jueves, 28 de abril de 2011

NUESTRO PARA SIEMPRE

El lunes volví a sacar los álbumes de fotos del altillo del armario, donde los había escondido. Me gustabas mucho, al por mayor y al detalle. Estuve toda la tarde mirándolos a conciencia, como si me hubieran pedido que los memorizase: foto tuya, foto mía, tú y yo… entonces no había facebook. No ocurrió nada. Ni una lágrima. Incluso dejé fuera una fotografía; una que nos hicimos en la calle que estaba detrás de tu casa, parece que estoy bailando, justo se ve el letrero luminoso de aquel bar extraño en el que siempre intentábamos querernos.Tú sonríes a manos llenas, a mí me sobra toda la ilusión. Es como si flotásemos. La he pegado en la puerta del armario  Esta semana, todas las mañanas y todas las noches paso por delante de ella. Nunca ocurre nada. No hay lágrimas. A veces la miro. A veces incluso, veo que la mira sin verla el que duerme conmigo algunas noches, en nuestra cama, a mi lado, donde antes dormía yo, porque ahora duermo donde tú te acostabas, con las piernas dónde antes las tuyas, porque donde las mías están las de él, que me abraza, desde donde antes yo estaba, para tocarme desde dónde tú no estás, y se enredan las piernas, y tú eras más delgado, y ya nada importa. No me importa en absoluto, porque no he vuelto a encontrar, nunca más, un precipio mágico.