jueves, 28 de abril de 2011

UN AÑO MUY BURLESQUE

Cosas que  provocan felicidad
A menudo caminan por las calles de la ciudad, personas que flotan en la extravagancia, en un tiempo y espacio suspendido, difícil de pronosticar. Carecen de victimismos en los dedos y en ocasiones sus pies van tan rápido que desaparecen. Tienen ideas originales entre los cabellos y suaves misterios que se trenzan en sus proyectos para adquirir cierto equilibrio. Son como líquenes impulsados por corrientes marinas y cuando se quedan en la superficie, es por casualidad y por un instante. Enseguida vuelven a flotar y hay cierta alegría sin sentido en ello.

La ausencia de anclajes les confiere un aire particular, impreciso; por eso son inoportunos en algunas partes y no se les invita a fiestas ni casas, resultan demasiado raros y suelen convertirse en protagonistas absolutos de cualquier evento afortunado. Es cierto que en apariencia realizan los mismos actos que el resto de los seres humanos: comen, duermen y hasta mueren; pero el observador preciso podrá descubrir que en su manera de comer, dormir y morir hay una leve y casi imperceptible diferencia. Comen fracasos o aventuras que en sus anhelos fueron casi posibles, ya sea por la mañana, en otoño o en Finlandia. Y lo que es peor todavía... encargan un menú estrafalario compuesto de desengaños suaves, curiosidad y ansiedad de tempestades. Sueñan por la noche como todo el mundo; pero cuando despiertan en la oscuridad de una miserable habitación de hotel tienen momentos de incertidumbre, sobre todo si se han equivocado.

A veces no entienden por qué están ni que son ni las expectativas de los días que vendrán; pero esa emoción es, sin duda, la esencia de su felicidad. Sus miradas tienen una tonalidad excesiva y totalmente vital. Se sospecha que son autores de alguna oscura falta, de la que es culpable su profunda imaginación.  Se reúnen de manera clandestina en BURLESQUE FANZINE y han decidido hacer una fiesta para celebrar su primer aniversario ¿Vienes?