El lunes volví a sacar los álbumes de fotos del altillo del armario, donde los había escondido. Me gustabas mucho, al por mayor y al detalle. Estuve toda la tarde mirándolos a conciencia, como si me hubieran pedido que los memorizase: foto tuya, foto mía, tú y yo… entonces no había facebook. No ocurrió nada. Ni una lágrima. Incluso dejé fuera una fotografía; una que nos hicimos en la calle que estaba detrás de tu casa, parece que estoy bailando, justo se ve el letrero luminoso de aquel bar extraño en el que siempre intentábamos querernos.Tú sonríes a manos llenas, a mí me sobra toda la ilusión. Es como si flotásemos. La he pegado en la puerta del armario Esta semana, todas las mañanas y todas las noches paso por delante de ella. Nunca ocurre nada. No hay lágrimas. A veces la miro. A veces incluso, veo que la mira sin verla el que duerme conmigo algunas noches, en nuestra cama, a mi lado, donde antes dormía yo, porque ahora duermo donde tú te acostabas, con las piernas dónde antes las tuyas, porque donde las mías están las de él, que me abraza, desde donde antes yo estaba, para tocarme desde dónde tú no estás, y se enredan las piernas, y tú eras más delgado, y ya nada importa. No me importa en absoluto, porque no he vuelto a encontrar, nunca más, un precipio mágico.

Parte de nuestro pasado se reconstruye con historias alrededor de las fotografías, y nuestro presente se concilia con él con nostalgias recuperadas de esas imágenes... Me gustaría que mi pasado fuera como el de los replicantes de Blade Runner.
ResponderEliminarPues cuando a mí me ha pasado algo así, me obligué a mirarlas sin hasta conseguir que no afectaran a mi presente... diseccionándolas y estructurando mi interior para colocarlas exactamente en el lugar de mi memoria que pienso deben ocupar... Pero hasta que lo hago... se me pone lo de dentro muy descompuesto y desorientado...
ResponderEliminarAchuchones
Ayer me preguntaba por vos...me alegra tu vuelta
ResponderEliminarA veces suelo pensar en todos los muertos que viven en mis fotos, y nada de precipicios mágicos.
ResponderEliminar¿Precipicios o principios? :)
ResponderEliminarTengo fotos, pocas familiares, pocas mías y algunas de los que amé. A veces quiero verlas pero no puedo porque me asomo al precipicio. No, lágrimas no me salen se agotaron-realmente- aún cuando no lo podáis creer se agotan. Y no es una metáfora.
ResponderEliminarCorazón, quién ocupa tu cabeza?
No la pierdas.
magnifico. Me recuerda a una situación personal similar.
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