martes, 22 de febrero de 2011

UN DÍA BASQUIAT

Quiso ser en el mundo del arte lo que su admirado Charlie Parker era para la música: libre y genial. Dio rienda suelta a su trazo infantil, rebelde y poético. No necesitó de suelo firme y se perdió en un mundo de fluídos inasibles y construcciones vacilantes. No le interesaron los desdichados que se agitaban en la superficie de la tierra para quedarse quietos y enterrados. Siempre me fascinaron los que de tan simples y emocionantes nunca se saben si imbéciles o sublimes, artistas esquinados y viciosos que nunca encontraron su sitio en una habitación llena de gente. El arte sin duda es "un resultado del carácter, un camino que escogen aquellos que rechazan radicalmente las convenciones y reglamentos porque eligen una vida pintoresca". El arte, no es otra cosa que el rechazo a la integración. Una amargura de hijo muerto en las tripas.