundo, no me distraen nada de la búsqueda de una aptitud general que me resultaría apropiada pero que no me ha sido concedida. Más allá de toda suerte de aficiones que sé que tengo, de afinidades que siento, de atracciones que acuso, de acontecimientos que sólo me suceden a mí, únicamente a mí; más allá de la cantidad de movimientos que me veo hacer, de emociones que sólo yo experimento, más allá de todo esto me esfuerzo, respecto a los demás hombres, por saber en qué consiste, o bien en qué se empeña mi diferenciación."
NADJA. André Bretón